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FRAGUA 2019: Entrevista con el coreógrafo, bailarín y docente, Ignacio Díaz

Ignacio Díaz es valdiviano. Ingeniero en Recursos Naturales (U. Chile), Magíster en Desarrollo Local y Candidato a Doctor en Ciencias (UACh), ha desarrollado una carrera como docente, gestor, coreógrafo y bailarín en permanente búsqueda e intercambio de saberes y es uno de los invitados para impartir el workshop “comunidad/cuerpo” durante Fragua 2019. El programa de enfoque transdisciplinario y de vinculación territorial que desde el 22 al 29 de marzo en Valdivia, reunirá a artistas, creadores e investigadores provenientes de diversas disciplinas, para reflexionar y desarrollar propuestas artísticas en relación a diversos temas de gran interés local.

Conversamos con él y nos contó de su carrera, de su visión sobre la territorialidad, el volver a vivir en vecindad, Fragua y varias cosas más.

¿Cuál es la importancia de la transdisciplina para ti?

Trabajo para la danza, armo y gestiono para las artes escénicas, mi trabajo principalmente tiene que ver con eso. Pero por otro lado soy investigador, soy docente de la Universidad Austral de Chile y trabajo específicamente en las áreas de territorio, gestión territorial y desarrollo local. Entonces la transdisciplina – como una reflexión bastante amplia, yo creo que reside en las personas más que en los equipos; somos los sujetos los que somos más, o menos transdisciplinarios y que somos capaces de adaptarnos a distintos saberes. En general en las comunidades lo que nos pasa es que podemos compartir distintos niveles y tipos de conocimiento, quiere decir en términos de su jerarquía; conocimientos que son importantes para nuestra toma de decisiones a nivel territorial y otros conocimientos que son importantes para otros elementos que son super relevantes como la cultura, la identidad y la construcción de una identidad territorial también.

 

Cuéntanos cómo ha sido tu relación con la Galería Barrios Bajos

Mi relación con la Galería tiene más que ver con una cuestión de vecindad porque yo vivo en los barrios y trabajo en el Centro Cultural Bailarines de los Ríos, que también está en los barrios bajos, por lo tanto, desde el minuto en que se abre la galería a mí me llama mucho más la atención la necesidad de vincularme territorialmente con ella. En la primera versión de Fragua yo estaba muy interesado, sin embargo, estaba con tiempo limitado y muy fuera de la ciudad, pero me parecía interesante esta idea de poder compartir proyectos transdisciplinares y poder enfocarse en discusiones que pudiesen trascender de alguna manera al quehacer disciplinar de cada una de las áreas artísticas. En el caso específico de mi trabajo en danza, estoy trabajando en nuevos medios; con Sebastián Gatica estamos desarrollando un proyecto, ya estrenado, que se llama “Peuma” que es danza en realidad virtual y justamente tiene que ver con esta conexión: con el territorio, con el paisaje, la danza como lenguaje, pero luego también las artes de la visualidad y los nuevos medios como los contextos tecnológicos y su aprovechamiento nuevo para poder presentar trabajos de artes escénicas específicamente o inmersivas en este caso.

 

Esa necesidad de vincularte a la Galería por tu rol como vecino del sector me parece interesante. ¿Cómo ves hoy el tema de volver a la vecindad en Chile?

Respecto de la idea de vecindad y la construcción de comunidad, en definitiva, me parece que algo importante que hay que poder reconocer es que la proximidad es aquella primera capa donde nos podemos encontrar, o sea nuestras relaciones de proximidad, mientras más cercanía tengamos, mientras más espacios compartidos con acuerdos comunes tengamos, más vamos a ser vecinos y tomar ciertas decisiones. Poner los ojos en la calle; en la manera que nosotros ponemos los ojos en la calle y ponemos la seguridad en nuestros barrios, en nuestros paisajes, plazas, espacios públicos, etc. más vida le estamos dando a nuestros propios espacios.

 

¿Cómo creamos comunidad?

En el sentido de crear comunidad crearía yo que nos podemos robar más esta idea un poquito y decir “bueno si ponemos los ojos en la calle y también los pies en la calle” si algún día también ponemos nuestro espacio caminable, tipo como un lugar, un circuito de hormiga donde nuestro recorrido para comprar el pan o ir a la casa de un amigo uno lo pueda reconocer como un distrito caminable – que es algo que pasa mucho en Valdivia- nosotros podríamos estar hablando de un distrito que es aún más saludable en términos de su bienestar social. Entonces recogiendo estos elementos creo que solo faltaría poner aquellas intenciones de creatividad en nuestras calles. Yo recuerdo muy fuertemente como en mi infancia celebrábamos las distintas fiestas – navidad, día del niño, etc- en el pasaje, junto a todos los amigos del pasaje con actividades bastantes comunitarias, dónde todo el barrio se ponía de acuerdo para dar un regalo común, donde podíamos terminar todo compartiendo y jugando. Creo que esas dinámicas de barrio se han perdido por un tema de individualidad y en Valdivia hay un de reconocer de proximidad y de pequeño espacio que podemos aprovechar para generar o reestablecer estos lazos de confianza, de amor y de bienestar.

 

¿Qué piensas de abrir espacios al arte?

Abrir espacios no solo significa abrir espacios físicos, sino también abrir espacios para compartir dinámicas, proyectos, estrategias y esas estrategias creería yo que también en nuestro caso – específicamente con el centro cultural y el centro experimentación escénica – tienen que ver con nuestra experiencia y nuestra experticia de abrir espacios para el desarrollo comunitario de la danza, del circo y de las artes afines. Nuestros programas de formación Pulsos, Pulso laboratorio y las residencias, siempre están pensando en estas dinámicas del como poder aumentar no solo la formación en nuestros talentos, sino buscar otros talentos y que estos talentos encuentren lugares de práctica, intercambio y conocimientos y también lugares de confianza, donde ellos puedan verdaderamente puedan soñar con un nuevo paradigma de las artes escénicas, con nuevas estrategias de formación y poder disfrutar en esta ciudad tan alejada del núcleo del polo central de la formación en chile que es Santiago y de esa forma establecer nuevos polos como una estrategia de sobrevivencia para la construcción de las artes escénicas en Chile.¿Cómo ves la posibilidad de gestionar y abrir espacios a la danza en la región?

En mi opinión la región hoy es un referente en la creación de espacios para la danza independiente de chile, somos un referente – inclusive a nivel nacional se nos conoce como un referente en la red nacional de gestores de la danza independiente- y eso tiene que ver principalmente con que no nos hemos detenido, no hemos esperado que alguien haga el trabajo por nosotros. Hemos establecidos lazos de confianza, principalmente en la comuna de Valdivia y ahí yo creo que hay un, pero; hay un polo que es evidente que tiene que ver con la ciudad de Valdivia como capital regional donde se realizan la mayoría de las actividades, sin embargo, en las comunas hay una baja de realización de actividades, aunque siempre hay luces. Por ejemplo, en Panguipulli hay una posibilidad de crear alianzas estratégicas con la gente de allá para poder establecer nuevos caminos para la danza y también Lanco se quiere dominar como “comuna para las artes escénicas” que me parece fundamental en el desarrollo de las artes escénicas. Ahora Valdivia es diferente, porque hay muchas posibilidades, podemos trabajar en el Lord Cochrane, hay un festival de danza que ya lleva 10 años y los cumple este año, que se ha vuelto de lo local a lo nacional y que hoy está en lo internacional.

 

El Centro de Experimentación Escénica, en el que tú trabajas. ¿Cómo ha logrado crear comunidad en la región?

El Centro de Experimentación Escénica ha podido desarrollado un fuerte trabajo; el año pasado estuvimos liderando el proyecto “Corredor” de Danza Sur en su 2° año que tiene que ver con una alianza estratégica entre las ciudades de Valdivia, Concepción, Puerto Montt y también en Chiloé, no como ciudad sino como territorio, para la gestión de la danza contemporánea haciendo circulación de obras y participando en los distintos festivales. Entonces hay una creación de comunidad que va más allá de la región, pero que si tiene que ver con un territorio, que es el territorio sur, si bien estamos un poco alejados de la capital estamos muy cerca del resto de los territorios y también se empiezan a contagiar otros territorios de este ímpetu, tenemos a Temuco, a Osorno con muchas ganas de establecer alianzas con nosotros, por ahí las estrategias son de diferente índole entonces desde lo profesional estamos más vinculados a Osorno y Puerto Montt, desde los festivales estamos vinculados a los espacios donde hay festival (Chiloé, Concepción y Valdivia) y por ahí entre la formación nos interesa establecer distintas alianzas con otras ciudades y pueblos en general. Ahí un quehacer muy fructífero, hay un campo muy fértil para desarrollar las distintas acciones y actividades y creo que se dibuja la idea de comuna/ región, es más similar a la idea de una macrozona, hay un bio cultural, creería que tiene más que ver con el sur de chile que con el sur austral del país

 

Por último, Fragua. ¿Qué significa para ti el participar de este programa y además dictar un workshop?

Fragua me parece una alternativa de alto nivel, de alto impacto, creo que el esfuerzo tiene que ver justamente con construir espacios de intercambio como este. La jugada que están haciendo las chiquillas de la Galería Barrios Bajos es tremenda; es una jugada tremenda traer gente de distintos lugares y aproximaciones, visiones del mundo de las artes y del territorio y conjugarlos en una sola gran actividad que dura ocho días. Me parece fundamental, creo que con este trabajo están marcando la pauta, nos están dando luces de lo que deberíamos hacer y cogestionar desde las otras áreas y otras disciplinas, aprovechando recursos tangibles e intangibles de Valdivia, es un lugar que todo el mundo quiere visitar y la pasa bien, donde se come bien, dónde se celebra mucho la vida y la diversidad y eso es fundamental, poder disfrutar y darle valor a aquello dentro del territorio es tremendamente importante, por lo tanto es un honor para mí la verdad haber sido invitado a ser parte del staff de gente que está impartiendo workshop, en mi caso personal cuerpo y comunidad. Es un honor también poder participar de este equipo tan diverso y amplio y poder disfrutar de esa semana completamente con discusiones que estoy seguro que nos van a llevar a Jupiter a dar una vuelta, nos van a traer de vuelta a Valdivia y nos van a ir a pasear a otro planeta nuevamente, creo que eso es muy importante para el quehacer de las artes y hablar desde el territorio pero también hablar del territorio en el territorio es fundamental, creo que es una idea que debemos copiar de forman respetuosa claro.

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