Esta historia, como muchas, ha empezado varias veces. Partió como una idea para poder publicar esos escritos que sabíamos que nuestros amigos tenían guardados en sus notas del teléfono o en alguna carpeta de archivos, con ilustraciones que acompañaran todas las palabras que a nosotras nos había gustado tanto leer y terminó siendo un espacio de obras de teatro, de lecturas, de comentarios, de reseñas, de películas y entrevistas que nos interesaban y no encontrábamos en otra parte.
Ahora, que aparecemos acá frente a ustedes, o al igual que ustedes, llenas de preguntas sobre el futuro de la cultura, sobre los fondos que financian la posibilidad de mostrar un trabajo artístico (como el que tienes en las manos), las horas laborales o el mundo distópico en el que estamos, diría que sencillamente, somos mujeres trabajando por algo en que por alguna razón, todas creemos.
Entonces pensé en eso, en que en realidad, si bien esta revista independiente, que estás a punto de leer, tiene ya cinco años de historia, el desafío en esta editorial, que enumeramos como primera en su especie —quince páginas en papel—, es relatar el cómo y más aún el por qué nos embarcamos en un proyecto en medio de fuertes temporales. Creo que la manera más justa, sería diciendo que todas las personas que trabajamos en esta edición, creemos en la literatura. Que a todas, alguna vez un libro nos hizo sentir que teníamos el mar en los ojos y que por eso, cuando apareció la oportunidad de respirar un poco de la pantalla y navegar por la estimulante y terrorífica marea de lo análogo, dijimos que sí.
Espero que disfrutes estos textos, en los que nuestras y nuestros invitados nos ayudaron a presentarnos escribiendo sobre este particular y sincero músculo que es La Lengua.
Catalina Hernández Segura — Directora