En 2018 ofreció una entrevista donde habló sobre este tema

Eleazar Díaz Rangel y las carencias del periodismo actual en Venezuela

¿Tiene salvación el periodismo? Sí, por supuesto, pero requiere tiempo, paciencia y que se consoliden los cambios en el país, porque, al final, los que deciden como son los medios son sus dueños, no los periodistas, aunque muchos no lo creen

 

Su carrera periodística fue ampliamente reconocida en Venezuela, durante la cuarta república donde reinaron los gobiernos de derecha, como durante las últimas dos décadas de Revolución Bolivariana. Es reconocido como un periodista ejemplar, de esos que quedan pocos. También su mística como docente universitario es sumamente valorada: fue un profesor integral, de los que investigan, te enseñan e impulsan a ser mejor persona, su nombre: Eleazar Díaz Rangel.

Y es que si de periodismo se trata vale la pena que sea el propio Díaz Rangel quien relate su visión sobre el compromiso y la gran responsabilidad que requiere ser periodista, sobre todo en los tiempos actuales, cuando la mentira, las falsas noticias y los rumores son más valorados y difundidos que los propios hechos verificados.

Cuando leí la noticia sobre la muerte del profesor Díaz Rangel, lo primero que se me vino a la mente fue «lo mataron en Twitter» -una forma de decir, aún está vivo pero seguro dijeron que está muerto-. Pero esta vez no fue así, la información la confirmaba el propio diario del que él fue su director durante los últimos 18 años, Últimas Noticias.

Y así me tope con una entrevista publicada el 3 de agosto de 2018 por el diario venezolano Ciudad Caracas, titulado «Entrevista a Eleazar Díaz Rangel: El periodismo actual está lleno de omisiones» y donde el profesor hace un profundo análisis sobre las grandes carencias que tiene el ejercicio del periodismo en la actualidad, sus amenazas y cual es la forma para lograr su salvación.

En medio de las lecturas y la búsqueda de información sobre la carrera del profesor también encontré unas declaraciones que dio cuando recibió en 2014 la mención honorífica del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar por «fomentar un periodismo por la paz y la vida, veraz, ético, equilibrado y combativo».

Díaz Rangel
Intervención de Díaz Rangel tras recibir la mención honorífica del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2014 en el Palacio de Miraflores, Foto: Minci

En aquel momento, el periodista realizó un repaso histórico sobre la práctica de la censura en Venezuela, desde la dictadura de Juan Vicente Gómez, los gobiernos de la cuarta república y las últimas dos décadas de Revolución.

En su intervención recalcó que en los gobiernos de la Cuarta República había censura y dominio contra los medios de comunicación y no existía la libertad de prensa, una situación que cambió con la llegada de Hugo Chávez a la Presidencia en 1999.

“Desde que llegó Hugo Chávez a la Presidencia, se acabó la censura y la intimidación a los medios (…) los periodistas de esta época, no han visto llagas, solo han visto peladuras (…), ignoran lo que significa censura».

De igual forma se refirió a las reacciones generadas al haber sido galardonado con el mencionado premio y sobre los ataques que recibió cuando se generaron las especulaciones sobre la supuesta censura de un reportaje en el diario en el que se desempeña como director.

“En la última semana he sido víctima de una andanada de viles y cobardes agresiones, infames y envidiosas casi todas por las redes sociales. Los más feos calificativos han sido del organismo defensor, que más que una limpia trayectoria en el periodismo, se pone al servicio de la represión a la profesión. Deben asumir la defensa de sus agremiados, hace más de cinco meses extendí una carta con denuncias concretas para ser investigadas contra uno de sus afiliados, no hubo ni un acuse de recibo”, expresó sobre el accionar del Colegio Nacional de Periodistas.

Cuatro años después ofreció la entrevista a Ciudad Caracas en la Sala Hugo Chávez de la Feria del Libro realizada en la capital venezolana, lugar donde se bautizó su último texto «Periodismo, Medios y Comunicación». A continuación la entrevista íntegra escrita por la periodista Teresa Ovalles Márquez:

Díaz Rangel
Entrevista a Ciudad Caracas. Foto: Ciudad Caracas

Díaz Rangel: «La salvación del periodismo requiere tiempo, paciencia, y que se consoliden los cambios en el país»

El pasado sábado bautizamos, en la Sala Hugo Chávez de la Feria del Libro de Caracas, una de las más recientes obras del profesor Díaz Rangel: Periodismo, Medios y Comunicación. Fue un encuentro en el que además le rendimos un homenaje y sirvió para juntar a colegas opositores y chavistas. Fue muy cálido y hermoso el agasajo. Allí el ministro de la Cultura Ernesto Villegas habló de medir la popularidad del profe, como cariñosamente suelo decirle, pues la sala se quedó pequeña para albergar a todos los que nos dimos cita ese día.

Maryclein Stelling fue la presentadora. Ella definió a Díaz Rangel como un adalid de la ética en el periodismo venezolano. Eleazar es un profundo conocedor, intérprete y narrador de la historia del periodismo y del país, dijeron. Es formador y ejemplo para varias generaciones de periodistas y con sus décadas de trayectoria muy bien llevadas, tanto en el periodismo como en la política, anda un poco triste por algunas adversidades. Tener a Eleazar Díaz Rangel en nuestras filas es un orgullo para todos. Felicidades, profe.

¿Cómo se define a sí mismo?

Muy sencillamente, como un periodista comprometido con sus lectores y con los cambios políticos, económicos y sociales.

¿Cómo se siente emocionalmente? ¿Está feliz?

Imposible estar feliz con la enfermedad de mi esposa y la dispersión de los hijos por diversas razones. Debo agregar mis preocupaciones por la situación del país, aunque no sea un cuadro para ser infeliz.

¿Cuáles fueron los valores que recibió en el seno de su hogar y para qué le han servido?

Los de la responsabilidad, la honestidad, que me enseñaron mis padres, en primer lugar con el ejemplo. Valores a los que he sido fiel y me han ayudado a desempeñarme en la vida, aun en los momentos más difíciles.

¿Aprendió algún otro oficio, además de la comunicación en su formación? ¿Cuál?, y, ¿cuál otro le gustaría haber aprendido y por qué?

No, ninguno, y hoy, cuando estoy solo, quisiera saber cocinar.

¿Cuál es su período de vida más feliz?

Mis primeras semanas de casado con Aída, incluidos nuestros días en La Puerta (Trujillo) y Caracas.

¿Qué recuerdos tiene de su pueblo, Sabaneta de Barinas?

Varios, pero el más impactante fue cuando vi pasar herido de muerte por el jefe civil, apoyado por dos amigos, a mi tío Aníbal; tendría cuatro o cinco años.

¿Por qué su edad siempre ha sido un misterio para nosotros los periodistas?

Por razones inherentes a la curiosidad del periodismo; les extrañaba que me encuentro como si no cumpliera años.

¿Qué experiencia de vida no le gustaría repetir?

Mis dos años y medio preso en el cuartel San Carlos, pese a la vivencia con destacados políticos de izquierda de la época, y haber escrito dos libros: El beisbol en Caracas y Noticias Censuradas. ¡Pero sin libertad!

¿De qué se arrepiente en la vida?

De arrepentirme propiamente, de nada, aunque cometí diversos errores y omisiones.

¿Algún libro que haya marcado su vida?

Fiebre, de Miguel Otero Silva, por la época en que lo leí, cuando era liceísta en época de dictadura, y por su contenido Memorias de un venezolano de la decadencia, de José Rafael Pocaterra, y Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez.

Cuéntenos una anécdota que jamás haya olvidado

Debo haberla olvidado, pero viví un episodio excepcional la mañana en que Hugo Chávez, paisano, fue a disfrutar un desayuno llanerísimo preparado por Aída, en mi apartamento. Hablamos largo rato, lo percibí indefinido, entre atraído por una nueva acción militar, o transitar el camino electoral, que finalmente decidió en Valencia, en un pleno de chavistas.

¿Le gusta el cine?

Sí, y el teatro, pero desde hace tiempo he estado ausente.

¿Está fraguando algún libro?

Tengo escritos cuatro, algunos en espera para publicarse. ¿Quiere que te los cite? Marx no rectifica, Historias del siglo XX, El Estado y el Deporte, y Periodismo, Medios y Comunicación, que fue bautizado el pasado sábado, editado por Mincultura y Monte Ávila.

Sobre el ejercicio del periodismo

¿Cree en la afirmación de Earle Herrera de que alguien se robó el periodismo?

Difícil no estar de acuerdo, si el periodismo que se hace está tan lleno de omisiones, y, particularmente, por el desconocimiento del principio de la verdad, y otras normas éticas. Lo peor es la dificultad para reencontrarlo, tengo la impresión de que las Escuelas de Periodismo no ayudan en esa tarea.

¿Qué clase de periodismo estamos haciendo?

Un periodismo donde buscar la noticia, verificarla y difundirla dejó de ser lo fundamental de nuestra profesión; se atienden demasiado, antes que los intereses de los lectores, los políticos y empresariales de los dueños de los medios.

¿Cómo ha quedado la ética en el periodismo actual?

Desconocida, violentada.

¿Qué diferencia podría haber entre la época en que usted fue director de la escuela y la actualidad?

La experiencia profesional de los profesores y la tendencia ideológica de izquierda de la mayoría de sus docentes y alumnos caracterizaron esa Escuela donde fui profesor y director, contra lo que son las de hoy.

En su experiencia como periodista, ¿cuál ha sido la etapa histórica más interesante?

Sin ninguna duda la del año 58, de la conspiración y lucha final contra la dictadura, y el periodismo que hicimos apenas recuperadas las libertades.

¿Cuál ha sido la cobertura más difícil?

Las reuniones interpartidistas en octubre de 1958 en busca de un candidato de unidad, nocturnas, en sitios diferentes que debíamos descubrir, muy cerradas, y que demoraron varias semanas, y que entre otros cubríamos siempre Rafael Villasana, Leopoldo Linares y yo.

¿Cómo fue su vida de reportero antes de las redes?

Carecíamos de esas fuentes, aunque bastante relativas y que deben manejarse con extremo cuidado, pues, a la vez son perturbadoras del periodismo porque nunca les importa la verdad, y a menudo se utilizan con propósitos que no son los de informar.

¿Qué opina del periodismo que se hace en las redes sociales?

Se deduce de mi respuesta anterior. Aunque debo añadir el mal que le hacen a la profesión quienes las toman como si fueran veraces fuentes informativas.

¿A qué periodista, de los actuales, admira?

Aunque fallecido, a Jesús Romero Anselmi, lo hizo bien en prensa y radio, como profesional, como docente y gremialista, y fue una lección de ética viviente.

¿Tiene salvación el periodismo?

Sí, por supuesto, pero requiere tiempo, paciencia y que se consoliden los cambios en el país, porque, al final, los que deciden como son los medios son sus dueños, no los periodistas, aunque muchos no lo creen.

¿Tuvo que mentir alguna vez en el periodismo?

Sí, como todos los periodistas, pero la mayoría de las veces, sin saberlo, creyendo que lo que había escrito era verdad.

¿Se arrepiente de haber hecho alguna pregunta?

De ninguna, porque si estaba desubicada, seguramente no me la respondieron. Es muy corriente cuando uno es reportero.

¿Qué entrevistas lo marcaron como profesional?

Dos, una a Rómulo Betancourt en El Cementerio, cuando visitaba la tumba de Ruiz Pineda en octubre del 58, cuando se cumplían siete años de su asesinato, y estaba candente la búsqueda de un candidato de unidad, le hice varias preguntas y me las respondía elusivamente, y, al final, cuando desistí, me dijo con su característica sonrisa: “No vas a escribir que ya Don Rafael habló”, con referencia a una famosa radionovela de esos años, no sé si era El Derecho de Nacer; y la otra, la que le hice a otro líder político, Jóvito Villalba, que ganó un concurso de El Nacional sobre entrevistas.

¿Cuál fue la entrevista más difícil de su vida profesional?

Esa que ya te comenté, porque no le saqué la noticia que buscaba, y quizás otra al boxeador Sonny León, un gran campeón venezolano, con quien hablé largo rato, y no por eludir las preguntas me contestó siempre con monosílabos.

¿Qué opina del bachaquerismo?

Lo mismo que debe pensar la inmensa mayoría de los venezolanos, de rechazo a su conducta especulativa, incluso de los productos de primera necesidad. Se supone que deben desaparecer el 20 de agosto.

¿Ha perdido el venezolano los valores?

Sí, la situación que vive el país, la conflictividad que lo caracteriza, ha generado la pérdida de algunos valores esenciales.

¿Qué valores rescataría de los venezolanos en la actual crisis y guerra económica?

La solidaridad, la verdad, la amistad, la honestidad y la responsabilidad.

¿Qué balance hace usted de nuestro sistema educativo?

Hay algo que parece estar fallando en él desde hace mucho tiempo. ¿Qué valor tendría incorporar cátedras, desde los primeros años, como “Amor por la patria y amor a los venezolanos”, “Importancia del Bien Común”, y “Respeto a los Niños y Adultos Mayores”.

¿Cree que temas como estos hacen falta en el pénsum para formar un ciudadano con más conciencia y amor por lo nuestro?

Me parece que no hay armonía entre la cantidad, pues ha crecido como nunca la cantidad de niños, adolescentes y jóvenes con acceso a la educación, en cambio, son evidentes su fallas en la calidad, en todos los niveles. Lo ideal es alcanzar la armonía entre cantidad y calidad. Y, por supuesto que estaría de acuerdo con la incorporación de las cátedras sugeridas, contribuiría a formar mejores ciudadanos.

¿Qué mensaje o llamado le haría al Gobierno y al pueblo en las actuales circunstancias del país?

Al Gobierno, revisar su palabra y sus compromisos, y cumplir las que pueda cumplir, hablar con la verdad, y al pueblo, tener confianza en que sin su participación no será posible salir de esta grave situación.

Fin de la entrevista.

Díaz Rangel
Para Dïaz Rangel la salvación del periodismo radica en recuperar las reglas básicas de su ejercicio, sobre todo la ética y la responsabilidad de informar

El cierre de Díaz Rangel

Este miércoles, en horas de la mañana, falleció a los 87 años de edad el periodista, docente universitario y escritor venezolano, Eleazar Díaz Rangel.

La información fue confirmada por el diario venezolano Últimas Noticias, medio en el cual Díaz Rangel ejerció labores de director desde el año 2001.

En ese mismo medio, el creador del libro «La prensa venezolana en el siglo XX» publicaba su acostumbrada columna «Los domingos de Díaz Rangel», donde pulsaba el acontecer del país con sus análisis políticos, así como el acontecer internacional, y sus elocuentes comentarios sobre el deporte y la cultura.

Díaz Rangel estudió la carrera de periodismo en la Universidad Central de Venezuela (UCV), recinto donde también realizó labores como profesor titular y dirigió la escuela de Comunicación Social entre los años 1983 y 1986).

Ganó el Premio Nacional de Periodismo en varias ocasiones así como también recibió menciones en diversas especialidades. Su trabajo como periodista fue reconocido en 2014 con la mención honorífica del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar por «fomentar un periodismo por la paz y la vida, veraz, ético, equilibrado y combativo».

Fue Director del diario Últimas Noticias desde el año 2001 hasta la fecha, fue Presidente de Venezolana de Televisión entre 1994 y 1996 y dirigió también la Asociación Venezolana de Periodistas, antecesora del Colegio Nacional de Periodistas.

La Federación Venezolana de Atletismo exaltó a Díaz Rangel al Salón de la Fama por su valiosa contribución a la narración histórica y masificación del deporte.

Díaz Rangel nació en Sabaneta, estado Barinas, el 5 de marzo de 1933.

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