La destrucción de Siria fue la «operación encubierta más grande de la CIA»

La sospecha y, más tarde la evidencia, siempre estuvo sobre la mesa: Estados Unidos y sus aliados alimentaron con sus recursos y armas el conflicto que comenzó en Siria en 2011 y por el cual aún se libran batallas.

Para Maxime Chaix, autor del libro La guerra en las sombras en Siria, esta guerra fue la «operación encubierta más grande la CIA (Agencia Central de Inteligencia)».

De acuerdo con la explicación que ofreció a GlobalGeoNews, el nombre de la operación fue Timber Sycamore y la autorizó el flamante Premio Nobel de la Paz y expresidente de Estados Unidos (2009-2016), Barack Obama, a través de una orden ejecutiva secreta en 2013.

Desde la agencia de inteligencia estadounidense se tejió el macabro plan. Foto: Web.

El autor detalló que la estrategia contra el Gobierno del presidente Bashar Al Assad se puso en marcha en 2011. El paso inicial fue, a través del servicio de inteligencia británico MI6, organizar una red de tráfico de armas, operada también por los servicios de Turquía, Catar y Arabia Saudí, reseñó el portal Misión Verdad. 

El objetivo del plan era suministrar todo el equipamiento de guerra que necesitaban los grupos terroristas en Siria.

Luego de dos años ―aseguró Chaix― la CIA vinculó directamente los servicios secretos de Catar y Riad con fabricantes de armas de Los Balcanes (Bulgaria, Rumania, Serbia y Croacia, entre otros) para que cumplieran esta tarea.

Todos contaron, como es de esperarse cuando se trata de guerras, con el apoyo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El suministro e ingreso del armamento a territorio sirio lo monitorearon a través de dos Salas de Operaciones que instaló la organización en Turquía y Jordania con la participación de quince servicios de inteligencia extranjeros.

El objetivo de Washington siempre fue derrocar al presidente Bashar Al Assad. Foto: Al Jazeera.

En 2018o, el Ejército ruso consolidó grandes avances contra los grupos terroristas y aseguró el control sobre más del 90 % del territorio.

A finales de 2018, la Casa Blanca anunció el comienzo de la retirada de sus tropas. Sin embargo, Trump aclaró en enero de 2019 que nunca dijo si el proceso sería rápido o lento.

“Nunca dije que voy a salir mañana. Queremos proteger a los kurdos en Siria, pero no queremos quedarnos allí para siempre. No ingresé a Estados Unidos a Siria, sino que fuimos a realizar ataques precisos, pero aún estamos allí y no quiero ver a nuestros soldados en los hospitales”, dijo el pasado 3 de enero.

En varias oportunidades, el Gobierno de Damasco denunció ante Naciones Unidas los  crímenes de lesa humanidad que cometió EE. UU. en territorio sirio con sus bombardeos contra «civiles inocentes y el uso de armas prohibidas contra el pueblo sirio».

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