Crisis en Cuba por nuevo bloqueo de Estados Unidos
En una acción solidaria que busca mitigar los efectos de la severa crisis energética que enfrenta la isla, el Gobierno de México ha comenzado a enviar ayuda humanitaria a Cuba, mientras la administración de Donald Trump mantiene lo que The New York Times ha identificado como «el primer bloqueo efectivo desde la Crisis de los Misiles». La medida estadounidense, que incluye la interceptación de buques petroleros en aguas internacionales, ha llevado a la nación caribeña al borde de una crisis humanitaria sin precedentes desde el Periodo Especial de los años 90.
De acuerdo con una investigación publicada por The New York Times, basada en rastreo satelital y registros portuarios, «el gobierno de Estados Unidos ha intensificado las presiones para ‘estrangular’ la llegada de combustible a Cuba», logrando paralizar prácticamente el tráfico marítimo de petróleo hacia la isla. La publicación detalla cómo la Guardia Costera estadounidense interceptó recientemente al petrolero Ocean Mariner cuando se dirigía a La Habana con 84.579 barriles de crudo, a solo 105 kilómetros de su destino. Fulton Armstrong, exanalista de la CIA, confirmó al rotativo que «en efecto, es un bloqueo. Desde la Crisis de los Misiles de Cuba, este es el paso más importante».
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha anunciado un paquete de medidas de emergencia para garantizar servicios esenciales ante la inminente escasez total de combustible, que según expertos podría agotarse a mediados de marzo. «Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles para que el país vuelva a tener combustible», declaró el mandatario al Times, mientras México emerge como uno de los pocos aliados dispuestos a desafiar las sanciones mediante el envío de ayuda humanitaria. La comunidad internacional observa con preocupación cómo «Cuba se está quedando rápidamente sin combustible, una escasez que empuja a la isla hacia una crisis humanitaria y coloca a su Gobierno al borde del colapso», según el análisis del periódico estadounidense.
Mira el análisis de The New York Times

