The Wall Street Journal reveló que al parecer el inquilino de la Casa Blanca vendió humo e inventó las órdenes del operativo de salud, ya que según funcionarios de Washington, el Pentágono no ha recibido ninguna orden de desplegar buques de la Armada de los Estados Unidos a Groenlandia.
En un nuevo capítulo de su controvertido interés por Groenlandia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este fin de semana el envío de un gran buque hospital a la isla. La iniciativa, sin embargo, fue rechazada de plano por las autoridades groenlandesas, tras recordarle al magnate republicano que en este territorio ártico el acceso a la salud es un derecho universal y gratuito.
La polémica se gatilló el pasado sábado luego de que el inquilino de la Casa Blanca publicara un mensaje a través de su plataforma Truth Social, en el que prometió asistencia sanitaria a una población que, según su perspectiva, se encuentra desatendida.
“Vamos a enviar un gran buque hospital a Groenlandia para atender a las numerosas personas que están enfermas y que no reciben atención allí”, escribió., sin ofrecer cifras ni precisar quiénes podrían beneficiarse.
“¡¡¡Está en camino!!!”, afirmó.
La publicación iba acompañada de una imagen —presuntamente generada por inteligencia artificial— que muestra al USNS Mercy, un navío de 272 metros que habitualmente estacionado en el sur de California, navegando hacia un horizonte de montañas nevadas.
Trump no aclaró si se trataba del barco que sería enviado por su administración a Groenlandia y se limitó a señalar que el operativo se llevaría a cabo en coordinación con Jeff Landry, quien en diciembre pasado fue nombrado como enviado especial de Estados Unidos para la isla ártica.
Trump vende humo en el Ártico
No obstante, al parecer el inquilino de la Casa Blanca vendió humo e inventó las órdenes del despliegue, ya que según funcionarios de Washington, el Pentágono no ha recibido ninguna orden de enviar buques de la Armada de los Estados Unidos a Groenlandia.
Según reportó el diario estadunidense The Wall Street Journal, la nación norteamericana cuenta con dos buques hospital, el USNS Comfort, con base en la costa este, y el USNS Mercy, con base en la costa oeste, que están diseñados como instalaciones médicas flotantes. Sin embargo, la información de seguimiento marítimo, revela que ambas embarcaciones se encuentran actualmente en un astillero en Mobile, Alabama.
«El Comfort está siendo reparado y se espera que las reparaciones concluyan en abril, mientras que el Mercy se encuentra en medio de un período de mantenimiento de un año que comenzó el pasado mes de julio», detalló el medio citado.
La confusión se extendió más allá de las fronteras estadounidenses. El comentario de Trump causó desconcierto en Groenlandia y en las capitales europeas, donde los gobiernos siguen preocupados por sus planes sobre esta isla ártica, que opera como un territorio autónomo bajo la soberanía del Reino de Dinamarca desde el siglo XVIII, a pesar de su marcha atrás a finales de enero, cuando dejó de exigir su adquisición por parte de Washington.
Esto ocurrió tras la firma de un acuerdo marco con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, destinado a reforzar la influencia estadounidense y abrir la vía a conversaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos.
Según el ultraderechista, este acuerdo le otorgaría a Estados Unidos un mayor acceso para llevar a cabo operaciones militares y actividades de inteligencia en la isla ártica.
Además, la nación norteamericana tendría la posibilidad de extraer tierras raras del subsuelo de Groenlandia sin tener que solicitar permiso para acceder a estos minerales esenciales para la fabricación de electrónica de consumo, vehículos eléctricos y sistemas de armamento avanzado, en los que China actualmente domina el mercado global.
La respuesta de Dinamarca y Groenlandia: «No, gracias»
La reacción de las autoridades danesas al anuncio del supuesto envío de un gran buque hospital estadounidense en no se hizo esperar y recordaron que Groenlandia no necesita asistencia sanitaria
El ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen indicó no tener información sobre la eventual llegada de un buque hospital a Groenlandia.
“Trump tuitea constantemente sobre Groenlandia. (…) Es, probablemente, la expresión de la nueva normalidad que se ha instalado en la política internacional”, afirmó al referirse a las constantes arremetidas del mandatario estadounidense.
En declaraciones a la televisión danesa, el ministro fue más allá al desmontar la hipótesis de Trump sobre que Groenlandia necesita ayuda externa para garantizar la salud de su población.
«La población groenlandesa recibe la atención médica que necesita. La recibe ya sea en Groenlandia o, si requiere un tratamiento específico, en Dinamarca. No es como si hiciera falta una iniciativa sanitaria especial en Groenlandia», afirmó.
En Groenlandia, al igual que en Dinamarca, el acceso a la atención sanitaria es gratuito. Existen cinco hospitales regionales en toda la vasta isla ártica, y el de Nuuk recibe pacientes de todo el territorio. Además, el gobierno local groenlandés firmó a comienzos de febrero un acuerdo con Copenhague para mejorar la atención de pacientes groenlandeses en hospitales daneses.
Sin embargo, el rechazo más directo y contundente, sin embargo, provino del primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, quien indicó que Trump debería hablar con él en lugar de hacer «comentarios aleatorios en las redes sociales».
“Vamos a decir que no, gracias”, afirmó el primer ministro, en un mensaje publicado en Facebook recoordando que Groenlandia ofrece asistencia sanitaria gratuita a todos los ciudadanos.
A la par, unas horas antes del anuncio de Trump, el ejército danés informó que había evacuado a un miembro de la tripulación de un submarino estadounidense frente a la ciudad de Nuuk, quien «necesitaba tratamiento médico urgente», hacia el hospital de la capital.
Una ambición geopolítica que no cesa
El anuncio del buque hospital no ocurre en el vacío. Se enmarca en la recurrente fijación de Donald Trump por Groenlandia, a la que considera necesaria para la seguridad de Estados Unidos. Donald Trump y la Casa Blanca sostienen regularmente que Groenlandia y sus recursos son necesarios para la seguridad de Estados Unidos frente, según ellos, a las aspiraciones de Moscú y Pekín en esta zona estratégica del Ártico, lo que ha generado malestar en las cancillerías europeas.
Ante las críticas y el rechazo, el enviado especial de Trump a Groenlandia, Jeff Landry, salió en defensa de la iniciativa. El también gobernador de Luisiana, condenó los comentarios del primer ministro danés, afirmando que había hablado con muchos groenlandeses sobre sus problemas de asistencia sanitaria.
Según su perspectiva, muchos pueblos y pequeñas localidades carecen de servicios básicos de asistencia sanitaria, lo que obliga a los ciudadanos a recorrer largas distancias para recibir tratamiento médico.
Landry enmarcó la oferta en términos de seguridad nacional, un argumento recurrente en la administración Trump. «Una Groenlandia saludable es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos», afirmó. «Estados Unidos se compromete a defender Groenlandia, y eso comienza por garantizar que su población esté protegida contra enfermedades y dolencias básicas», dijo.
Sin embargo, más allá de las declaraciones políticas y las ambiciones de Trump existe un impedimento logístico y soberano para llevar adelante el operativo de salud en territorio ártico. Incluso si el Pentágono enviara uno de los barcos a Groenlandia, las autoridades danesas tendrían que solicitar formalmente su ayuda antes de que pudieran atracar en la isla, según indicó uno de los funcionarios estadounidenses a The Wall Street Journal.
Además, las autoridades danesas han rechazado públicamente la oferta de Trump de enviar un barco hospital, por lo que la hipotética solicitud de atraque no se producirá.
La Casa Blanca no aclara la polémica
El medio citado reportó que ante la falta de respuestas claras sobre el supuesto envío del buque, desde la Marina y del Pentágono consultaron Washington y la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, se remitió a la publicación de Trump en las redes sociales, cerrando así cualquier posibilidad de aclaración oficial sobre un anuncio que, a todas luces, fue más humo que realidad.
«No se pudo determinar qué motivó la publicación de Trump», concluyó el diario.

