LaKut vuelve a los escenarios

capuchas

 

No debe ser nada fácil juntar a seis músicos con alta carga laboral (“ojalá se tradujera siempre en buenos ingresos”), ponerlos a crear, a ensayar, y luego a tocar. Sin embargo, hay ocasiones en que las invitaciones caen de cajón.

Así, LaKut, luego de un par de años fuera de los escenarios regresa al directo este viernes 28 de noviembre en Patio Bellavista de Santiago, en el marco del quinto Festival JAZZ.EU 

 “Algunos estábamos pensando en reflotar el proyecto y justo nos llegó un convite de (el pianista inglés asentado en Chile y uno de los precursores de la improvisación libre en nuestro país, Martin Joseph) para participar en el Festival JAZZE.U. y casi todos los integrantes aceptaron, menos (el trompetista) Benjamín Vergara, quien está viviendo fuera de Santiago”, explica el bajista de LaKut, Raúl Díaz.

Marcelo Maldonado, quien había tocado con el grupo en su gira por Brasil en 2011, tomó el lugar de Vergara para esta reunión.

“Desde nuestro último concierto hemos estado sin actividad, así que hay hartas ganas de tocar. Y, sí, todos nos hemos ido profesionalizando en la «actividad musical», a través de otros tipos de música, lo que redunda en dificultades para poder mantener una idea  como LaKut. Pero estamos tratando de superar eso y rebuscar una forma de mantener vivo el fuego”, afirma Díaz, quien se desempeña como bajista del grupo de cumbia Combo Ginebra, como baterista del trío Solteronas en Escabeche, y es uno de los más experimentados improvisadores de este territorio desde la primera mitad de los dosmiles.

Es, precisamente, en la música improvisada donde esta uno de los más importantes factores comunes del sexteto, hoy conformado por Sebastián Carrasco (trompeta), Edén Carrasco (saxo alto y tenor), Marcelo Maldonado (trombón), Marcelo Troncoso (guitarra eléctrica, efectos), y Raúl Díaz (bajo eléctrico).

Díaz, Troncoso y el baterista Hugo Manuschevich, los tres ligados a proyectos de improvisación como Payaya, Sollec y Los Ogros del Swing, respectivamente, fueron quienes iniciaron el trabajo de LaKut a mediados de los dosmiles, a los que luego se unió Edén Carrasco, experimentado saxofonista e improvisador en ese entonces venido de Turangalila, el proyecto del guitarrista Ramiro Molina y del baterista Andy Beza. La partida de Manuschevich motivó el ingreso de Matías Mardones a la batería, quien junto a los trompetistas Benjamín Vergara y Sebastián Carrasco completarían el grupo.

LaKUT en el Goethe
LaKUT en el Goethe

Desde ese momento, LaKut se posicionó explícitamente entre las fronteras de la improvisación y la composición, dando forma a las composiciones originales recogidas en su disco homónimo grabado en 2006 (“Cinco formas de hacerlo”, “Bigmama’s Papapleto”, y “Journey through the outer darkness”, de Manuschevich), a la vez que versionando material de gente como Sun Ra (“Blues para los que no saben tocar”, “Watusa”), y Massacre (“Killing Time”). Ese disco, también, recogía una pieza totalmente improvisada llamada “Guatata”. Con el tiempo, en vivo han versionado a Ornette Coleman (“Lonely Woman), y a Mulato Astatke (“Yekermo Sew”), entre otros.

En 2011 auto editaron su segundo disco, “Un minuto de Silencio”, que continuó en la senda (free) jazz y rock, pero esta vez dedicados por completo al material original, especialmente al propuesto por Raúl Díaz (“Por obstinación”, “Nerviosis”, “Caminando Lento”, “Marchita”, “Variaciones”), pero también al de Edén Carrasco, Matías Mardones, Catalina Vidales. También se encuentran dos composiciones colectivas: “Un minuto de silencio” (literalmente un minuto de silencio a-la-Cage) y “Kraper”.

Vale decir que todas las piezas se pasean brillantemente por diálogos tensos y acelerados de guitarra y vientos, con momentos de improvisación que tienden al caos y otros más reposados; en todas se aprecia una organicidad, el trabajo en colectivo, incluso en los solos puntuales. Además hay elegancia  y fiereza por cantidades iguales, así como la expresión clara de una vocación que resiste encasillarse. Sorprenden y expresan lo dicho, “Negras, corcheas”, de Edén Carrasco, “Variaciones” o en «Joroba».

Pero LaKut desde sus inicios no sólo se ubicó entre esas fronteras conceptuales, entre esos enfoques y estilos, sino también en los contextuales, tocando tanto en centros sociales y ocupaciones, compartiendo escenarios (y suelos) con agrupaciones como El diAblo es un Magnífico (a.k.a diablo) u ojO, pero también con maestros como Hermeto Pascoal, tal como ocurrió en su gira por Brasil en 2011. Esa ubicuidad también expresa una ética particular.

-La Kut parece estar en un territorio estilísticamente liminal. «Muy rockero para los jazzeros, muy jazzero para los rockeros, muy free para ser prog rock». ¿Cómo perciben la identidad estilística de su propuesta?

Marcelo Troncoso: Pienso que ponerle una etiqueta a LaKut no nos corresponde, esto, porque desde mi punto de vista, nace de la intención de improvisar y hacer música, espacio donde confluyen todas las músicas que nos llaman la atención, lo que nos genera la necesidad y el placer de reconvertir las múltiples influencias en sonido y energía audible. Además son innegables las influencias que cada uno de nosotros tiene. El paso por distintas escuelas, estéticas y experiencias musicales nos permite, desde la honestidad, dejar salir la resultante que toma según el momento, la composición o la emoción , formas que son en sí mismas, que no buscan un parecido a nada en particular más que expresar el sentir desde la música.

Raúl Díaz: La liminalidad, personalmente, me acomoda. Respecto a lo colectivo, me parece que es así: responde a las identidades al interior del grupo, donde el multilenguaje aparece fluyendo libremente. Los cedazos están dados simplemente en que esté bien hecho, siendo nosotros mismos los jueces. Sin perjuicio que, en lo personal, la negación como instrumento creador también existe.  Me parece que vivir en los intersticios de los estilos, o incluso más allá, es entretenido.

Para el concierto de este viernes 28 Díaz anuncia que “combinaremos equilibradamente piezas originales y  otras más «sueltas», que son versiones nuestras de Sun Ra, Coleman, Bartok, una melodía tradicional colombiana y una obertura «sorpresa», basada en el concepto drone”.

-¿Esta reunión tiene proyecciones?

-Díaz: Yo tengo ganas de seguir tocando, de seguir creando, de sumar más gente. Tengo ganas de generar una especie de núcleo duro que invite a amigos para diferentes situaciones. La situación mandaría. Me imagino harta psicodelia, harto baile.

Por Cristóbal Cornejo

El Ciudadano

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