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Asistente de Neruda, Manuel Araya, e investigador de su muerte Francisco Marín: «No tenía caquexia, asistió a la Clínica Santa María para resguardar su vida, porque estaba en peligro»

“Vénganse rápido porque estaba durmiendo, entró un médico y me puso una inyección en la guata. Nosotros volamos y cuando llegamos, Neruda ya estaba enfermo, rojizo”, recordó Araya.

Asistente de Neruda, Manuel Araya, e investigador de su muerte Francisco Marín: «No tenía caquexia, asistió a la Clínica Santa María para resguardar su vida, porque estaba en peligro»

Autor: Leonardo Buitrago
17/02/2023

Ayer jueves se llevó a cabo en el Colegio de Periodistas una concurrida conferencia de prensa en la que el asistente de Neruda Manuel Araya y el director de El Ciudadano, excorresponsal de Proceso de México y autor del libro El doble asesinato de Neruda Francisco Marín, comentaron los más recientes descubrimientos que confirmarían el asesinato del poeta y Premio Nobel chileno a causa de la inoculación de la cepa ALASKAE43 de Clostridium botulinum, cuyo ADN fue encontrado en uno de sus molares.

La historia de la investigación judicial de este caso se abrió luego de reportaje “Neruda fue asesinado” (Proceso 1801, mayo 2011) en que Marín entrevistó a Araya y este reveló que el vate fue asesinado mediante una inyección verificada contra su voluntad y no programada, inoculada a horas de que partiera el vuelo enviado por el Gobierno de México para rescatarlo.

En la rueda de prensa, ambos comentaron las conclusiones del panel de expertos internacionales que ratifican la existencia de la bacteria asesina en los restos del poeta, e informaron acerca de la próxima aparición del libro de Francisco Marín, titulado “El Asesinato de Pablo Neruda”, que será publicado por Ceibo Ediciones y que cuenta con el testimonio y colaboración de Manuel Araya.

El miércoles, la coordinadora del panel de expertos internacional, Gloria Ramírez, hizo entrega a la ministra en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, del informe pericial sobre la muerte de Pablo Neruda, ocurrida la noche del 23 de septiembre de 1973.

El grupo de expertos que han analizado las muestras encontradas está compuesto por científicos de países como Estados Unidos, Canadá y Dinamarca, que se reunieron para debatir sobre el hallazgo que se produjo en el año 2017 tras una exhumación.

La ministra indicó que «ahora viene una fase de estudios, de revisión, no solo de estos informes, sino de lo que fue la labor desarrollada por los peritos y en las sesiones del panel y el análisis conjunto de este tercer panel con lo que fue el trabajo del Panel 1, Panel 2, los demás informes periciales de la causa, el cúmulo de antecedentes investigativos y las múltiples versiones de testigos que están acumuladas en estos años de investigación”, explicó.

En la sede del Círculo de Periodistas, Araya entregó un extenso testimonio de los últimos momentos que pasó junto al Nobel de Literatura, con detalles de las seis horas que el 19 de septiembre de 1973 se demoraron en llegar a la Clínica Santa María, ante los controles militares dispuestos por la dictadura.

Señaló que aunque Neruda se encontraba delicado, su estado no era de gravedad y el traslado al recinto fue una estrategia para burlar el cerco que el régimen había impuesto sobre su casa de la Isla Negra.

“Fue por seguridad. El 14 de septiembre había buques de guerra cerca de la casa de Pablo Neruda en Isla Negra. Nos cercaron la casa los militares. Entonces el problema era cómo sacábamos a Pablo Neruda de la casa”, afirmó.

Recordó que él que era el único que estaba con Neruda y que lo apartaron para que fuera a comprar un medicamento que le estaban pidiendo, oportunidad en la que fue interceptado por agentes de la dictadura, golpeado, torturado y detenido.

Afirmó que el Presidente de México de la época, Luis Echeverría, envió un avión para rescatar al poeta, que lo esperaría en la loza del aeropuerto de Cerrillos.

“Neruda estaba bien, lúcido, contento porque se iba a México a pedirle ayuda a los gobiernos, a los intelectuales del mundo para derrocar a Pinochet en 3 meses”, indicó.

Recordó que luego de dejarlo en la clínica, junto a Matilde Urrutia, volvieron a Isla Negra pero el poeta los llamó porque le habían puesto una inyección en el abdomen y le producía mucho dolor.

“Vénganse rápido porque estaba durmiendo, entró un médico y me puso una inyección en la guata. Nosotros volamos y cuando llegamos, Neruda ya estaba enfermo, rojizo”, recordó Araya.

Con respecto a la investigación sobre la muerte del poeta, Araya indicó: “Ya tenemos la verdad encima y no pueden decir que Neruda murió pesando 44 kilos. Neruda era un hombre alto que pesaba unos 100 kilos”.

«Neruda no tenía caquexia, no estaba en cuidados intensivos»

Por su parte, Francisco Marín, director de El Ciudadano y autor del libro El doble asesinato de Neruda, también planteó que el poeta dejó su casa de la Isla Negra y se dirigió a la Clínica Santa María para resguardar su vida, «porque estaba en peligro».

Recordó que el poeta era una reconocida figura política a nivel internacional, que había sido embajador en Francia, diplomático por muchos años, candidato a la Presidencia de la república y que tenía todos los contactos con líderes mundiales.

«Neruda podía llamar perfectamente a un Gobierno en el exilio o una fuerza para derrocar a Pinochet», destacó.

«Neruda no tenía caquexia, no estaba grave, no estaba en cuidados intensivos, estaba listo para salir, había un avión esperándolo, por qué no va a ser sospechosa su muerte, porque durante tanto y tiempo se guardaron los elementos que dan a conocer que Neruda fue asesinado», planteó.

Afirmó que la existencia de la inyección está comprobada y de acuerdo a lo que dijo el infectólogo Alexis Diomedi, la inoculación de la cepa ALASKAE43 de Clostridium botulinum en el abdomen pudo expandirse rápidamente en el cuerpo del Nobel de Literatura.

“Esto estaba en la prensa del año ´73 y se tapó. Como se tapó también el vuelo (a México). Cómo no va a ser importante que Neruda muere poquitas horas antes que el avión enviado por el Presidente mexicano para rescatarlo lo sacara del país. Cómo a nadie le había llamado la atención, cómo se había ocultado la existencia misma de este vuelo”, dijo.

Marín se refirió a otro elemento relevante para esclarecer los hechos . “La esposa de Eugenio Berríos entrega a la jueza que investigaba la muerte del químico, Olga Pérez, las grabaciones que tenía el exagente que solicitó el juez Mario Carroza y que se integraran a una carpeta reservada del Caso Neruda, donde el químico le dice telefónicamente al coronel del Ejército, Manuel Pérez, “El Tata”, que le quiere contar algo. Que el año 1973 le había entregado un paquete al coronel Aro, que era asistente del general (Ernesto) Baeza de la PDI: es una historia de película, voy a vender el guion. Le entrega algo y después sale y alguien se queda abajo. Esta grabación es del año 1990-91, pero el hecho dice que ocurrió el año ´73. Todos sabemos quién era Eugenio Berríos, los vínculos con la DINA, creo que es sin duda, uno de los principales sospechosos de la muerte de Pablo Neruda”, indicó Marín

Cabe recordar que Eugenio Berríos fue sacado del país rumbo a Uruguay, para evitar que hablara de los numerosos crímenes que cometió como colaborador de Dina. En ese país, en una operación de inteligencia que también involucró a agentes uruguayos, fue asesinado por su propios compañeros en 1992.

Marín cargó contra la Fundación Pablo Neruda, al señalar que “toda la historia que se construyó con el aval de la Dictadura, y también de la Fundación Neruda, daba cuenta de que Neruda volvió desde su cargo en París como embajador a esperar la muerte en sus cuarteles de invierno en Isla Negra, que él estaba agonizando, agudizado por la pena que le provocó el Golpe Militar y la muerte de su amigo el presidente Salvador Allende”.

En la conferencia de prensa, a la que asistieron más de 20 medios y agencias, preferentemente internacionales, Araya y Marín coincidieron en sostener que ya que se está alcanzando la verdad en el caso Neruda, es preciso que la justicia establezca que este fue asesinado y encuentre a los responsables del crimen.

Marín señaló que ahora la investigación “tiene que avanzar, yo creo que la comprobación que Neruda fue asesinado, por el conjunto de pruebas, incluyendo los laboratorios, es un hecho de la causa. Ahora tiene que avanzar sobre quiénes mataron a Pablo Neruda”.

El sobrino de Neruda, Rodolfo Reyes, quien también estuvo presente en la rueda de prensa indicó que espera que la justicia se pronuncie durante 2023, cuando se cumplen 50 años de la muerte del poeta.

“Tiene que ser este año. No se puede tapar más la muerte de Pablo Neruda. Eso ya está a la vista y hay informes definidos. Ahora (tiene que venir) la conclusión y el estudio de la ministra (jueza) Paola Plaza”, afirmó.

Por su parte, los abogados de la familia Rodolfo Reyes y Elizabeth Flores señalaron que el informe de los peritos va en coincidencia con los resultados de los informes emanados de los laboratorios de Dinamarca y Canadá.

Además y tal como se determinó en el panel del año 2017, el certificado de defunción de Pablo Neruda tiene “una falsedad ideológica. Ahí se determinó que Neruda murió con un peso de 92 kilos y en ese certificado tenía caquexia cancerosa, que es un estado de desnutrición total del ser humano, muy por el contrario del peso de Neruda”, destacó Reyes, quien señaló que se determinó que en sus osamentas tenía mucha cantidad de clostridium botulinum y que en este nuevo informe se confirma que esta bacteria es endógena, es decir de inoculación externa.

Por su parte, la abogada Flores afirmó que a partir de estos informes, “hay líneas para ir buscando el quién y por tanto, hay todavía un trabajo relevante que desarrollar, pero los avances a través de la ciencia han sido grandiosos, porque de otra manera la causa ya estaría cerrada”, consignó Radio U de Chile.

Por lo tanto, planteó la necesidad de iniciar una línea de investigación sobre los antecedentes que relacionan al químico Eugenio Berríos.

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