Candidato presidencial del PRI envuelto en escándalo por compras con sobreprecios

Un informe de la firma MW, dedicada a la venta de acciones a corto plazo, revela que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) compró con sobreprecios equipo obsoleto que no sirve al propósito para el que fue adquirido: revisar mercancía y equipaje en aduanas. La adquisición se realizó en 2012 a la empresa estadounidense OSI Systems –que enfrenta demandas por corrupción–, cuando José Antonio Meade, candidato presidencial de la coalición Todos por México, era el secretario de Hacienda y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, actual ministro de la Suprema Corte, encabezaba el SAT.

La adquisición irregular de dicho equipo aparece en el informe OSI: podrida hasta el hueso, realizado en diciembre último por la firma estadounidense Muddy Waters (MW), la cual analizó los contratos públicos para la prestación del servicio de escáner de bienes de la compañía estadounidense OSI Systems (OSIS), fabricante de equipos de seguridad e inspección que son utilizados en aeropuertos y aduanas en Albania y México.

El SAT habría comprado los aparatos con dinero de la Iniciativa Mérida, programa en el cual Estados Unidos, desde 2008, da a México recursos y asistencia técnica en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

El informe fue divulgado por el medio mexicano Proceso y expone que un exfuncionario de alto nivel del SAT reveló a investigadores de MW que Rapiscan Systems, subsidiaria de OSIS, vendió mediante un contrato conocido como “llave en mano” aparatos injustificadamente caros que no podían prestar el servicio ofrecido.

“Este último contrato con Rapiscan fue una gran falacia. Estaban vendiendo algo que este equipo no puede hacer. Identificar cantidades, país de origen y muchas otras cosas que estas máquinas no pueden hacer. Por eso pusieron un servicio bastante caro, lo cual es irreal”, indica el reporte.

El informe refiere que en realidad el de OSIS “es equipo promedio, como cualquier otro en el mercado. Estas máquinas pueden hacer una cosa: examinar mercancías o vehículos. Lo que están vendiendo es un servicio completo con infraestructura que conecta estas máquinas con los sistemas del gobierno mexicano y dan, de manera automatizada, la imagen y tienen un filtro que dice si esa revisión cumple con la ley y todas las reglas de comercio internacional que México tiene”.

En dicho informe de MW, el exfuncionario del SAT dice que “las máquinas (de OSIS) sólo escanean, sólo te dan una imagen, pero no sabes exactamente la composición de las mercancías que hay ahí. No te dan más detalles. Esa es la razón principal del aumento del costo, porque están vendiendo esto increíblemente caro. Es un contrato que no tiene ninguna razón de ser tan caro”.

El reporte también indica que, al parecer, “el SAT pudo ahorrar una gran cantidad de dinero al comprar sólo los aparatos. Aunque OSIS pudo alardear de los servicios incluidos en el contrato, hay buenas razones para dudar de ello”.

Jugosas ganancias

El informe calcula que el contrato es tan jugoso que aporta más de 50% de las ganancias antes de impuestos, intereses, depreciaciones y amortizaciones (EBITDA, en inglés) de OSIS durante el año fiscal 2017, aunque ello equivale a solo 15% de sus ingresos totales. Expone que el peso de las ganancias de la corporación, fundada en 1987 y registrada en el paraíso fiscal de Delaware, recae sobre las operaciones con el SAT, debido a sus altos márgenes de rentabilidad.

MW analizó los estados contables de OSIS, reportados entre 2012 y 2017, y concluyó que la compañía dependía en un alto porcentaje de los ingresos provenientes de México, lo que implica una vulnerabilidad financiera para la empresa. En ello radica su importancia de mantener el vínculo contractual con el Servicio de Administración Tributaria.

Problemas legales

Los ingresos por ese contrato con el SAT crecieron sustancialmente entre 2012 y 2014, al pasar de 16 millones 866 mil dólares en 2012 a 130 millones 330 mil dólares, para luego bajar ligeramente a 119 mil 900 millones en 2017. MW calculó que el margen de ganancia operativa de la división de seguridad de OSIS ronda 8%, “consistente con los reportes de 2010 y 2011”, pero en 2014 apreció un salto a 13.5%, “que creemos se debe al contrato llave en mano de México”.

De esa cuenta, la operación con México resultó en un margen de ganancia operativa de 30% en 2017, por encima del índice histórico anual de entre 8% y 13.5% de los años previos correspondientes a la división de seguridad.

Para MW, los contratos llave en mano parecen particularmente adecuados para la corrupción. “Si un gobierno sólo compra el equipo de monitoreo, es relativamente fácil para un auditor identificar un sobrepago. Sin embargo, cuando se empaqueta con servicios personalizados, el precio se vuelve de repente opaco”, explica.

El informe de MW causó que accionistas de OSIS interpusieran –entre el 7 de diciembre de 2017 y el 23 de abril de 2018– cuatro demandas de acción colectiva contra la compañía y sus principales ejecutivos, entre ellos el director ejecutivo Deepak Chopra. Las denuncias están radicadas en la Corte del Distrito Central de California.

En esas querellas los acusan de violaciones a la Ley de Valores, violación del deber fiduciario y enriquecimiento ilícito, por lo cual reclaman daños compensatorios y la devolución de las ganancias mal habidas.

Muddy Waters se dedica a promover la venta de acciones de corto plazo que no le pertenecen (short selling, en inglés). Como parte de ello, la firma investiga a empresas sospechosas de corrupción. Sus denuncias causan que la cotización bursátil de dichas compañías se desplome, como castigo por conductas indebidas. Los vendedores en corto buscan depurar el mercado bursátil de las manzanas podridas corporativas.

Wikileaks también tiene información al respecto

Un cable del 21 de septiembre de 2010, de 27 páginas y divulgado por la organización Wikileaks, ofrece detalles sobre los equipos obtenidos por dependencias mexicanas.

El reporte titulado México: Plan de adquisición avanzado detallado, enviado por la Sección de Asuntos Narcóticos de la embajada de Estados Unidos en México al Departamento de Estado, indica que el equipo previsto para la autoridad fiscal incluye escáneres ionizados para detectar sustancias ilícitas, unidades móviles de rayos gama para inspección no invasiva (G60) y camionetas de rayos X para vehículos ligeros (536 SV).

El listado incluye cinco camiones de rayos gamma para detectar contrabando, programados para 2011, y otros cinco para 2012, con un presupuesto anual de 10 millones de dólares. El cable menciona a las empresas estadounidenses SAIC, Rapiscan y AS&E como posibles proveedores.

Como posible abastecedor, el despacho sólo nombra a AS&E y la cita como “el único fabricante, según nuestro conocimiento”. Pese a los señalamientos, OSIS divulgó el 16 de enero último la renovación por otros dos años de dicho contrato por un monto de 130 millones de dólares.

Ante las acusaciones, OSIS declaró en diciembre que “los programas de inspección de seguridad llave en mano en México y Albania fueron el resultado de licitaciones públicas y han derivado en mayor seguridad, mayores decomisos de contrabando y transparencia en las declaraciones aduanales”, sin comentar sobre los posibles altos costos de la operación con México.

El 31 de enero, Muddy Waters replicó que no cambiaba su postura respecto de OSIS.

La empresa, por su parte, reconoció el 1 de febrero que la SEC –que vigila el mercado bursátil de Estados Unidos– y el Departamento de Justicia habían abierto pesquisas sobre el comportamiento de la compañía con respecto de la Ley contra Prácticas Corruptas en el Extranjero. Además, indicó que la fiscalía del Distrito Central de California planeaba también solicitar información sobre el respeto a esa ley.

El SAT no respondió a una consulta realizada por el equipo de la revista mexicana Proceso.

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