En un escenario internacional marcado por la fragmentación geopolítica, el avance del proteccionismo y la disputa entre grandes potencias, China y el Reino Unido dieron esta semana una señal política relevante, ambas naciones acordaron avanzar hacia una asociación estratégica integral, estable y de largo plazo, reforzando el diálogo y la cooperación en un mundo cada vez más volátil.
El anuncio se produjo tras la reunión sostenida este 29 de enero en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, entre el presidente chino Xi Jinping y el primer ministro británico Keir Starmer, en lo que constituye la primera visita de un jefe de Gobierno del Reino Unido a China en ocho años.
Multilateralismo frente al unilateralismo
Durante el encuentro, Xi Jinping subrayó que la actual coyuntura internacional está atravesada por la expansión del unilateralismo, el proteccionismo y la política de poder, fenómenos que —según advirtió— erosionan gravemente el orden internacional basado en normas.
“Si las grandes potencias no respetan el derecho internacional, el mundo retrocederá a una lógica selvática”, señaló el mandatario chino, llamando a China y al Reino Unido, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, a asumir un rol activo en la defensa del multilateralismo genuino, el libre comercio y una gobernanza global más justa y equilibrada.
En esa línea, Xi enfatizó que China mantiene una senda de desarrollo pacífico, asegurando que no busca la hegemonía ni representa una amenaza para otros países, incluso en un contexto de fortalecimiento económico y tecnológico. La cooperación, sostuvo, debe basarse en la confianza mutua y el respeto, superando diferencias políticas e ideológicas.
Economía, tecnología y transición verde
Uno de los ejes centrales de la reunión fue la cooperación económica y científica. Xi Jinping destacó que 2025 marca el inicio del XV Plan Quinquenal de China, lo que abre nuevas oportunidades para profundizar la colaboración con el Reino Unido en áreas estratégicas como educación, salud, finanzas y servicios, además de sectores clave para el futuro global, inteligencia artificial, biociencia, nuevas energías y tecnologías bajas en carbono.
El presidente chino también llamó al gobierno británico a garantizar un entorno empresarial justo y no discriminatorio para las empresas chinas, en un contexto donde varios países occidentales han endurecido sus políticas hacia inversiones provenientes de China, especialmente en sectores considerados estratégicos.
Intercambio cultural y movilidad
Más allá de lo económico, ambas partes coincidieron en la importancia de fortalecer los intercambios interpersonales y culturales, reconociendo que China y el Reino Unido son potencias culturales con un largo historial de aportes al desarrollo humano. Xi incluso expresó la disposición de Beijing a considerar la exención unilateral de visado para ciudadanos británicos, como gesto concreto para facilitar la movilidad y el entendimiento mutuo.
Starmer: contexto internacional “volátil y frágil”
Por su parte, el primer ministro Keir Starmer transmitió los saludos del rey Carlos III y destacó el carácter histórico de su visita, acompañado por una delegación de más de 60 representantes de los sectores empresarial, industrial y cultural del Reino Unido.
Starmer fue explícito al señalar que, en un contexto internacional “volátil y frágil”, resulta crucial para Londres construir una relación estable y de largo plazo con China, basada en el respeto mutuo y la confianza. Reafirmó además que la posición tradicional del Reino Unido sobre Taiwán se mantiene sin cambios, enviando una señal de continuidad diplomática.
El primer ministro británico manifestó la voluntad de su gobierno de ampliar la cooperación con China en comercio, inversión, finanzas y protección ambiental, así como de profundizar los intercambios entre parlamentos y otros sectores sociales. En ese marco, destacó el rol de Hong Kong como un puente clave entre ambas naciones, subrayando que su prosperidad y estabilidad benefician tanto a China como al Reino Unido.
Un giro en el tablero internacional
La reunión entre Xi Jinping y Keir Starmer no ocurre en el vacío. Se inscribe en un momento en que el orden internacional heredado de la posguerra fría muestra signos evidentes de agotamiento, mientras emergen nuevas alianzas y estrategias que buscan equilibrar la hegemonía estadounidense y sus aliados más duros.
En ese contexto, el acercamiento entre China y el Reino Unido sugiere un retorno al pragmatismo diplomático por parte de Londres y refuerza la apuesta de Beijing por un mundo multipolar, donde el diálogo y la cooperación se plantean como alternativas a la confrontación permanente.
Más allá de los gestos y declaraciones, el alcance real de esta asociación dependerá de su traducción en políticas concretas. Sin embargo, el mensaje político es claro: en tiempos de crisis global, la diplomacia y el multilateralismo vuelven a disputar espacio frente a la lógica del bloqueo y la guerra económica.
El Ciudadano/Xinhua
