Archivos desclasificados: Revelan estrategia de la red Epstein – Bannon  para financiar y cohesionar a la ultraderecha

Los archivos de Epstein revelan los esfuerzos de Steve Bannon por obtener financiación de Jeffrey Epstein para Marine Le Pen y Matteo Salvini antes de las elecciones europeas de 2019. Los mensajes destapados por medios internacionales, muestran una estrategia coordinada para fortalecer a la ultraderecha europea, generando demandas de investigación en varios países y negativas rotundas de los implicados.

Archivos desclasificados: Revelan estrategia de la red Epstein – Bannon  para financiar y cohesionar a la ultraderecha

Autor: Seguel Alfredo

Los archivos de Epstein revelan la estrategia transatlántica de Steve Bannon para financiar y cohesionar a la ultraderecha europea

Nuevas revelaciones contenidas en los últimos documentos judiciales desclasificados sobre el pedófilo Jeffrey Epstein han expuesto una campaña deliberada y transatlántica para movilizar recursos en apoyo de partidos nacionalistas europeos. Según la información publicada, el ex estratega jefe e ideólogo de Donald Trump, Steve Bannon, mantenía una comunicación activa con el financiero convicto, detallando sus esfuerzos para crear un frente unido de fuerzas euroescépticas. Como reporta ElDiario.es en colaboración con The Guardián, «la mayoría de los mensajes datan de 2018 y 2019, cuando Bannon, tras ser destituido por Trump, visitó Europa regularmente en su afán por forjar un movimiento en el Parlamento Europeo que uniera a fuerzas ultraderechistas». Esta narrativa confirma una arquitectura política deliberada, diseñada desde fuera de Europa para alterar su equilibrio de poder.

El núcleo de la estrategia se centraba en figuras clave como la francesa Marine Le Pen y el italiano Matteo Salvini, entonces en el apogeo de su influencia. En un mensaje textual del 5 de marzo de 2019, Bannon le escribió a Epstein: «Estoy centrado en recaudar fondos para Le Pen y Salvini para que puedan presentar listas completas» ante las inminentes elecciones europeas de mayo. The Guardian, en su cobertura, contextualiza que «Bannon se fijó especialmente en Matteo Salvini», subrayando cómo el objetivo explícito era dotar de capacidad logística y financiera a estos actores para una campaña continental coordinada, aprovechando el momento político.

La filtración ha generado una onda expansiva de demandas de investigación y aclaraciones en las capitales europeas. En Italia, partidos de la oposición han instado a Salvini a explicar cualquier vínculo, mientras que en Francia, la izquierda ha pedido una investigación parlamentaria. Un portavoz de la Liga de Salvini, sin embargo, ha desestimado las especulaciones como «infundadas» y «graves exageraciones», afirmando que el partido «nunca ha solicitado ni recibido financiación» de esas fuentes. Pese a las negativas, la sombra de la posible influencia externa persiste, con ElDiario.es citando al parlamentario italiano Riccardo Magi, quien afirma que los archivos «implican a Matteo Salvini en la presunta financiación que Bannon había prometido».

La red que Bannon pretendía tejer iba más allá de Italia y Francia, extendiéndose a formaciones como la Alternativa para Alemania (AfD). Los mensajes muestran a Bannon y Epstein promoviendo a este partido y denigrando a la entonces canciller Angela Merkel, evidenciando un intento de interferencia ideológica y electoral en múltiples estados miembros. Esta ambición pan-europea, como detalla The Guardian, se manifestaba en «una oleada de intercambios entre ambos durante las elecciones para el Parlamento Europeo», revelando una operación sostenida en el tiempo para incrementar el poder nacionalista en Bruselas.

Estas revelaciones sitúan bajo un escrutinio sin precedentes la anatomía de las redes de la ultraderecha global y sus fuentes de financiación opacas. Aunque no hay pruebas de que Epstein finalmente desembolsara dinero, ni de que los políticos europeos estuvieran al tanto de sus actividades criminales, los documentos exponen los esfuerzos concertados de figuras como Bannon para canalizar capital de origen cuestionable hacia la política europea. El episodio plantea profundas cuestiones sobre la integridad de los procesos democráticos y la vulnerabilidad de los sistemas políticos ante campañas de influencia externa orquestadas por actores con agendas disruptivas.

Otra situación aparte dentro de los archivos desclasificados y que han difundido los medios, es la frase entre ambos: “Derribemos a Francisco”, evidenciando la hostilidad política e ideológica hacia un pontificado que, desde 2013, tensionó intereses económicos, culturales y geopolíticos muy concretos, como destaca Le Monde Diplomatique.

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