A raíz de que saliera a la luz que Eduardo Macaya Zentilli —condenado a seis años por cuatro delitos de abuso sexual contra víctimas que tenían menos de 14 años de edad—estuvo internado en el hospital penitenciario de Rancagua con supuestos privilegios, que incluyeron visitas fuera de horario, ingreso por un acceso especial y uso de estacionamientos por parte de los familiares, Gendarmería abrió un sumario que no ha sido cerrado pese a haber transcurrido casi dos años.
A casi dos años de que se revelaran los privilegios que habría recibido Eduardo Macaya Zentilli durante su paso por el Centro de Detención Preventiva (CDP) de Rancagua, el sumario administrativo iniciado por Gendarmería de Chile para esclarecer los hechos permanece sin resolver. La demora en el cierre de la investigación ha despertado críticas y suspicacias, en un caso que involucra al padre del senador y expresidente de la UDI, Javier Macaya, y que además corre en paralelo a una arista penal por presunto tráfico de influencias
Todo comenzó cuando El Mostrador reveló que Eduardo Macaya Zentilli, condenado por abuso sexual de menores, había permanecido internado durante 74 horas en el hospital de la cárcel de Rancagua, específicamente en una habitación individual que estaba destinada a mujeres . Esta situación, completamente atípica para el grueso de la población penal, activó de inmediato los mecanismos de control interno.
Fue así que Gendarmería anunció el inicio de un sumario para esclarecer si eran efectivas las denuncias. Según la investigación periodística, los privilegios no se limitaban a una mejor habitación. Funcionarios del penal denunciaron que la familia Macaya, incluido su hijo, Javier Macaya, realizaba ingresos en horarios distintos a las visitas comunes. Para ello, habrían utilizado los estacionamientos reservados para el personal de la institución y accedido al recinto penal a través de un túnel de uso exclusivo de los funcionarios de Gendarmería .
La entonces jefa del CDP de Rancagua, coronel Ana María Garrido, fue suspendida de sus funciones en medio del escándalo, mientras se daba inicio a la indagatoria administrativa para determinar si facilitó estos ingresos .
La investigación periodística tuvo acceso a un informe interno de la unidad de salud que detallaba que Macaya había sido «ingresado por Gendarmería», bajo condición estable y con diagnóstico de diabetes, mientras esperaba su proceso de clasificación y ubicación definitiva, lo que contrastaba con la versión oficial de que se trataba de un procedimiento de rutina .
Con el ingreso de Macaya, se realizó «todo lo que no se debe hacer»
La dilación en el sumario interno contrasta con la gravedad de las irregularidades detectadas en su momento. El exdirector de Gendarmería, Tulio Arce, analizó el procedimiento de ingreso de Macaya y fue categórico al señalar las transgresiones a los protocolos establecidos.
«En Gendarmería existen protocolos para trasladar a los imputados y condenados. Dentro de esos protocolos está el uso de medidas de seguridad que se refiere a las esposas, al chaleco amarillo. Claramente aquí se transgredió el protocolo existente para el traslado de detenidos», afirmó en una entrevista radial .
Una fuente clave de Gendarmería citada por El Mostrador aseguró que, con el ingreso de Macaya, se realizó «todo lo que no se debe hacer».
El procedimiento estándar para un reo común implica, tras identificarse en la guardia, pasar a la oficina de clasificación para una foto y la revisión de antecedentes personales. Esto permite determinar el perfil criminológico y el grado de peligrosidad, para así decidir la dependencia más adecuada.
«La clasificación técnica permite comprender algunos rasgos del perfil criminológico, elementos que son relevantes para determinar el grado de peligrosidad. Y, de acuerdo a este nivel, derivar al módulo que corresponda. Pero Macaya no pasa por nada de esto y es derivado directamente al hospital penitenciario», aseguró la misma fuente .
Esta versión es respaldada por el Director Ejecutivo del Observatorio Social Penitenciario, Galo Muñoz, quien analizó las imágenes del ingreso del empresario.
Indicó que al ver a Eduardo Macaya llegando al recinto, cargando él mismo su ropa de cama, demuestra que su ingreso al hospital penitenciario estaba acordado con anticipación, lo que hace presumir que hubo gestiones al más alto nivel.
“Lo del hospital estaba ‘cocinado’, por algo llegó con sus pertenencias. Además, no me cabe duda, aquí hubo una jugada jurídica. El señor Macaya entró un día viernes, después de las 6 de la tarde, cuando probablemente no había ni siquiera un doctor. Tampoco se le hizo una clasificación. O sea, estuvo todo muy bien planificado por sus abogados”, explicó.
El Tribunal Oral en lo Penal de San Fernando, consultado en su momento por el medio citado , deslindó responsabilidades al consignar que el ingreso del padre del parlamentario UDI se hizo “de la forma como se efectúa con todos los sentenciados en prisión preventiva” y que no existió “ninguna solicitud de parte de la defensa en sentido contrario, invocando algún problema de salud” .
Esta situación contrastaba diametralmente con una prisión preventiva anterior, cuando la defensa sí solicitó un permiso para permanecer en el recinto hospitalario debido a una enfermedad de base. Con esta declaración, la responsabilidad quedó, evidentemente, en el lado de Gendarmería.
Las razones de la demora
La tardanza en la resolución del sumario –que se extiende por casi dos años– tendría, según fuentes que conocen este tipo de procedimientos, explicaciones multifactoriales. Se debería, entre otros factores, a la existencia de más de 3.500 sumarios que fueron incorporados a la institución, después que Contraloría detectara la salida irregular de funcionarios con licencias médicas fuera del país, sumado a la crisis interna que enfrenta el organismo, consignó El Mostrador.
Paralelamente a la investigación administrativa, la Fiscalía de Alta Complejidad de O’Higgins lleva adelante un proceso por el presunto delito de tráfico de influencias. En este contexto, ya declaró el diputado Jorge Alessandri (UDI), quien fue citado para aclarar las razones del envío de un correo electrónico al alcaide del recinto penal, donde detallaba los medicamentos que eran requeridos por Macaya Zentilli .
Según información publicada por CIPER, el mensaje fue enviado desde el correo institucional de la Cámara de Diputados y contenía una lista de medicamentos que debían ser suministrados a Macaya, junto con un certificado médico que acreditaba su enfermedad. Personas que conocen en detalle la investigación señalaron que el diputado habría comentado a cercanos que fue su excompañero de bancada y exjefe de partido, el senador Macaya, quien, en una conversación telefónica, le solicitó enviar la información al recinto penitenciario .
El fiscal a cargo del sumario interno ya ordenó al Departamento de Investigación Criminal retirar las imágenes de las cámaras de seguridad del recinto. Lo que se busca es realizar una verdadera «autopsia audiovisual» del paso de Macaya por la cárcel, desde el momento en que ingresó en un auto particular, sin esposas ni peto amarillo, cargando vistosas frazadas, hasta que salió del lugar 74 horas más tarde con una mochila y tres bolsas con sus pertenencias . El hecho de que portara sus propias frazadas también es un punto crítico, ya que este tipo de implementos deben ser autorizados expresamente por Gendarmería tras constatar que sean realmente ignífugas, una medida adoptada tras el trágico incendio en la cárcel de San Miguel .
Visitas y privilegios
El sumario interno también deberá abordar los ingresos especiales que Gendarmería otorgó a la familia Macaya durante la primera etapa de prisión preventiva del empresario, antes de que pagara una millonaria caución que le permitió regresar a su hogar.
En esa oportunidad, un grupo de funcionarios aseguró haber visto los vehículos de los familiares estacionados en uno de los patios, a un costado de las casas fiscales de los oficiales, un lugar exclusivo dentro del recinto. Las acusaciones apuntaban a que las visitas eran sin restricción horaria y por accesos diferenciados .
Mientras el caso sigue su curso en sede administrativa y penal, la arista judicial del condenado Macaya Zentilli también continúa generando hitos. Recientemente, se informó de una nueva acusación por abuso sexual en su contra, presentada por el colegio de la menor, sumándose a los cuatro delitos por los que ya fue condenado a seis años de presidio efectivo . Además, la Corte Suprema ya había rechazado un recurso de nulidad presentado por su defensa, reafirmando la condena .

