El lamento de una lawentuchefe tras incendios de la Patagonia en Puelmapu (Sur Argentina)

En el corazón del Puel Willi Mapu (Patagonia Sur de Argentina), una lawentuchefe — alza su voz entre cenizas. Su relato, un lamento que atraviesa culturas, expone una tragedia ecológica y cultural de proporciones incalculables.
Con el saludo mapuche “Mari mari pu lamien”, se presenta: “Inche Lawentuchefe ngen, Inche Mulen pülli PuelWilliMapu Mu”. Desde su territorio, describe una profunda aflicción: “Fachantü Rüme llazkülen, llaskülen ñi pülli llazkü, len ñi piwke, Fei mu kom chi lawen lufungi”, que se traduce en el conmovedor testimonio que comparte en castellano: “Hoy día me encuentro muy triste porque se ha quemado el lawen [las plantas medicinales]”.
Su rol, explica, es sanar sin distinción, utilizando el conocimiento ancestral que identifica remedios en la naturaleza. La catástrofe se localiza en el área del Parque Nacional Los Alerces, arrasada por incendios iniciados el 9 de diciembre. Allí, junto a bosques consumidos, se perdieron lawenes únicos e insustituibles. Con dolor específico, nombra al canelo o foye, árbol sagrado para el pueblo mapuche, y a otras especies vitales como el tineo, el mamul y el paulún. “Hoy lloro porque todo ese remedio es ceniza”, afirma, subrayando que su recuperación demandará décadas.
La pérdida, según denuncias en un video difundido por Originarios.AR en redes sociales, no es un mero accidente. Se atribuye a una lógica de devastación impulsada por especulación inmobiliaria e intereses de capital internacional, que sacrifican la biodiversidad y el patrimonio cultural en pos de ganancias.
La lawentuchefe enfatiza la conexión vital con la tierra: “Nosotras cuidamos de la mapu… necesito que la tierra, los árboles, las hierbas y el agua… estén sanos, vivos”. Esta filosofía de reciprocidad choca frontalmente con el modelo extractivista que promueve los incendios.
El mensaje final es un llamado urgente y colectivo. “Necesitamos cuidar nuestros bosques, nuestros lawenes, nuestra tierra, nuestra mapu, porque todos somos parte de ella y todos necesitamos de ella”. Su testimonio no es solo un duelo por plantas medicinales perdidas; es la defensa de un sistema integral de salud, conocimiento y soberanía territorial que ha sostenido a las comunidades por siglos y cuyo destino nos concierne a todos los habitantes del sur.
Mira el video. Fuente original Origenes.AR / Difusión: Minga Ancestral
