Una normativa técnica unificada, actualmente en fase de consulta, busca poner orden en el prometedor sector de las baterías de estado sólido para vehículos eléctricos, estableciendo clasificaciones claras y criterios de seguridad más estrictos para impulsar su comercialización.
El Ciudadano
El camino hacia la próxima generación de baterías para vehículos eléctricos (EVs) en China está a punto de recibir su hoja de ruta definitiva. Un conjunto de normas nacionales para «Baterías de Estado Sólido para Vehículos Eléctricos», actualmente en elaboración, promete sentar las bases técnicas y de seguridad que catapultarán esta tecnología desde los laboratorios hasta la producción a gran escala, marcando un hito en la competitividad global del sector.
La serie normativa, compilada en cuatro partes (terminología y clasificación, rendimiento, seguridad y vida útil), llega para poner fin a la confusión conceptual y técnica que ha rodeado a esta tecnología. Uno de los cambios más significativos es la clasificación tripartita oficial: baterías líquidas (actuales de iones de litio), baterías híbridas sólido-líquido y baterías de estado sólido propiamente dichas. Con esta definición, el término «semisólido» queda descartado oficialmente.
Pero la norma va más allá. Establece una taxonomía detallada según el tipo de electrolito sólido (sulfuro, óxido, polímero, haluro o compuesto), el ion conductor (litio o sodio) y el campo de aplicación (alta energía o alta potencia). Esta precisión es crucial para estandarizar la I+D y la cadena de suministro.
El listón de la seguridad y pureza se eleva
El borrador introduce un criterio de evaluación riguroso que redefine qué puede considerarse una batería de estado sólido. Establece que la tasa de pérdida de peso (indicador del contenido líquido residual) no debe superar el 0.5%, un umbral más estricto que el 1% fijado por normas previas del sector. Este endurecimiento refleja el consenso científico de que el verdadero estado sólido debe prescindir casi por completo de electrolitos líquidos, prometiendo mayores densidades de energía y seguridad intrínseca al eliminar riesgos de inflamabilidad.
«La formulación de estas normas nacionales aclarará la confusión conceptual, unificará los estándares técnicos y agilizará las interfaces de la cadena industrial», señaló el grupo de redacción. Este marco es visto como un paso crucial para que China participe con voz propia en la definición de estándares internacionales, un campo donde Europa, Japón y Estados Unidos también avanzan a toda velocidad con sus propias iniciativas y fuertes inversiones públicas.
Aceleración comercial y efervescencia financiera
La claridad normativa actúa como un catalizador para la industria y los capitales. En 2024, el sector de estado sólido en China ha experimentado una explosión de inversión. Empresas como Weilan New Energy (que avanza hacia su IPO), Xinjie Energy y Qingtao Energy (con una inversión estratégica de SAIC de hasta 2.700 millones de yuanes) han captado rondas de financiación multimillonarias, demostrando la fuerte confianza del mercado en el potencial de esta tecnología.
Esta efervescencia se refleja también en el interés de los inversores institucionales. Desde el último trimestre, al menos 22 empresas cotizadas relacionadas con el concepto de estado sólido han sido objeto de investigación por parte de fondos e instituciones. Firmas como Rongbai Technology, Duofuduo y DangSheng Technology han recibido la visita de cientos de instituciones, lo que subraya el atractivo financiero del sector.
China se prepara no solo para adoptar, sino para definir el estándar de la próxima ola de electrificación del transporte. Con un ecosistema industrial completo, un claro respaldo político y ahora una normativa técnica unificada en ciernes, el país posiciona a sus empresas para liderar la transición desde las baterías líquidas actuales hacia la era del estado sólido. La carrera por la batería del futuro ya no es solo una competencia de laboratorios, sino una contienda industrial y regulatoria donde China acaba de jugar una de sus cartas más estratégicas.

