miércoles, octubre 23, 2019

La ‘Caminata de lxs sin voz’ llegó a Santiago

Una fuerza única, insoslayable, es la que transmite Gloria Moneny. Ella es directora de la organización no gubernamental (ONG) Marco en Libertad, nombre e iniciativa inspirada en su hijo, Marco Galdames, quien murió de cáncer esposado a una camilla, sin que su madre lograra que tuviese una muerte digna, por encontrarse privado de libertad. Junto a varios compañeros y compañeras llegó el domingo 8 de septiembre a Santiago, dentro de la 3ª Caminata de lxs sin voz (que se inició en Valdivia, donde vive Moneny).

Se aunaron así, ese día, dos acontecimientos importantes en la temática carcelaria: una nueva conmemoración del incendio de la cárcel de San Miguel, recordado con distintos actos organizados por la ONG 81 Razones, el 8 de cada mes (esa fue la conmemoración 105), y la llegada a Santiago de esta comitiva, movimiento social que nace en 2015 y que va recorriendo las cárceles del país, recopilando experiencias, reclamos, testimonios, anécdotas. Entre estas últimas, Moneny comentó la emoción al retirarse del Centro de Detención Preventiva de Los Ángeles donde, aunque no pudieron entrar a conversar con las internas, cuando se iban éstas les hicieron un gesto de compañerismo y complicidad, mostrando, desde sus celdas, sus dedos pulgares en alto, conscientes de que ellos estaban ahí.

Con tinkus llegó el grupo de personas que reunió en esta caminata en Santiago a quienes vienen de Valdivia con familiares y participantes de la marcha que se unieron aquí, en el metro Lo Vial, para caminar hasta la entrada de la cárcel de San Miguel. En el memorial que allí recuerda a las 81 víctimas del incendio, se plantaron cactus y aloe vera, se bailó y hubo micrófono abierto para quien quisiera hablar. Se dirigieron a los concurrentes, además de Moneny, César Pizarro, director de la ONG 81 Razones, quien llamó a los presos a ser solidarios entre ellos y José Alejandro Vergara, dirigente comunal de San Miguel, entre otros. Un activista anticarcelario llamó a los concurrentes a organizarse y unirse en una lógica distinta a la que naturaliza nuestra sociedad, pues “la cárcel no son sólo los barrotes.”

Las actividades terminaron en la calle Ureta Cox, frente a la Torre 5, donde fue el incendio en el 2010, espacio que ya es escenario habitual y natural de las velatones conmemorativas y actos que evocan esta tragedia. Allí los participantes compartieron una once conversada y múltiples y profundos sentimientos y vivencias. Entre éstos, se evidenció la gran fuerza que está tomando el movimiento que se ocupa de las temáticas carcelarias en Chile donde, incluso dentro de los penales, los internos están cada vez más organizados, conscientes y críticos ante la violación constante de sus derechos humanos.

La Caminata de lxs sin voz se origina desde el Observatorio Social Penitenciario (OSP), organismo que se compone de diversas ONG y agrupaciones de la sociedad civil que trabajan en el mundo cárcel y derechos humanos en diferentes regiones de Chile. ¿La idea? Fiscalizar y observar la situación carcelaria del país, llegando a cada cárcel, entrevistándose con las familias de los internos y en algunos casos logrando ingresar a los penales, autorizada por Gendarmería. Para la próxima marcha, Moneny manifestó su intención de que avancen dos columnas al mismo tiempo, una desde el norte y otra desde el sur de Chile.

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“No estamos todxs, faltan lxs presxs”; “No a la ley retroactiva 321”, eran algunos de los mensajes que podían apreciarse en los lienzos que acompañaron las diferentes acciones y que, en Santiago, habían comenzado el día anterior con una subasta solidaria, y continuado ese mismo domingo en la mañana afuera de Colina 1 y 2, donde no se les permitió el ingreso a los miembros de diferentes ONG y simpatizantes de las causas anticarcelarias. Asimismo, se exhibieron lienzos con las fotografías de las personas que fallecieron asfixiadas y calcinadas en el incendio de San Miguel, y de otros jóvenes asesinados el año 2018 y 2019 en la ex Penitenciaría de Santiago, en el Centro Penitenciario de Puente Alto y en Colina 2, cuyas madres se han sumado a la lucha de 81 Razones, Marco en Libertad, del OSP y del Proyecto Mecha.

Lamentablemente, como enfatizó Pizarro, muy pocos de los familiares de las cientos de personas que mueren cada año dentro de las distintas cárceles de Chile se atreven a denunciar (según datos de Gendarmería, en 2017, 112 personas murieron encarceladas en Chile, de las cuales 48 fueron asesinadas en riñas).

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Texto y fotografías de Yael Zaliasnik

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