Estudio inédito expone alto perfil psicopático en 101 condenados por lesa humanidad
En un reportaje publicado por The Clinic, se da cuenta del primer estudio científico directo realizado en Chile a condenados por delitos de lesa humanidad recluidos en Punta Peuco. La investigación, liderada por las psicólogas Elizabeth León-Mayer y Joanna Rocuant, evaluó a 101 internos —equivalente al 84% de la población penal— utilizando la Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R), instrumento desarrollado por el psicólogo canadiense Robert D. Hare y validado internacionalmente. Según consigna la publicación, los resultados fueron publicados en el Journal of Criminal Justice, en un artículo firmado también por el propio Hare, Jorge Folino y Craig S. Neumann.
El hallazgo central, de acuerdo a lo detallado por The Clinic, revela que los condenados obtuvieron un puntaje promedio de 21,06 en psicopatía, cifra prácticamente idéntica a la de delincuentes comunes (20,93). Sin embargo, al desagregar los factores, emergió una diferencia significativa: niveles excepcionalmente altos en el componente interpersonal-afectivo —frialdad emocional, manipulación y ausencia de culpa—, ubicándose cerca del percentil 92 respecto de muestras internacionales. Un 10% alcanzó el puntaje máximo en esa dimensión, fenómeno que entre delincuentes comunes apenas llega al 0,5%. En contraste, los internos presentaron baja impulsividad y escaso descontrol conductual.
Las entrevistas clínicas incluyeron episodios que reflejan esa disociación entre discurso público y vivencia interna. León-Mayer relató que al preguntar por las víctimas, uno respondió: “¿Qué víctima? Yo solo maté comunistas”. Al consultarle si estaba arrepentido, contestó: “¿Por qué voy a estar arrepentido?”. La psicóloga añadió: “Yo quedé helada” al verlo al día siguiente en televisión pidiendo perdón junto a un sacerdote. Rocuant, por su parte, afirmó: “En términos de impulsividad en general las conductas eran más bien planificadas, no eran impulsivas, eran organizadas”, subrayando que no existía desborde, sino convicción y planificación.
El perfil predominante descrito en la investigación corresponde al denominado “callous–conning”: sujetos fríos, calculadores y funcionales socialmente, capaces de ejercer violencia extrema sin remordimiento ni trayectorias previas de delincuencia común. La muestra incluyó hombres entre 50 y 90 años, con edad promedio de 71; 65% oficiales y 33% suboficiales; 44 condenas por homicidio y 49 por secuestro, entre otros delitos. Según declaró León-Mayer a The Clinic, la evidencia fue enviada a la Subsecretaría de Derechos Humanos, pero “nunca más me llamaron”, pese a tratarse —afirma— de “una evidencia científica sólida” sobre un capítulo crucial de la historia reciente de Chile.
Mira a continuación el reportaje completo publicado en The Clinic, en siguiente enlace:

