El canciller en funciones, Abdulwahid Abu Ras, afirmó que Arabia Saudita “no ambiciona únicamente el sur del país, sino el control total de Yemen”, y señaló que la reciente reconfiguración militar en el sur y el este terminó de dejar en evidencia que la estrategia saudí de “unificación bajo tutela” encubre un proyecto de sometimiento político y territorial.
Yemen no libra una guerra interna sino una batalla decisiva por su autodeterminación frente a una coalición internacional empeñada en someterlo, indicó el Ministro de Asuntos Exteriores en funciones Abdulwahid Abu Ras.
Señaló que el «proyecto de liberación y renacimiento nacional» que impulsa la nación yemení, choca frontalmente con los intereses de Arabia Saudita, Estados Unidos e Israel.
El alto funcionario Hutí concedió una entrevista a los periodistas Lois Pérez Leira, secretario ejecutivo de la Internacional Antiimperialista de los Pueblos, y Santiago Masetti, donde analizó la situación que atraviesa su país, víctima de lo que calificó como «años de agresión externa, bloqueo económico y desestabilización promovida desde el exterior».
Abu Ras fue categórico al desestimar la narrativa internacional que presenta la guerra como un conflicto interno y aclaró que se trata de una disputa abierta por la soberanía nacional.
Al respecto, denunció una ofensiva imperial para frenar el proyecto de liberación nacional y apuntó directamente contra Estados Unidos y Arabia Saudita como los principales actores de una estrategia de dominación regional.
Explicó que Arabia Saudita» no ambiciona únicamente el sur del país, sino el control total de Yemen» y planteó que la estrategia saudí de «unificación bajo tutela» es, en realidad, un proyecto de sometimiento político y territorial que busca anular la soberanía yemení.
«Lo que existe es una disputa abierta por la soberanía nacional», insistió.
«Trump no podrá lograr ningún progreso en Yemen»
Lejos de circunscribir el conflicto a la Península Arábiga, Abu Ras indicó que Washington juega un rol central en el conflicto, responsabilizándolo tanto del apoyo logístico e inteligencia a la coalición liderada por Riad como del férreo bloqueo económico impuesto a Yemen.
Sin embargo, descartó cualquier avance bajo una eventual administración del mandatario estadounidense Donald Trump.
«Trump no podrá lograr ningún progreso en Yemen», afirmó y se refinió la confrontación con Washington en términos históricos e ideológicos.
«Es un deber histórico enfrentar el imperialismo y la arrogancia estadounidenses en defensa de las generaciones futuras», subrayó el diplomático yemení.
El canciller amplió el marco de análisis conectando la experiencia yemení con otros escenarios de confrontación global, en particular con América Latina. Mencionó expresamente el caso de Venezuela, que el pasado 3 de enero sufrió una serie de ataques militares por parte de Estados Unidos, que culminaron con el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
El proyecto yemení: Liberación, renacimiento y acercamiento al Sur Global
Frente a esta ofensiva, Abu Ras presentó la resistencia yemení no como una mera reacción defensiva, sino como la columna vertebral de un proyecto nacional de autodeterminación
Indicó que su país lleva adelante un proyecto de liberación y renacimiento nacional», que prioriza la independencia en la toma de decisiones y el desarrollo autónomo, lo cual chocó con los intereses saudíes e israelíes, respaldados por Estados Unidos, desencadenando una respuesta de agresión militar y asfixia económica.
En consecuencia, ratificó que la defensa de la autodeterminación se ha convertido en el núcleo de la estrategia política y soberana del país.
A la par, destacó que Yemen observa a América Latina como una región clave, marcada por una historia compartida de intervenciones externas y luchas por la soberanía
«Existen experiencias comunes y una comprensión mutua frente al mismo adversario», deslizó.
«No se trata solo de Yemen»
Finalmente, el canciller en funciones hizo un llamado a la opinión pública mundial, instándola a ir más allá de las narrativas mediáticas afines al imperialismo.
.Convocó a las sociedades que siguen el conflicto desde el exterior a «cuestionar la información dominante y a comprender que lo que ocurre en Yemen es parte de una disputa global».
«No se trata solo de Yemen, sino del derecho de los pueblos a decidir su propio destino», advirtió.
