Trabajadores despedidos de la fábrica de neumáticos Fate protagonizaron este jueves un corte en la Autopista Panamericana , a la altura de Virreyes (provincia de Buenos Aires), en una protesta que puso el cierre de la planta en el centro del conflicto social. A la manifestación se sumaron representantes de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), además de gremios y organizaciones sociales y políticas, en una jornada marcada por la tensión y el malestar.
La acción se desarrolló en el marco de movilizaciones y del paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, que se vota este jueves en la Cámara de Diputados. En ese escenario, el cierre de Fate operó como símbolo de una crisis que, denuncian los manifestantes, golpea de lleno al empleo industrial.
Según consignó Página/12, hasta el lugar llegó personal de la Gendarmería Nacional, que habría advertido sobre la aplicación del protocolo “antipiquetes” y un eventual desalojo.
Fábrica de neumáticos cierra tras 85 años y despide a 925 trabajadores
El telón de fondo del corte es un golpe histórico para la industria argentina. Tras 85 años de actividad ininterrumpida — y luego de atravesar etapas críticas como la hiperinflación, el ciclo de los 90, la crisis de 2001 y el gobierno de Mauricio Macri—, Fate cerró su única fábrica en Virreyes y despidió a 925 trabajadoras y trabajadores. La clausura de la planta, ocurrida esta semana, desató la protesta y dejó en evidencia el impacto del actual escenario económico sobre el tejido productivo y las familias que dependen de la industria.
El golpe fue tan fuerte que incluso desde la Casa Rosada salieron a intentar despegarse del escándalo. La estrategia oficial, según reportó el medio citado, consistió en echar culpas al sindicato y enhebrar conspiraciones «políticas increíbles». En paralelo, el Ministerio de Capital Humano dictó una conciliación obligatoria por 15 días «sin siquiera acercarse a ver cómo estaba la situación» en la planta.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría para los trabajadores. A las 6 de la mañana del miércoles, los primeros operarios que volvían de sus vacaciones se encontraron con un cartel que anunciaba lo inimaginable: la empresa de la familia Madanes Quintanilla cerraba sus puertas para siempre.
Desde el 26 de enero, la fábrica estaba en una parada técnica que se había extendido mucho más de lo habitual. La crisis del consumo que afecta la economía argentina bajo la administración libertaria, transformó 14 días de parada en un mes completo. La situación ya era terminal: en 2024 la empresa había presentado un Preventivo de Crisis y durante 2025 ya había reducido a la mitad su plantilla de trabajadores, que en sus peak de producción llegó a contar con 2000 empleados.
La invasión de los neumáticos importados
Detrás del cierre hay una historia que se repite en varios sectores industriales del país austral. La invasión de cubiertas de origen chino arrasó con esta industria y, en particular a empresas como Fate, ya que en la actualidad, el 75% de los neumáticos que se venden en el mercado argentino son importados.
En concretó, la planta que cerró sus puertas se encontraba produciendo 150 mil cubiertas mensuales, lo que suponía apenas el 25 % de su producción habitual. Otro ejemplo que grafica la magnitud de la caída: en el caso de las ruedas de camión, ya que pasaron de fabricar 2000 diarias a apenas 500 diarias.
Cuando el ingreso de importados se traduce en cifras, el cierre de la firma se explica con claridad. Según Página/12, la importación de neumáticos entre 2023 y 2025, como parte de la apertura comercial que propició el gobierno de Javier Milei, creció un 34,8 % en promedio. Una situación que gatilló que los precios se redujeran en 38,3% en dólares y en 42,6% en pesos argentinos, con base en cifras reveladas en un informe de la consultora PxQ.
Los trabajadores de Fate que conversaron con el medio digital señalaron que no saben qué pasará de ahora en adelante porque la decisión de la empresa, según les confirmaron, no es volver a abrir.
Aunque manifestaron que comprenden que el contexto económico precipitó la decisión, hicieron mención a la imagen diaria de una empresa que no parecía estar por cerrar.
«Entrabas y había materiales, máquinas recién mantenidas, otras en reparación», expresaron con una mezcla de incredulidad y resignación.
¿Qué hizo el Gobierno «libertario» para que la fábrica no cerrara?
La respuesta de la Casa Rosada no se hizo esperar, aunque resultó, cuando menos, paradójica.
«El Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, informa que se ha dictado la conciliación obligatoria en el conflicto entre la empresa FATE Sociedad Anónima Industrial Comercial e Inmobiliaria y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) por el término de quince (15) días, conforme a la normativa vigente», detalló el Gobierno de Milei, dando cuenta de que se estaba ocupando de una empresa en crisis.
El comunicado oficial se refiere a la crisis del empleo en Fate, pero deja de lado qué hizo la administración libertaria para evitar que la fábrica cerrara.
«El Ministerio de Capital Humano continuará promoviendo las instancias de mediación necesarias, en resguardo del empleo y del cumplimiento de la normativa laboral y de seguridad social vigente», dijo la cartera, en un intento por mostrar una preocupación que, hasta ahora, no se había traducido en medidas concretas.
La conspiración según Milei
El Gobierno libertario utilizó una imagen de la vicepresidenta de Argentina Victoria Villarruel caminando junto a Javier Madanes Quintanilla por la planta de Fate en Virreyes, durante la conmemoración del Día de la Industria de 2025, como parte de un intento de deslindar sus responsabilidades en la caída de la empresa y abriendo la puertas a una especie de teoría conspirativa política que explique el cierre.
«Desde la Casa Rosada la línea que bajaron a sus difusores de mensajes es, primero, echarle la culpa a Madanes por no ser competitivo. La segunda, decir que la empresa fundió por vender caro. La tercera, especular con que la firma cerró justo un día antes de la Reforma Laboral, como una especie de presión para que el proyecto no se vote. Todo muy particular», argumentó Página/12.
La preocupación se extendió rápidamente a todo el sector. Según reportó el medio digital, durante la jornada del miércoles, las comisiones internas de trabajadores de Bridgestone y Pirelli —las otras dos firmas del sector— se presentaron a apoyar a los trabajadores de Fate en la planta de Virreyes.
El gesto de solidaridad no es menor y se produjo ante el temo de que lo que ocurrió con Fate puede repetirse en cualquier otra empresa.
Cámara vota la polémica reforma laboral de Milei
La protesta protagonizada por los trabajadores despedidos de Fate se produce justo cuando Cámara de Diputados se prepara para votar este jueves la polémica reforma laboral propuesta por el presidente ultraliberal Javier Milei, que despertó amplias protestas sindicales que paralizaron Argentina con una huelga general.
Se prevé que el proyecto de ley, que fue aprobado la semana pasada por el Senado, sea modificado en la cámara baja, lo que obligaría a la Cámara Alta a ratificar definitivamente la norma, que cuenta con el respaldo del oficialismo y sus aliados de centroderecha.
En un intento por evitar su aprobación, los integrantes de Confederación General del Trabajo (CGT) convocaron a una huelga de 24 horas este jueves, a la que se sumaron los trabajadores del transporte, los estatales y los bancarios, entre otros. La medida de fuerza encontró en el cierre de Fate un símbolo potente de lo que está en juego.
Los sindicatos argentinos se quejan de que el proyecto de ley restringe el derecho a huelga, reduce las indemnizaciones por despidos, autoriza la extensión de la jornada laboral hasta las 12 horas y modifica el pago de «horas extra», entre otros puntos.
Desde el Gobierno «libertario» han planteado que su propuesta de «modernización laboral» pretende incentivar el trabajo formal, ya que la informalidad supera actualmente el 40% en el país, a la vez de reducir la cantidad de juicios por despidos, que muchos empresarios consideran un dolor de cabeza.
Sin embargo, el cierre de Fate se configura así como un caso testigo de la crisis del modelo Milei. No es solo una fábrica que cierra después de 85 años de historia. Es el símbolo de un proyecto de país que apuesta por la apertura importadora sin considerar las consecuencias sobre el entramado productivo nacional. Es la evidencia de que la «modernización» puede significar, en los hechos, la destrucción de puestos de trabajo y la pérdida de capacidades industriales desarrolladas durante décadas.
