Colmed advierte revictimización a las mujeres por proyecto de la ultraderecha que obliga a escuchar latidos fetales antes de un aborto: «El consentimiento debe ser libre de coerción»

El Colmed planteó que “el consentimiento informado no se fortalece por la incorporación obligatoria de una determinada práctica, sino por la calidad de la relación clínica, la confianza entre paciente y equipo de salud y la posibilidad de tomar decisiones sin presiones”

Colmed advierte revictimización a las mujeres por proyecto de la ultraderecha que obliga a escuchar latidos fetales antes de un aborto: «El consentimiento debe ser libre de coerción»

El proyecto de ley ‘Escucha su corazón’, impulsado por parlamentarios de la ultraderecha y que propone que las mujeres escuchen los latidos fetales antes de poder practicarse un aborto, sigue generando polémica por su falta de base clínica y considerarse como violencia obstétrica. El Colegio Médico de Chile (Colmed) expresó su rechazo a la iniciativa, advirtiendo que constituye una forma de revictimización y dejó en claro que «el consentimiento debe ser libre de coerción».

La propuesta obliga a los médicos a ofrecer a las mujeres escuchar los latidos del embrión o feto antes de practicar un aborto en las tres causales legales, y establece que el profesional debe negarse a realizar el procedimiento si la paciente no acepta esta condición.

 La iniciativa presentada a mediados de junio por los diputados Cristóbal Urruticoechea (Partido Nacional Libertario), Chiara Barchiesi (Partido Republicano), Catalina del Real (Partido Republicano), Álvaro Jofré (Partido Nacional Libertario), Ximena Ossandón (Renovación Nacional) y Claudia Reyes (Partido Republicano), propone modificar el artículo 119 del Código Sanitario, específicamente el procedimiento de consentimiento informado que deben seguir los médicos antes de practicar un aborto y establece que el facultativo está obligado a informar a la mujer, de manera previa sobre la actividad cardíaca del embrión o feto, y debe ofrecerle «de manera verbal y directa» la posibilidad de escuchar los latidos mediante instrumentos electrónicos, «junto con una descripción objetiva de los mismos».

Según el texto la existencia de actividad cardíaca constituye «un dato clínico objetivo y verificable», que «robustece la calidad del consentimiento informado de la mujer que solicita el aborto».

«El consentimiento informado debe ser libre de coerción y centrado en la autonomía de la persona»

El Colmed expresó su preocupación por las implicancias éticas y clínicas que de este proyecto que busca modificar el procedimiento de interrupción del embarazo en las tres causales legales y señaló que una mujer que ya enfrenta una situación de profundo sufrimiento no debería ser expuesta a una medida que podría intensificar su angustia.

«Más allá del debate jurídico o político, la iniciativa plantea una pregunta ética clínica de fondo: ¿es compatible con una atención clínica centrada en la paciente que la ley establezca, de manera obligatoria, una intervención específica en situaciones de profundo sufrimiento?”, planteó en una declaración pública compartida en sus redes sociales.

El gremio recordó que la medicina contemporánea reconoce que el consentimiento informado es un proceso de diálogo entre el equipo de salud y la paciente, orientado a favorecer una decisión libre, autónoma y basada en información pertinente.

Su propósito no es persuadir, sino garantizar que las personas puedan decidir conforme a sus valores y circunstancias”, afirmó.

Asimismo, se refirió a importancia de “resguardar que cada mujer reciba una atención respetuosa y un acompañamiento acorde con sus necesidades”. y planteó que el consentimiento informado «no se fortalece por la incorporación obligatoria de una determinada práctica, sino por la calidad de la relación clínica, la confianza entre paciente y equipo de salud y la posibilidad de tomar decisiones sin presiones».

En esa línea, destacó que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), coinciden en que «el consentimiento informado debe ser individualizado, libre de coerción y centrado en la autonomía de la persona».

En el texto, el Colmed planteó que especialmente en el caso de situaciones de riesgo vital materno, inviabilidad fetal letal o embarazo producto de una violación, «la respuesta ética del Estado debe ser fortalecer una atención respetuosa de la autonomía, sustentada en la evidencia y en el juicio clínico de los equipos de salud, sin revictimizar a las mujeres».

Para el gremio, la iniciativa de la ultraderecha representa una intromisión directa en el vínculo entre el médico y la paciente que se va practicar el procedimiento.

“La bioética exige proteger la libertad de decisión de las pacientes y preservar la integridad del acto médico, evitando imponer obligaciones que no contribuyen a una mejor atención y que podrían dañar o afectar la relación médico-paciente”, concluyó.

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