Carta Geopolítica

La Estrategia de Defensa de Estados Unidos

A lo largo de todo el documento se pueden apreciar las contradicciones internas entre diagnóstico, intereses, misiones y, particularmente, la praxis de la ejecución política de lo que ha sido un año de gobierno del presidente Trump.

La Estrategia de Defensa de Estados Unidos

Autor: El Ciudadano

Por Carlos Gutiérrez P.

El viernes 23 de enero, el Departamento de Guerra de Estados Unidos publicó un nuevo documento estratégico, que sintetiza en 25 páginas su política de Defensa para este ciclo. Es la bajada consecutiva a su Estrategia de Seguridad Nacional, y que se difunde en un momento muy crítico de la política global y del rol que la Casa Blanca está jugando en ella.

Diagnóstico general

El documento afirma que el presidente Trump asumió el cargo en uno de los entornos más peligrosos de la historia contemporánea de Estados Unidos, caracterizado por fronteras desbordadas, empoderamiento de narcoterroristas y otros enemigos en el hemisferio occidental, y un acceso complejo a territorios claves como el Canal de Panamá y Groenlandia. En Europa existe una alianza sin capacidad de disuasión ni respuesta a la invasión rusa de Ucrania, mientras tanto que Israel demostró toda su capacidad y disposición para defenderse de los ataques terroristas, que lo convierten en un aliado modelo. Por otro lado, China se ha convertido en un actor poderoso en el Indo-Pacífico, que es el mercado más grande y dinámico del mundo, lo que tendría implicaciones para la seguridad, la libertad y la prosperidad de los estadounidenses.

Toda la crítica recae en los gobiernos, dirigentes y el establishment anteriores, incluso desde el período de fin de la Guerra Fría, donde Estados Unidos habría emergido como la nación más poderosa del mundo, seguros en el hemisferio occidental, y con un ejército centrado en la guerra muy superior al de cualquier otro país, con aliados comprometidos y una industria poderosa. Pero, todo esto habría sido descuidado y esta posición ventajosa desperdiciada.

En palabras del documento: “En lugar de proteger y promover los intereses estadounidenses, abrieron nuestras fronteras, olvidaron la sabiduría de la Doctrina Monroe, cedieron influencia en nuestro hemisferio y externalizaron la industria estadounidense, incluyendo la base industrial de defensa (BID) de la que dependen nuestras fuerzas armadas. Enviaron a los valientes hijos e hijas de Estados Unidos a librar guerra tras guerra sin rumbo para derrocar regímenes y construir naciones al otro lado del mundo, erosionando así la preparación de nuestras fuerzas armadas y retrasando la modernización, condenó a nuestros combatientes, criticando y descuidando el espíritu guerrero que una vez fue cultivado y proclamado por nuestros precursores, y que hizo que este ejército estadounidense fuera la envidia del mundo. Permitieron, incluso habilitaron, que nuestros astutos adversarios se hicieran más poderosos, al mismo tiempo que alentaban a nuestros aliados a comportarse como dependientes en lugar de socios, debilitando nuestras alianzas y dejándonos más vulnerables. Y así, en enero de 2025, nos encontramos no solo ante un mundo con regiones individuales en guerra o en peligro de guerra, sino también ante un mayor riesgo de que Estados Unidos se viera arrastrado a grandes guerras simultáneas en distintos teatros de operaciones: una tercera guerra mundial”.

Las misiones del Departamento de Guerra

El énfasis en el documento está en la priorización de las misiones que más le importan a Estados Unidos para su seguridad, libertad y prosperidad, que serían:

  • Defender el territorio nacional de Estados Unidos. Asegurar las fronteras y los accesos marítimos, y los cielos mediante la Cúpula Dorada; un enfoque renovado en la lucha contra las amenazas aéreas no tripuladas. Mantener una disuasión nuclear robusta y moderna capaz de abordar las amenazas estratégicas al país, establecer y mantener formidables ciberdefensas, y perseguir y neutralizar a los terroristas islámicos que tengan la capacidad y la intención de atacar el territorio. Defender los intereses de Estados Unidos en todo el hemisferio occidental. Garantizar el acceso militar y comercial de Estados Unidos a territorios clave, especialmente el Canal de Panamá, el Golfo de América (Golfo de México) y Groenlandia. Relacionarse de buena fe con los vecinos, desde Canadá, Centroamérica y Sudamérica, pero hay que asegurarse de que respeten y cumplan con su parte para defender los intereses comunes. Y donde no lo hagan, se debe estar listos para tomar medidas específicas y decisivas que promuevan concretamente los intereses de Estados Unidos. Este es el corolario de Trump a la Doctrina Monroe.
  • Disuadir a China en el Indo-Pacífico mediante la fuerza, no la confrontación. En consonancia con esta visión, el Departamento de Guerra buscará abrir una gama más amplia de comunicaciones militares con el Ejército Popular de Liberación con un enfoque en apoyo a la estabilidad estratégica con Beijing, así como la desconflictividad y la desescalada, de manera más general. Pero también se manifiesta ser claros y realistas sobre la velocidad, la escala y la calidad del histórico desarrollo militar de China. El objetivo no es dominar a China, ni estrangularlos o humillarlos, es prevenir que alguien, incluida China, pueda dominar a Estados Unidos o a sus aliados; en esencia, establecer las condiciones militares requeridas para lograr el objetivo de la Estrategia Nacional de Seguridad de un equilibrio de poder en el Indo-­Pacífico para disfrutar de una paz decente. Para tal fin, Estados Unidos erigirá una fuerte defensa de negación a lo largo de la Primera Cadena de Islas. También se instará y permitirá que los aliados y socios regionales clave hagan más por la defensa colectiva.
  • Aumentar la distribución de la carga con los aliados y socios de Estados Unidos. La estrategia no es de aislamiento. Se trata de una interacción centrada en el exterior, con la mirada puesta en promover los intereses concretos y prácticos de los estadounidenses. Desde esta perspectiva de «Estados Unidos Primero» y de sentido común, las alianzas y los socios de Estados Unidos desempeñan un papel esencial, pero no como dependencias.
  • Impulsar la base industrial de defensa de Estados Unidos. El presidente Trump está liderando una iniciativa para el resurgimiento de la industria estadounidense en el siglo XXI, la relocalización de industrias estratégicas en el país y la revitalización de las industrias que generaciones anteriores habían exportado. Aprovecharán esta iniciativa histórica para reconstruir la industria de defensa del país, que sustenta la defensa y la de sus aliados y socios. Plantean volver a ser el principal arsenal del mundo, capaz de producir no solo para Estados Unidos, sino también para los aliados y socios a gran escala, con rapidez y con la más alta calidad. Para lograrlo, reinvertirán en la producción de defensa estadounidense, desarrollando capacidad; empoderando a los innovadores; adoptando nuevos avances tecnológicos, como la inteligencia artificial; y eliminando políticas, prácticas, regulaciones obsoletas y otros obstáculos que impiden el tipo y la escala de producción que la Fuerza Conjunta requiere para las prioridades que tienen. Simultáneamente, se aprovechará la producción de sus aliados y socios no solo para satisfacer las necesidades estadounidenses, sino también para incentivarlos a aumentar el gasto en defensa y ayudarlos a desplegar fuerzas adicionales lo antes posible. En este proceso, garantizarán su ventaja industrial de defensa, y también fortalecerán las alianzas para mantener la paz a través de la fuerza sobre una base sólida, equitativa y duradera.

            Con el Departamento de Guerra concentrado en estas prioridades, se asegurarán de que la Fuerza Conjunta esté preparada para disuadir y, si es necesario, prevalecer logrando los objetivos de la nación contra las amenazas más peligrosas a los intereses de los estadounidenses.

No hay mención alguna a estándares jurídicos, al derecho internacional o al rol de organismos supranacionales y los espacios existentes del multilateralismo.

El entorno de Seguridad

Estrategia se define por un enfoque realista y práctico para comprender claramente las amenazas que enfrentan los estadounidenses y cómo abordarlas de forma realista y pragmática, de manera coherente con los intereses estadounidenses. En el documento se señala que “Esta estrategia es fundamentalmente diferente de las grandiosas estrategias de las administraciones posteriores a la Guerra Fría: No confunde los intereses de los estadounidenses con los del resto del mundo; tampoco considera necesario imponer nuestro estilo de vida por la fuerza; no busca resolver todos los problemas del mundo; se centra de forma práctica en amenazas reales y creíbles a la seguridad, la libertad y la prosperidad de los estadounidenses. Por lo tanto, si bien esta Estrategia prioriza las amenazas de mayor gravedad para la seguridad, la libertad y la prosperidad de nuestra nación, también posiciona a nuestra nación, a nuestros aliados y socios para contrarrestar las demás de manera eficaz y sostenible”.

  • Patria y Hemisferio

            El documento insiste en que, durante décadas, el establishment de la política exterior de Estados Unidos descuidó las defensas nacionales del país, que permitieron relajar controles fronterizos, el aumento del crimen organizado, amenazas militares directas, incluso a nivel de nucleares, así como diversas capacidades de ataque convencionales y de guerra espacial, cibernética y electromagnética; organizaciones terroristas todavía siguen adaptándose y representan una amenaza creíble. Los intereses de Estados Unidos también estarían amenazados en todo el hemisferio occidental, señalando como ejemplos la influencia de los adversarios desde Groenlandia en el Ártico hasta el Golfo de América, el Canal de Panamá y lugares más al sur.

  • República Popular China

            La evaluación que hacen de China es contundente, reconociendo que, desde cualquier punto de vista, ya es el segundo país más poderoso del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, y el estado más poderoso en relación con Estados Unidos desde el siglo XIX. Y, si bien China enfrenta importantes desafíos económicos, demográficos y sociales internos, lo cierto es que su poder está creciendo. De hecho, la velocidad, la escala y la calidad de su histórica acumulación militar hablan por sí solas, incluyendo fuerzas diseñadas para operaciones en el Pacífico Occidental, así como aquellas capaces de alcanzar objetivos mucho más lejanos.

            Esto es importante para los intereses de Estados Unidos porque el Indo-Pacífico pronto representará más de la mitad de la economía mundial. Por lo tanto, afirman que la seguridad, la libertad y la prosperidad del pueblo estadounidense están directamente vinculadas a la capacidad para comerciar y participar desde una posición de fuerza en esa región. Si China —o cualquier otro país, en realidad— dominara esta amplia y crucial región, podría vetar eficazmente el acceso de los estadounidenses al centro de gravedad económico mundial, con consecuencias duraderas para las perspectivas económicas de la nación, incluida la capacidad de reindustrialización.

            Por eso, la misión que se le asigna al Departamento de Guerra es mantener un equilibrio favorable de poder militar en el Indo-Pacífico, no con el propósito de dominar, humillar ni estrangular a China. Al contrario, el objetivo es mucho más ambicioso y razonable: simplemente garantizar que ni China ni ningún otro país pueda dominar a Estados Unidos ni a sus aliados. Esto no requiere un cambio de régimen ni ninguna otra lucha existencial. Más bien, es posible una paz decente, en términos favorables para los estadounidenses, pero que China también pueda aceptar y vivir bajo ellos.

  • Rusia

            Seguirá siendo una amenaza persistente, pero controlable, para los miembros orientales de la OTAN en el futuro previsible. De hecho, si bien Rusia padece diversas dificultades demográficas y económicas, su guerra en curso en Ucrania demuestra que aún conserva importantes reservas de poder militar e industrial. Rusia también ha demostrado la determinación nacional necesaria para sostener una guerra prolongada en su entorno cercano. Además, aunque la amenaza militar rusa se centra principalmente en Europa del Este, Rusia también posee el mayor arsenal nuclear del mundo, que continúa modernizando y diversificando, así como capacidades submarinas, espaciales y cibernéticas que podría emplear contra Estados Unidos.

            En vista de esto, la misión del Departamento de Guerra es garantizar que las fuerzas estadounidenses estén preparadas para defenderse de las amenazas rusas al territorio nacional. El Departamento también seguirá desempeñando un papel vital en la propia OTAN, al tiempo que se calibra la postura y las actividades de las fuerzas estadounidenses en el teatro de operaciones europeo para abordar mejor la amenaza rusa a los intereses estadounidenses, así como las capacidades de los aliados. Por consiguiente, si bien Estados Unidos está y seguirá comprometido con Europa, priorizan la defensa del territorio estadounidense y la disuasión de China.

            Por lo tanto, los aliados de la OTAN están en una posición sólida para asumir la responsabilidad principal de la defensa convencional de Europa, con un apoyo estadounidense crucial, aunque más limitado. Esto incluye liderar el apoyo a la defensa de Ucrania, y si bien el compromiso de Trump es que la guerra en Ucrania debe terminar, esta es, ante todo, responsabilidad de Europa.

Es una demostración sustantiva del interés por reconfigurar el mundo y los peligros que ello implica, reconociendo implícitamente la falta de capacidades absoluta de ser un hegemón unipolar.

  • Irán

            El presidente Trump ha dejado claro en repetidas ocasiones que no se permitirá que Irán adquiera armas nucleares. Las fuerzas estadounidenses también brindaron un apoyo crucial a la defensa de Israel durante la Guerra de los Doce Días, y siguen sosteniendo que mantiene su empeño en destruir al aliado cercano, que es Israel, y que sus fuerzas aliadas instigan sistemáticamente crisis regionales. Afirman que Israel es un aliado modelo, que ha demostrado que es capaz de defenderse con el apoyo crucial, pero limitado, de Estados Unidos y ahora tiene la oportunidad de fortalecerlo para que se defienda y promueva los intereses comunes.

            Asimismo, en el Golfo, los socios estadounidenses están cada vez más dispuestos y capacitados para hacer más para defenderse de Irán y sus aliados, incluyendo la adquisición y el despliegue de diversos sistemas militares estadounidenses.

  • República Popular Democrática de Corea

            Según el documento, representa una amenaza militar directa para la República de Corea y Japón, ambos aliados de Estados Unidos por tratados. Aunque muchas de las grandes fuerzas convencionales norcoreanas son obsoletas o están mal mantenidas, Corea del Sur debe mantenerse alerta ante la amenaza de una invasión norcoreana. Las fuerzas de misiles norcoreanas también pueden atacar objetivos en la República de Corea y Japón con armas convencionales y nucleares, así como otras armas de destrucción masiva. Al mismo tiempo, las fuerzas nucleares de la RPDC son cada vez más capaces de amenazar a Estados Unidos.

  • El problema de la simultaneidad y sus implicaciones para los aliados. Compartir las cargas

            Tienen una conclusión muy relevante de que es prudente que Estados Unidos y sus aliados estén preparados para la posibilidad de que uno o más oponentes potenciales actúen juntos de forma coordinada u oportunista en múltiples escenarios. Pero la preocupación es que no sienten que sus aliados estén preparados de la misma forma, por lo tanto, deben comprometerse con la parte que les corresponde de la carga de la defensa colectiva. Es vital desde una perspectiva estratégica, tanto para Estados Unidos como para ellos. Mientras las fuerzas estadounidenses se centran en la defensa nacional y el Indo-Pacífico, los aliados y socios en otras partes asumirán la responsabilidad principal de su propia defensa, con un apoyo crucial, aunque más limitado, de las fuerzas estadounidenses.

Líneas de Esfuerzos

A partir de todo lo anterior, el documento sintetiza cuatro líneas de Esfuerzo Central:

  • Línea 1: Defender la Patria estadounidense, lo que implica también su concepción del hemisferio occidental
  • Línea 2: Disuadir a China en el Indo-Pacífico a través de la fuerza, sin confrontación
  • Línea 3: Aumentar el reparto de la carga con los aliados de Estados Unidos
  • Línea 4: Reforzar la base industrial de defensa de Estados Unidos

Finalmente, este documento es una síntesis magistral del nuevo enfoque que la actual administración y las elites dominantes de Estados Unidos piensan llevar adelante en su política internacional, teniendo como plan maestro su Estrategia de Seguridad Nacional. Es indudable que los diagnósticos utilizados tienen una carga negativa muy acentuada para que puedan ser consistentes con las conclusiones que se esperan, por lo tanto hay evaluaciones ajenas y propias con un sesgo que delatan el ensimismamiento en que está la reflexión estratégica del país.

A lo largo de todo el documento se pueden apreciar las contradicciones internas entre diagnóstico, intereses, misiones y, particularmente, la praxis de la ejecución política de lo que ha sido un año de gobierno del presidente Trump.

El soporte ideológico que sustenta la estrategia tiene como base una mezcla articulada de soberanismo y nacionalismo llevado al extremo, con una cierta lógica del aislacionismo estadounidense, pero sin que esto signifique no pensar y actuar sobre el mundo. Es una vuelta al tiempo histórico que se tensionaba por la relación entre Estado-Nación/Mundo, sin la complejidad de una organización internacional ni de una juridicidad que estuviese por encima de los estados, sino que justamente posibilitaba que la articulación global partía de las fortalezas de los estados.

No hay mención alguna a estándares jurídicos, al derecho internacional o al rol de organismos supranacionales y los espacios existentes del multilateralismo. Es una demostración sustantiva del interés por reconfigurar el mundo y los peligros que ello implica, reconociendo implícitamente la falta de capacidades absoluta de ser un hegemón unipolar.

Por Carlos Gutiérrez P.

Carta Geopolítica 81 – 27/01/2026


Las expresiones emitidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.

Sigue leyendo:

Suscríbete
|
pasaporte.elciudadano.com

Reels

Ver Más »
Busca en El Ciudadano