Evolución humana: El enterramiento más antiguo del mundo no fue obra de nuestra especie

Pertenecen al Homo naledi, una especie primitiva en la encrucijada entre los simios y los humanos modernos, que tenía el cerebro del tamaño de una naranja y media y 1,5 metros de altura

Por Pedro Guzmán

08/06/2023

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Paleontólogos sudafricanos afirman haber hallado el enterramiento más antiguo conocido en el mundo, que contiene restos de un pariente lejano de los humanos, de cerebro pequeño, que hasta ahora se creía incapaz de comportamientos complejos. Por tanto, subrayan, estos hallazgos desafían la comprensión actual de la evolución humana.

Dirigidos por el reconocido paleoantropólogo Lee Berger, los investigadores descubrieron varios especímenes de Homo naledi —un homínido trepador de árboles de la Edad de Piedra— enterrados a unos 30 metros bajo tierra en un sistema de cuevas dentro de la Cuna de la Humanidad, patrimonio mundial de la Unesco, cerca de Johannesburgo (Sudáfrica).

Los hallazgos desafían la comprensión actual de la evolución humana, ya que normalmente se sostiene que el desarrollo de cerebros más grandes permitió la realización de actividades complejas y significativas, como enterrar a los muertos.

«Se trata de los enterramientos más antiguos registrados hasta la fecha en el registro de homínidos, anteriores a las evidencias de enterramientos de Homo sapiens en al menos 100.000 años», escriben los científicos en una serie de artículos.

Una reproducción del cráneo del Homo Naledi en el Centro de Exploración del Viaje Humano Profundo de la Universidad de Wits, en Johannesburgo, el 11 de mayo de 2023 - Sputnik Mundo, 1920, 06.06.2023
Una reproducción del cráneo del Homo Naledi en el Centro de Exploración del Viaje Humano Profundo de la Universidad de Wits, en Johannesburgo, el 11 de mayo de 2023 © AFP 2023 / Luca Sola

Los enterramientos más antiguos, hallados en Oriente Medio y África, contenían restos de Homo sapiens de unos 100.000 años de antigüedad. Los descubrimientos en Sudáfrica por Lee Berger y sus colegas investigadores, datan de al menos 200.000 a.C.

Además, pertenecen al Homo naledi, una especie primitiva en la encrucijada entre los simios y los humanos modernos, que tenía el cerebro del tamaño de una naranja y media y 1,5 metros de altura.

Con dedos curvados, manos hábiles para manejar herramientas y pies adaptados para caminar, la especie descubierta por Berger ya cambió la percepción global de que nuestro camino evolutivo era una línea recta.

Homo naledi recibe su nombre del sistema de cuevas Rising Star, donde se encontraron los primeros huesos en 2013. Los enterramientos de forma ovalada en el centro de los nuevos estudios también se encontraron allí durante las excavaciones iniciadas en 2018.

Estas fosas contienen al menos cinco individuos. Los agujeros indican que fueron excavados deliberadamente y luego fueron rellenados para cubrir los cuerpos, destacaron los investigadores.

«Estos hallazgos demuestran que las prácticas mortuorias no se limitaban al Homo sapiens u otros homínidos con cerebros de gran tamaño», informaron los científicos.

El lugar de enterramiento no es el único indicio de que el Homo naledi era capaz de comportamientos emocionales y cognitivos complejos, añadieron.

Pequeño tamaño del cerebro

También se encontraron grabados formando figuras geométricas, incluida una «figura de hashtag«, en las superficies aparentemente alisadas a propósito de un pilar de una cueva cercana.

«Eso significaría no solo que los humanos no son únicos en el desarrollo de prácticas simbólicas, sino que puede que ni siquiera hayan inventado tales comportamientos», enfatizaron los paleoantropólogos.

Es probable que estas declaraciones puedan irritar a algunos en el mundo de la paleontología, donde Berger, de 57 años, ya ha sido acusado de falta de rigor científico y de precipitarse en sus conclusiones.

Muchos se resistieron cuando en 2015 Lee Berger, cuyos descubrimientos anteriores obtuvieron el apoyo de National Geographic, aireó por primera vez la idea de que el Homo naledi era capaz de más de lo que sugería el tamaño de su cabeza.

«Eso fue demasiado para los científicos en ese momento. Creemos que todo está relacionado con este gran cerebro. Estamos a punto de decirle al mundo que eso no es cierto», manifestó.

Aunque requieren un análisis más profundo, los descubrimientos «alteran nuestra comprensión de la evolución humana«, escribieron los investigadores.

Estos hallazgos tendrían una importancia potencial considerable, indicó Carol Ward, antropóloga de la Universidad de Misuri, que no participó en la investigación. «Estoy deseando saber cómo la disposición de los restos excluye otras posibles explicaciones que no sean el enterramiento intencionado, y ver los resultados una vez que hayan sido revisados por expertos», declaró.

Ward también señaló que el trabajo reconocía que no podía descartar que las marcas en las paredes pudieran haber sido realizadas por homínidos posteriores.

«Los enterramientos, la creación de significados e incluso el arte podrían tener una historia no humana mucho más complicada y dinámica de lo que pensábamos», afirmó Agustín Fuentes, profesor de Antropología de la Universidad de Princeton y coautor de los estudios.

Fuente Sputnik

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