Testigos protegidos, declaración sin abogado defensor de co-imputado indicando como supuestos asesinos a hijos de Julia Chuñil, en un contexto de amenazas, y una fiscal regional a cargo de la causa acusada de apremios ilegítimos contra una de las hijas de Julia Chuñil, hoy imputada.
Por Francisca Fernández Droguett, integrante del Espacio Día a Día Por Julia Chuñil.
Hoy nos encontramos nuevamente ante el horror y la desidia de una justicia que opera desde el racismo y la desinformación ante la imputación y formalización de tres hijos de Julia Chuñil, desaparecida hace más de un año y dos meses en el territorio de Máfil, región de Los Ríos. Los hijos, de ser querellantes, pasaron hoy a ser considerados los principales sospechosos de su desaparición y muerte.
Se debe señalar que lo único que ha presentado la Fiscalía hasta el momento es un informe sin pruebas periciales, y basado solo en relatos de testigos protegidos, dichos de personas, y de un co-imputado, yerno de Julia, que declaró que los hijos de Julia la habrían asesinado, en un contexto de amenazas.
Se le habría señalado que si pasaba a prisión preventiva sus hijos iban a terminar en el Sename, y sin contar con un abogado defensor durante la toma del testimonio, además de contar con antecedentes de alcoholismo, información entregada por la abogada defensora Karina Riquelme el 15 de enero del 2026, en la formalización.
Ana Cato, fue la última persona que vio viva a Julia Chuñil, quien además el 10 de noviembre del 2024 le habría señalado a Javier, hijo de Julia y principal imputado, que su madre habría salido a buscar a sus animales hacía dos días y que no habría vuelto. La misma persona que acompañó a Jeannette, hija de Julia y otra de las imputadas, a hacer la denuncia a Carabineros por su desaparición, y quienes no habrían acogido su declaración por presentar problemas cognitivos. Hoy se da a entender desde la Fiscalía que sería una de los testigos reservados.
Los otros testimonios serían de vecinos, en los que por ejemplo se plantea que una vecina de una quesería habría escuchado una pelea entre Julia Chuñil y sus hijos, siendo que les separa una loma, por lo que sería difícil de escuchar una conversación ante tal característica espacial.
No podemos olvidar de los apremios ilegítimos contra Jeannette de parte de la misma fiscal, Tatiana Esquivel, quien ahora la formaliza y que en su momento le incitó a que se auto-incriminara. La denuncia fue presentada a la Corte Suprema y Fiscalía Nacional.
Es la misma fiscal que ha negado sistemáticamente la condición de defensora territorial/ambiental de Julia Chuñil, quien se encontraba protegiendo 900 hectáreas de bosque nativo antes los intereses empresariales del agro-negocio y las forestales.
Hoy se plantea una prisión preventiva como pena anticipada, ante una formalización que no ha dado ningún indicio de pruebas contundentes, desconociendo prácticas culturales del pueblo mapuche asociadas al actuar de los hijos y de la propia Julia Chuñil, y solo operando desde su criminalización y no presunción de inocencia.
A modo de cierre, una de las supuestas pruebas para formalizar a Pablo San Martín, uno de los voceros de la familia e hijo de Julia Chuñil, es poseer el carnet de identidad de su madre, quien lo debería haber portado a la hora de su desaparición. ¿Se habrá visto en el campo que una persona salga con su carnet a buscar sus animales?, por supuesto que no. Además Pablo siempre mostró el carnet de su madre, en ningún momento se le solicitó su entrega, y el día de su detención estaba en un espacio tipo altar, a la vista de todo el mundo.
