Gobiernos que desconocen nuevo mandato de Maduro incrementan presión internacional contra Venezuela

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, fue juramentado formalmente este jueves ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para asumir el nuevo periodo 2019 – 2025, en medio de una inclemente presión internacional por parte de gobiernos de derecha en el mundo.

Luego del acto formal realizado en Caracas, diversos países se pronunciaron para fijar posición ante la toma de posesión presidencial y mantener la estrategia de aislamiento que pretenden aplicar contra la nación suramericana, a través de diferentes decisiones en las que desconocen al primer Mandatario Nacional y lo califican como ilegítimo.

En este sentido, el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, anunció el rompimiento de las relaciones diplomáticas, por lo que cerrarán la embajada y retirarán el personal. Sin embargo, aclaró que esto no implica que su país deje de cumplir con los compromisos internacionales ni que desconozca la deuda que tienen con Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa).

Por otra parte, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, lo consideró un «victimario» en un mensaje en Twitter en el que volvió a calificar a su Gobierno como una dictadura. «Maduro se presenta como el presidente perseguido, pero él no es la víctima, Maduro es el victimario», señaló.

Contradictoriamente, fuentes del ministerio de Relaciones Exteriores confirmaron a la agencia de noticias Sputnik que aunque no reconoce el Gobierno, de momento Argentina mantendrá su encargado de negocios, Eduardo Porretti.

El canciller chileno Roberto Ampuero, en conferencia de prensa opinó que Maduro colocará una lápida sobre la democracia en ese país. «Hoy es un día negro para la democracia en Venezuela, un día en el cual Nicolás Maduro va a colocar una lápida sobre la democracia venezolana», dijo.

Afirmó que «no reconocemos a este Gobierno” y agregó que «Maduro ha causado una tragedia que también tiene impacto hemisférico». Ratificó que Chile reconoce a la Asamblea Nacional como «la única instancia realmente democrática».

A pesar de sus declaraciones, confirmó que el gobierno chileno mantendrá sus relaciones con Venezuela, pero a «bajo nivel». «Esto se hace en consonancia con el resto de los países que integran el Grupo de Lima», añadió.

Asimismo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no reconoce al actual jefe de Estado venezolano y aumentará la presión contra Venezuela. Así aseguró el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, quien a través de una publicación realizada en su cuenta en la red social Twitter  subrayó que “EE. UU. no reconocerá  la juramentación ilegítima de la dictadura de Maduro. Seguiremos aumentando la presión sobre el régimen corrupto, apoyaremos a la Asamblea nacional democrática y llamamos a la democracia y la libertad en Venezuela”.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, en un comunicado de prensa sentenció que el país norteamericano condena “la ilegítima usurpación de poder de Maduro luego de las elecciones intervenidas e injustas que impuso al pueblo venezolano el 20 de mayo de 2018” y reiteró que continuarán utilizando el «peso total» de su poder económico y diplomático para presionar por la restauración de la democracia.

Tras la asunción de Maduro, el gobierno peruano llamó a consultas a la encargada de Negocios de su Embajada en Caracas, Rosa Alvarez Nuñez, una medida forma parte de la política de desconocimiento del nuevo presidente que impulsan Perú y otros países latinoamericanos nucleados en el llamado «Cartel» de Lima.

Mediante un comunicado de prensa, detalló otra serie de acciones, como «el impedimento de entrada al territorio nacional a Nicolás Maduro y a 100 miembros de su régimen y personas relacionadas a este» y que «se ha confirmado que las instituciones bancarias peruanas no mantienen relaciones de corresponsalía bancaria con instituciones financieras venezolanas».

Mientras tanto, el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó con 19 votos a favor, 6 en contra y 8 abstenciones, una resolución condenatoria, que critica entre otros temas la situación de derechos humanos y de los presos políticos, durante una sesión extraordinaria titulada «Situación en la República Bolivariana de Venezuela».

El texto, basado en «el derecho de los pueblos de América a la democracia y la obligación de sus gobiernos de promoverlo y defenderlo», parte de que el organismo declaró que el proceso electoral del 20 de mayo de 2018 en Venezuela «carecía de legitimidad» y sostiene que el proceso comicial que mantiene a Maduro en el poder no contó con la participación de todos los actores políticos venezolanos, incumpliendo estándares internacionales y «sin contar con las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático».

Igualmente, el documento que alude a la intención del organismo de continuar usando vías diplomáticas para promover el diálogo y resolver la crisis, expresa «no reconocer la legitimidad del nuevo período del régimen de Nicolás Maduro a partir del 10 de enero de 2019» e insta a los Estados miembro y observadores a «adoptar, de conformidad con el derecho internacional y su legislación nacional, las medidas diplomáticas, políticas, económicas y financieras que consideren apropiadas para contribuir al pronto restablecimiento del orden democrático de Venezuela».

El Gobierno de Canadá en un comunicado emitido por el Ministerio de Exteriores, también rechazó la legitimidad del nuevo mandato presidencial. «Hoy, el régimen de Nicolás Maduro pierde cualquier resto de legitimidad. Habiendo tomado el poder a través de unas elecciones fraudulentas y antidemocráticas (…), el régimen de Maduro es ahora una dictadura consolidada», escribió la canciller canadiense, Chrystia Freeland.

En el caso de la Unión Europea (UE) se sumó hoy al americano Grupo de Lima, que al igual que EE. UU. y Canadá, repudia la investidura para un nuevo mandato como Presidente. “Hemos dejado muy claro que las elecciones presidenciales no fueron libres ni justas”, destacó la portavoz de Exteriores del bloque europeo, Maja Kocijancic, al tiempo que hizo un llamado a la comunidad internacional, “para que haya nuevas elecciones en conformidad con los estándares internacionales”.

No obstante, durante una rueda de prensa realizada este 10 de enero, añadió que el organismo mantendrá “su compromiso diplomático y político en apoyo de una solución política pacífica y democrática a la crisis en Venezuela, manteniendo abiertos los canales de comunicación con todos los socios relevantes”, puntualizó.

Trece de los 14 cancilleres del Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía) en un comunicado rechazaron el nuevo periodo de Maduro, instaron a no asumir el cargo y calificaron las elecciones presidenciales como carentes de legitimidad.

«El proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de legitimidad por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente», dijo el comunicado del Grupo de Lima.

 

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