La «Gestapo de Trump»: ICE, financiada con billones, siembra terror paramilitar en las calles de EE.UU.
Imagen: Spanish Revolution
La creciente percepción del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como una fuerza paramilitar descontrolada y violenta ha traspasado fronteras, generando un rechazo internacional sin precedentes.
Este sentimiento quedó crudamente plasmado en un video difundido por Público.es, donde políticos italianos, durante los Juegos Olímpicos de Invierno, coreaban consignas como “¡Fuera ICE! La Gestapo de Trump”, evidenciando la alarmante imagen global que proyecta la agencia bajo la actual administración estadounidense.
Ver video (Difusión: Diario Publico.es)
El epicentro de esta transformación se encuentra en el área metropolitana de Mineápolis, descrita por ElPeriódico.com como la “zona cero” de un experimento de fuerza bruta. Allí, la “Operación Refuerzo Metropolitano” ha desplegado cerca de 3.000 agentes federales de ICE y la Patrulla Fronteriza (CBP), una proporción de cinco por cada policía local.
Este despliegue masivo, dirigido por figuras como Gregory Bovino de la CBP, ha convertido la región en un campo de pruebas para tácticas cada vez más agresivas y alejadas del estado de derecho.
Los reportajes de ElPeriódico.com documentan un patrón sistemático de atrocidades. El caso más emblemático es el asesinato a tiros de Renee Nicole Good, una estadounidense de 37 años, por el agente de ICE Jonathan Ross. Este homicidio no es aislado: se suma a detenciones violentas, el uso de un niño de cinco años como “cebo”, redadas sin orden judicial, y el empleo generalizado de gases lacrimógenos y proyectiles que han causado heridas graves, incluyendo la ceguera de un joven. Amnistía Internacional califica estas acciones como parte de un “patrón más amplio” de abusos mortales.
ElPeriódico.com detalla la metamorfosis de ICE desde una agencia de aplicación de leyes migratorias a una “fuerza prácticamente paramilitar” y una “policía privada y secreta”. Esta transformación, orquestada desde la Casa Blanca por el asesor Stephen Miller y respaldada por la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, tiene un objetivo político claro: aplacar el disenso, intimidar a comunidades y servir como herramienta de propaganda. La agencia, ahora la fuerza policial con mayor presupuesto de EE.UU., actúa con una “inmunidad absoluta” proclamada por el gobierno, que incluso ha investigado a la viuda de Renee Good.
Frente al discurso oficial, las comunidades afectadas denuncian “tiranía”, “invasión” y “asedio”. Columnistas como Lydia Polgreen de The New York Times advierten que lo que ocurre en Mineápolis es “una ocupación diseñada para aterrorizar”.
Este sentir es mayoritario: encuestas citadas por ElPeriódico.com muestran que entre el 50% y el 61% de los estadounidenses desaprueba la actuación de ICE. Incluso figuras conservadoras como el podcaster Joe Rogan han comparado sus tácticas con las de la Gestapo, eco de las consignas vistas en el video de Público.es.
LA DEMANDA INTERNACIONAL DE RENDICIÓN DE CUENTAS
Amnistía Internacional Estados Unidos ha elevado una contundente demanda global. Amy Fischer, su directora de Derechos de Personas Refugiadas y Migrantes, afirma que ICE y CBP “están actuando impunemente” y “no están convirtiendo nuestras comunidades en lugares más seguros”.
La organización exige al Congreso que “rechace cualquier financiación adicional” y tome “medidas inmediatas para hacer que este organismo rinda cuentas”, subrayando que los abusos, incluidas torturas y muertes en centros de detención, ocurren “sin sufrir prácticamente ninguna consecuencia”.
Lo que comenzó como un despliegue en Mineápolis es síntoma de una deriva autoritaria de alcance nacional. ElPeriódico.com reporta que agentes federales han disparado contra al menos 10 vehículos desde septiembre y empleado tácticas de ahogo prohibidas.

