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Encubrió masacres y propuso la invasión a Irak: Abrams, el enviado de EE. UU. para Venezuela

El Gobierno de Estados Unidos hurgó en lo más oscuro de su pasado al momento de designar al enviado especial para Venezuela. Se decidió por Elliot Abrams, republicano, diplomático, defensor de crímenes y emisario de guerra.

Cuando el secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció su nombramiento, dijo que “será un verdadero activo” en la “misión de ayudar al pueblo venezolano a restaurar plenamente la democracia y la prosperidad en su país”.

Fue, quizá, un intento de presentar a Abrams como un “enviado de la paz”, como un “abanderado de la democracia”, pero los antecedentes le salieron al paso para demostrar que este personaje no es un corderito.

El angelito de Bush

Uno de ellos lo vincula con Venezuela, ¿casualmente?, en 2002, cuando con el aval de Estados Unidos se ejecutó un golpe de Estado contra el entonces mandatario de la nación sudamericana, Hugo Chávez.

Un año antes, el presidente de EE. UU. para ese momento, George W. Bush, lo había nombrado ayudante especial del presidente y director para Democracia, Derechos Humanos y Operaciones Internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional.

Trump lo rescata ahora, cuando ejecuta su intento más osado de derrocar al presidente reelecto venezolano, Nicolás Maduro, a través del líder de la Asamblea Nacional (AN) en desacato, Juan Guaidó, quien se autojuramentó como “presidente interino” de la nación sudamericana el pasado 23 de enero.

Dos grandes amigos. Foto: AP.

A Bush lo unía un lazo indisoluble: una deuda. Pues fue su padre, George Bush, el mandatario quien lo indultó después de que fuese condenado por esconder información al Congreso en el escándalo Irán-Contra en los ’80, reseñó BBC Mundo.

Esa “loable” labor la llevó a cabo Abrams durante el Gobierno de Ronald Reagan, en el que se desempeñó como subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y subsecretario de Estado de Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios.

¿Lo que ocultó? La venta secreta de armas de Washington a Irán para financiar la guerrilla de la Contra que luchaba contra el Gobierno sandinista en Nicaragua. Como siempre, la Casa Blanca aportando su granito de arena para la guerra.

Además, fue uno de los asesores que le propuso a Bush, hijo, la invasión a Irak,  según The Wall Street Journal.

Los escuadrones de la muerte

Otro de los trabajos con los que dejó huella Abrams le golpeó la cara este miércoles, cuando la congresista estadounidense-somalí, Ilhan Somar, lo interrogó.

En la administración de Reagan, el diplomático apoyó las campañas de represión de los dictadores en Guatemala, El Salvador y Honduras.

También avaló el accionar de los escuadrones de la muerte, esos grupos paramilitares de extrema derecha, conformados por militares, policías sin uniforme y civiles y entrenados por EE. UU., que ejecutaron acciones en contra de opositores políticos o sospechosos de ser opositores al Gobierno en El Salvador durante la guerra civil, refirió Telesur.

La mancha más grande en el historial de Abrams es su intento de encubrir la ejecución de al menos 1.000 personas, entre ellas niños, a manos de fuerzas especiales del Ejército en diciembre de 1981 en la aldea salvadoreña de El Mozote.

En 1992, Human Rights Watch (HRW) detalló en un reporte la defensa qué hizo el diplomático sobre esos hechos durante una audiencia en el Senado:

  • “Astutamente distorsionó varios puntos para desacreditar las versiones públicas de la masacre”.
  • “También insistió en que el número alto de víctimas reportadas en la prensa era inverosímil, señalando que sólo 300 personas habrían estado viviendo en El Mozote en el momento de la presunta masacre”.
  • “Prodigó elogios al Batallón Atlacatl, diciendo que ‘el batallón al que usted se refiere (en relación con la masacre de El Mozote) ha sido elogiado en varias ocasiones en el pasado por su profesionalismo y por la estructura de comando y control cercano en que las tropas se mantienen cuando entran en batalla”.

Para él, sencillamente “el historial del Gobierno en El Salvador es un logro fabuloso”.

William Leo Grande, profesor de la Universidad Americana que se especializa en política latinoamericana y política exterior de Estados Unidos, advirtió que Elliott, igual que su colega neoconservador John Bolton, cree en el uso del poder para derrocar Gobiernos que a Washington no le gustan, no para negociar con ellos, reseñó Sputnik.

“Es una persona equivocada para el trabajo de enviado venezolano, porque mientras los militares sigan siendo leales a Maduro, la única salida a la crisis venezolana es algún tipo de acuerdo negociado”, enfatizó William Leo Grande.

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