Un Real Decreto, pactado entre el PSOE y Podemos, abre la puerta a la regularización de al menos 500.000 inmigrantes sin papeles. La medida, tramitada por el Gobierno de España para sortear el debate parlamentario, es el resultado de una compleja ecuación de «correlaciones de fuerzas, inteligencia política y voluntad» fue la clave, según relató Pablo Iglesias.
El Consejo de Ministros de España aprobó este martes la tramitación de un Real Decreto que desembocará en la regularización extraordinaria de al menos 500.000 inmigrantes que residen en el país sin permiso administrativo. La medida, una de las más ambiciosas en materia de integración de las últimas décadas en Europa, nace de un pacto bilateral entre el Gobierno del PSOE y Podemos, y se tramitará por la vía de urgencia, evitando así el debate y la votación en el pleno del Congreso de los Diputados.
El anuncio, adelantado el lunes por la secretaria política y eurodiputada de Podemos, Irene Montero, y confirmado este martes por la ministra de Inclusión, Elma Saiz, pone fin a meses de intensas negociaciones. En el centro de la batalla política estuvo la futura Ley de Extranjería de Cataluña, una demanda de Junts per Catalunya que el PSOE necesitaba satisfacer para asegurar su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado.

¿Cómo Podemos obligó al PSOE a pactar una regularización masiva por decreto?
El relato de cómo se llegó a este punto lo proporcionó el fundador de Podemos, Pablo Iglesias, en un análisis publicado en su cuenta en la red social Instagram, a través del cual desgranó la correlación de fuerzas que permitió a la formación de izquierda, con solo cuatro diputados, llegar a un acuerdo con la administración del presidente Pedro Sánchez y torcer el brazo al PESOE.
“¿Cómo puede ser que Podemos, con solo cuatro diputados, haya conseguido obligar al PSOE a pactar una regularización masiva por decreto que no va a tener que pasar por el Parlamento?”, preguntó el sociólogo retóricamente. Su respuesta ilumina los entresijos del acuerdo: “Pues básicamente una combinación de correlaciones de fuerzas, inteligencia política y voluntad.”
Según el exvicepresidente segundo y exministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, el PSOE logró convencer a casi toda la izquierda de su espectro de que la prioridad era mantener el Gobierno frente a la amenaza de la derecha. Eso incluía aceptar exigencias de Junts.
“Y por eso casi todos los partidos de izquierdas apoyaron una exigencia de Junts que presentada como una suerte de transferencia competencial compraba todos y cada uno de los marcos racistas de la derecha con respecto a la migración”, acusó Iglesias.
«Claro, es normal que Junts quiera imitar Alianza Catalana y a (Xavier) García Albiol básicamente porque le están comiendo su base electoral. Lo que no es ya tan normal es que una parte de la izquierda se zampe con patatas eso de que la migración es un problema de seguridad y orden público en los barrios», apuntó.
Ante este escenario, el dirctor de Canal Red y presentador de La Base dejó en claro que Podemos se negó.
“Cuando Podemos dijo nones a la ley racista de Junts una parte de la izquierda acusó a Podemos de «jacobinismo españolista» por negarse a que se transfirieran las competencias y Podemos dijo, ‘oiga, problema con las competencias, ninguno, pero con el racismo sí’, relató.
Competencias para Cataluña a cambio de papeles para medio millón de inmigrantes
A partir de ese veto, se abrió una negociación liderada por la secretaria general de Podemos, Ione Belarra «que discretamente además iba hablando con el colectivo Regularización Ya»
“Necesitamos los votos de Junts, decía el PSOE. Y para eso, pues claro, le tenemos que transferir las competencias migratorias a Cataluña”, explicó Iglesias.
La réplica de Podemos fue contundente y constituye el núcleo del pacto: “¿Quieres transferir las competencias? Pues entonces respondía Podemos, regularización masiva, papeles y derechos primero o si no, no hay trato”
“Y hubo trato”, enfatizó el fundador del partido.
“Gracias a que Podemos dijo no a lo que Sumar, Bildu y Esquerra Republicana (ERC) dijeron sí, tenemos una regularización masiva de trabajadores migrantes”, sentenció Iglesias en el video.
Detalles del decreto
La ministra Elma Saiz detalló los parámetros del decreto tras el Consejo de Ministros: “Se espera que las solicitudes se empiecen a presentar a principios del mes de abril y el proceso estará abierto hasta el 30 de junio de 2026.”
Los beneficiarios serán todas las personas que acrediten haber estado en España antes del 31 de diciembre de 2025 y que puedan demostrar al menos cinco meses de residencia. Para facilitar la prueba, se admitirá una amplia gama de documentos más allá del empadronamiento, del que carecen muchos inmigrantes en situación irregular: informes médicos, contratos de servicios públicos (luz, agua, internet) o certificados de envío de remesas al extranjero.
La mera admisión a trámite de la solicitud otorgará automáticamente una autorización de residencia y trabajo por un año. Transcurrido ese periodo, los beneficiarios podrán tramitar una autorización ordinaria. Además, quedarán en suspenso durante el proceso todas las órdenes de expulsión o procedimientos de retorno por motivos administrativos.
La regularización incluye también a los solicitantes de asilo que presentaron su petición antes de 2026, un colectivo que había quedado desatendido en reformas anteriores.
España apunta a la regularización de inmigrantes ante en un mundo que les cierra las puertas
Irene Montero contextualizó la medida en un escenario global de retroceso en derechos: “Nadie se cruza medio mundo, nadie se juega la vida en una patera si no es para buscarse la vida o para proteger a los suyos.”
Mientras países con gobiernos de ultraderecha como Estados Unidos, bajo el mando de Donald Trump o Italia con Giorgia Meloni a la cabeza, endurecen sus políticas migratorias, España, bajo el Gobierno de Pedro Sánchez, ha optado por una vía de flexibilización.
El país, donde los extranjeros suponen ya el 14% de la población, actualizó en mayo de 2025 el reglamento de Extranjería para simplificar trámites. Ahora, con este decreto, el Ejecutivo da un salto cualitativo, incrementando su objetivo de regularizaciones anuales de 200.000 a 300.000 personas hasta 2028.
Para Pablo Iglesias, este episodio es un manual de política práctica. “Emoción, voluntad, inteligencia y correlación de fuerzas. Eso es la política”, reflexiona. Y concluye con un mensaje dirigido a los escépticos: “Y claro que la política puede cambiar las cosas. Si no, que se lo pregunten al más de medio millón de trabajadores que gracias a la política van a poder tener papeles.”

