¿Cómo engañar al cerebro y tener una memoria formidable en dos pasos?

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La memoria es, de acuerdo con la ciencia, la capacidad de un individuo de recordar, independientemente sea animal o humano. Generalmente, apela a una imagen o conjunto de imágenes de hechos o situaciones pasados que quedan en la mente.

Técnicamente, es una función del cerebro que permite al ser humano adquirir, almacenar y recuperar información sobre distintos tipos de conocimientos, habilidades y experiencias pasadas. Al ser una de las funciones humanas más estudiadas en la Psicología y otras ciencias, muchas personas juega a engañar la mente. Pero, ¿realmente esto es posible?.

La respuesta a esta interrogante la tienen el cuatro veces campeón de memoria de EE. UU. Nelson Dellis, y la científica psicológica, Julia Shaw, quienes aseguran  que con la técnica correcta se puede recordar casi cualquier cosa.

Dellis, considerado un gran maestro de la memoria, y sobre quien se recuerda cómo es capaz de memorizar 10.000 dígitos de pi, el orden de más de nueve cartas barajadas y listas de cientos de nombres después de escucharlos solo una vez, reveló algunas de sus técnicas.

Un borrador orgánico

Para mejorar las habilidades de memoria, Dellis recomienda comenzar convirtiendo cada uno de los elementos que queremos recordar en una imagen fácil de tener en nuestra memoria a corto plazo.

“Usar imágenes mentales jugosas es extremadamente efectivo, si lo que quieres hacer es crear grandes recuerdos multisensoriales”, explica Julia Shaw, científica psicológica del University College London y autora de The Memory Illusion: Remembering, Forgetting, and the Science of False Memory.

La idea es apuntar a imágenes mentales que casi pueda sentir, oler y ver, para que sean lo más reales posible en nuestra mente, apunta la experta.

De acuerdo con Shaw, al hacer esto la amígdala, una parte del cerebro que es importante para procesar las emociones, alienta a otras partes del cerebro a almacenar recuerdos.

“Es por eso que las emociones fuertes hacen que sea más probable que los recuerdos se queden”, argumenta.

Expertos recomiendan comenzar convirtiendo cada uno de los elementos que queremos recordar en una imagen fácil de tener en nuestra memoria a corto plazo.

El palacio de la memoria

El siguiente paso, una vez tengamos esas imágenes en mente, es ubicarla en un entorno con el que esté muy familiarizado; es decir, hay que colocar cada  imagen en una ruta conocida por nosotros, comenzando con una pared en su entrada, luego  hacer representaciones con cada cosa que queramos tener en la memoria.

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«Cuanto más raro, mejor», dice Dellis, quien explica que esta técnica de vincular imágenes con lugares se llama palacio de la memoria.

Esto es particularmente útil para recordar el orden de ciertos elementos, agrega Shaw. “Un palacio de la memoria capitaliza tu memoria existente de un lugar real. Es un lugar que conoces, generalmente tu hogar u otro lugar que conoces muy bien”.

La amígdala, una parte del cerebro que es importante para procesar las emociones, es la que alienta a otras partes del cerebro a almacenar recuerdos.

Mayor actividad cerebral

La investigación de neuroimagen ha demostrado hasta ahora que las personas muestran una mayor actividad en el  área occipito-parietal del cerebro cuando aprenden recuerdos usando un palacio de memoria.

Shaw afirma que esto significa que la técnica explicada ayuda a atraer más partes del cerebro que generalmente están dedicadas a otros sentidos. Y como se ha dicho, el lóbulo parietal es responsable de la navegación y el lóbulo occipital está relacionado con la visualización de imágenes.

Una vez que la persona haya ordenado sus imágenes en la mente y haya poblado su palacio de memoria, solo necesitará asegurarse de que se quedarán en su cabeza.

«La mayoría de los recuerdos nunca llegan a su memoria a largo plazo», dice Shaw. «Por eso es tan importante repetir la información, para transformar una memoria a corto plazo en una memoria a largo plazo».

Para quienes estudian la mente humana, existen dos tipos de memoria (memoria a corto plazo y memoria a largo plazo), las cuales se dividen en tres: memoria operativa, declarativa (explícita) y procedimental (implícita) y una de ellas se subdivide en tres (Episódica, Semántica, destreza). ¿Puso en práctica las recomendaciones de Dellis?, de no ser así puede comenzar porque solo así se puede crear un conjunto de subsistemas, cuya interacción da lugar a la codificación, almacenamiento y recuperación de información en la mente.

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