"Las mujeres nunca han sido meras receptoras de las consecuencias de la guerra. Han sido actoras fundamentales en la prevención de conflictos, la protección de las comunidades, la preservación del tejido social y la reconstrucción de lo que las guerras han destruido. La comunidad internacional reconoció esta realidad con la adopción de la Resolución 1325, que afirmó que las mujeres son socias indispensables en la prevención y resolución de conflictos, así como en la construcción de la paz".