Encuentro del Papa con mineras reabre críticas por crímenes socioambientales impunes

A días de la conmemoración del desastre de Brumadinho, el papa León XIV recibió en el Vaticano a líderes de la minería transnacional. El encuentro generó rechazo en redes pastorales de América Latina, que denuncian contradicciones entre el diálogo institucional y el sufrimiento de las comunidades afectadas.

Encuentro del Papa con mineras reabre críticas por crímenes socioambientales impunes

Autor: Camila Silva Cortés

Bajo el contexto de crímenes socioambientales aún impunes, el papa León XIV recibió en el Vaticano a líderes de la minería transnacional el pasado 24 de enero. Aunque la ‘Building Bridges Initiative’ se presenta como un espacio de discernimiento para una transición energética justa, el encuentro ha sido recibido con dolor y rechazo por las redes pastorales de América Latina. 

Para las víctimas de empresas como Vale y BHP, resulta contradictorio que la Iglesia abra sus puertas a quienes han priorizado la rentabilidad sobre la vida, justo cuando se conmemoran aniversarios de tragedias humanas que estas mismas compañías provocaron.

¿Cómo fue el encuentro?

Desde la iglesia han señalado que el objetivo del encuentro fue buscar incentivar procesos de diálogo socioambiental con el fin de modificar la mentalidad de “extractores” para pasar a ser “custodios”. La iglesia señaló que la minería no debe ser un fin en sí mismo, sino un compromiso con el bien común, que impulse la realización humana y reduzca el riesgo de colapso ambiental.

El encuentro se desarrolló mediante un método de escucha y diálogo directo, donde se abordaron los dilemas de la transición energética y el rol inevitable de la minería, con el gas natural como energía puente. Desde el Vaticano señalaron que se coincidió en rechazar modelos extractivos que no generen beneficios reales en los territorios y se valoró la interlocución informada del Papa. 

El legado del extractivismo minero en América Latina

La conmemoración de los siete años del desastre de Brumadinho — que fue el colapso de una represa de relaves de mineral de hierro al sureste de Brasil, que terminó con la vida de 272 personas— recordó uno de los crímenes socioambientales más graves de la región, que evidenció las consecuencias del extractivismo minero depredador, capaz de arrasar territorios y comunidades en nombre de la rentabilidad económica.

En ese contexto, generó preocupación el encuentro entre el Papa León XIV y empresarios del sector energético y minero, previo a dicha conmemoración. Desde organizaciones pastorales advierten que estas instancias suelen ser utilizadas por las empresas para mejorar su imagen y buscar legitimidad social, especialmente en territorios donde enfrentan resistencia comunitaria.

Las comunidades y agentes pastorales que acompañan a víctimas de la minería denuncian intentos de cooptación de líderes religiosos y rechazan que la Iglesia actúe como mediadora sin escuchar primero a quienes sufren los impactos. Sostuvieron que el diálogo solo es legítimo si parte desde la opción preferencial por los pobres y las víctimas, muchas de las cuales han sido perseguidas o asesinadas.

Redes eclesiales de América Latina han reiterado su rechazo a la minería extractiva violenta y a las estrategias empresariales que buscan apoyo institucional ante la falta de sostenibilidad real. En ese marco, llaman a la Iglesia a no asumir posturas neutrales y a situarse del lado de las comunidades y de la protección de la creación.

Finalmente, instaron al Papa a reunirse directamente con las víctimas de la minería y con los líderes religiosos que las acompañan, escuchando sus propuestas y alternativas de vida en armonía con la naturaleza. El llamado es a rechazar falsas soluciones y a avanzar hacia modelos que garanticen justicia socioambiental y un futuro digno para las próximas generaciones.

Entre las organizaciones firmantes se encuentran: La Red Iglesias y Minería, la Comisión Brasileira Justicia y Paz, la Red Eclesial Mesoamericana, la Red Eclesial PanAmazónica, la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní, Rede Eclesial Platina, Pax Christi Internacional y la JPIC Commission Union of Superiors General and the International Union of Superiors General.

¿Qué empresas participaron?

En primer lugar encontramos a BHP, responsable de múltiples desastres ecológicos, entre ellos el colapso de la represa de  Fundão en MARIANA, Brasil, que desató un flujo masivo de barro contaminante y afectó gravemente al río Doce en 2015.

El desastre tuvo como consecuencia el fallecimiento de 19 personas y el arrasamiento de comunidades completas, afectando a empresas, más de 30 municipios y varias comunidades, dejando alrededor de 600 personas sin hogar. Además, terminó con la vida de 14 toneladas de peces de agua dulce y dañó 600 kilómetros de río, que hasta el día de hoy no se ha recuperado.

En la lista también encontramos a VALE, que ha estado involucrada en graves desastres ambientales en Brasil, desde el colapso de represas con cientos de víctimas hasta recientes denuncias por contaminación con metales pesados en ríos y comunidades indígenas, lo que ha puesto en duda la minería a gran escala.

A la reunión también asistió la empresa Ivanhoe Mines, que ha enfrentado graves impactos ambientales en la mina Kamoa-Kakula, en la RDC, donde inundaciones ligadas a actividad sísmica forzaron cierres y expusieron la fragilidad de la megaminería, asociada además a desalojos forzados y vulneraciones de derechos humanos.

A ellas se le suma Río Tinto, empresa que acumula antecedentes de graves daños socioambientales, como el caso de la mina Panguna en Papúa Nueva Guinea, cuyos impactos derivaron incluso en un conflicto armado, y hoy genera preocupación en Chile por su expansión en proyectos de litio y su vínculo con el Estado.

Mercuria también asistió al encuentro, gigante suizo del comercio de materias primas, que ha sido cuestionada por su baja carga tributaria: en 2025 obtuvo ganancias por US$1.300 millones y pagó apenas un 0,08% en impuestos, según Bloomberg.

Además, el encuentro contó con la presencia de Sigma Lithium, que enfrenta cuestionamientos en el valle del Jequitinhonha, en Brasil, por presuntos daños ambientales y sociales, con denuncias de deforestación, falta de consulta a comunidades y una demanda judicial por contaminación, afectaciones a la salud, escasez de agua y daños en viviendas.

Asimismo, asistió Pilbara Minerals, productores de litio en Australia Occidental, cuestionada por su alto consumo de agua, manejo de relaves y huella de carbono, con impactos en comunidades indígenas y la biodiversidad, preocupaciones que también se replican en sus operaciones en Brasil y Chile.

Otra de las empresas que estuvo presente en el encuentro, fue Lundin Mining, que arrastra conflictos laborales y sociales en Chile y Argentina, además de cuestionamientos por negligencia en un derrumbe y un historial de críticas ligado a investigaciones por crímenes de guerra en Sudán, mientras sus proyectos en San Juan generan preocupación por el uso del agua y el impacto ambiental.

También estuvo presente Ganfeng Lithium, actor clave en la estrategia china por minerales críticos, que enfrenta conflictos en Latinoamérica por problemas laborales, impactos ambientales, uso intensivo de agua y denuncias de afectación a comunidades, especialmente en Argentina y México.

Pan American Energy, fue otra invitada, la empresa enfrenta cuestionamientos ambientales en Argentina por el uso de fracking y episodios de contaminación, con denuncias por riesgos al lago Mari Menuco —fuente de agua para más de 600 mil personas—, fugas de hidrocarburos y afectaciones a comunidades mapuche y a la pesca.

Asimismo, estuvo en el encuentro la firma Integra Capital, que acumula cuestionamientos socioambientales en Argentina por proyectos de litio asociados a estrés hídrico y daño a humedales, y en Perú registra reiteradas sanciones por contaminación e incumplimientos ambientales, pese a beneficios y condonaciones estatales.

También asistió Corporación América, que quedó vinculada a la causa de los “cuadernos de las coimas” tras confesiones judiciales por pagos a exfuncionarios, y su cercanía con el presidente Javier Milei, lo que ha generado cuestionamientos sobre la influencia empresarial en la política.

Por último, la instancia contó con la presencia del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), que es cuestionado por promover modelos agroindustriales intensivos asociados a deforestación, pérdida de biodiversidad y altos impactos ambientales, especialmente en la Amazonía.

Desde las comunidades afectadas, el llamado es a que la Iglesia escuche primero a las víctimas de la minería y a quienes acompañan sus luchas, advirtiendo que sin verdad, reparación y justicia socioambiental no es posible hablar de transición energética ni de cuidado de la creación.

Suscríbete
|
pasaporte.elciudadano.com

Reels

Ver Más »
Busca en El Ciudadano