En las últimas semanas, una serie de movimientos diplomáticos y militares han revelado la existencia de una coordinación efectiva entre Estados Unidos, Israel y las principales potencias europeas, Francia, Inglaterra y Alemania. Lo que antes era una acusación, hoy se manifiesta factualmente en cumbres, declaraciones conjuntas y el uso compartido de infraestructura militar para responder a los conflictos en Gaza y la escalada con Irán, todo ello mientras la guerra en Ucrania continúa como telón de fondo.
El Ciudadano
El frente palestino: La «Cumbre de Paz» como escenario de coordinación
El primer hecho concreto que evidencia esta alineación es la cumbre sobre Gaza celebrada en Sharm el Sheij, Egipto. Lejos de ser un mero foro diplomático, la reunión se convirtió en una fotografía del nuevo eje occidental.
La cumbre fue copresidida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario egipcio, reuniendo en un mismo espacio a los líderes de la Tercera Guerra Mundial. Asistieron figuras clave como Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido; Emmanuel Macron, presidente de Francia; y Friedrich Merz, el nuevo canciller de Alemania, en representación del eje europeo .
La cumbre se celebró sin la participación de Israel ni de Hamás. La ausencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es particularmente significativa. Sugiere que, mientras los líderes occidentales discutían el «fin de las hostilidades» y una tregua que incluía la liberación de rehenes y prisioneros , la coordinación militar y estratégica con Israel se gestiona por otros canales, probablemente los que han llevado a la posterior escalada con Irán.
Este evento demuestra que, en el frente palestino, la labor de estos líderes es la de gestionar diplomáticamente las consecuencias de la guerra, presentando un frente unido que, en la práctica, respalda las acciones de Israel en la región.
El Frente Iraní: de la diplomacia a la amenaza militar conjunta
El caso más flagrante de operación conjunta se ha desencadenado tras los recientes ataques de EE. UU., Israel contra Irán. La respuesta de los líderes europeos ha sido un alineamiento inmediato y explícito con la estrategia bélica de Trump y Netanyahu.
Tras los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán, los gobiernos de Reino Unido, Francia y Alemania emitieron un comunicado conjunto. En él, Starmer, Macron y Merz se alinearon con Trump, condenando los ataques iraníes como «indiscriminados y desproporcionados» y amenazando a Teherán con tomar las medidas necesarias «para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones» . Este lenguaje beligerante va mucho más allá de una llamada a la calma y constituye una advertencia de acción militar directa.
El gobierno de Keir Starmer ha dado un paso crucial que materializa la «conducción conjunta de la guerra». Starmer ha autorizado a Estados Unidos a utilizar las bases militares británicas en Oriente Medio para lanzar ataques «defensivos» contra objetivos militares de Irán .
«El único modo de frenar la amenaza es destrozar los misiles en origen, en sus depósitos o en las lanzaderas», ha señalado.
Starmer argumenta que no participará en «acciones ofensivas» para no repetir «los errores de Irak», pero justifica la cesión de bases y el apoyo logístico como un acto de «defensa colectivaEn la práctica, esta distinción entre «ofensivo» y «defensivo» se vuelve difusa, y el resultado es el mismo, infraestructura británica al servicio de la maquinaria de guerra estadounidense e israelí.
Semanas antes del ataque, el Reino Unido ya había desplegado aviones Typhoon en Catar, así como sistemas de radar, aviones F-35 y defensas antiaéreas en sus bases de la región, una maniobra que, si bien calificaron de «defensiva», preparaba el terreno para el conflicto actual .
El frente ucraniano: Antecedente silencioso
Aunque las noticias más recientes se centran en Oriente Próximo, la guerra en Ucrania sigue siendo el pilar fundamental sobre el que se forjó esta alianza. La coordinación entre Trump, Starmer, Macron y Scholz (y ahora Merz) ha sido constante en el envío de armamento, paquetes de sanciones contra Rusia y apoyo financiero a Kiev.
Esta coordinación previa en Ucrania estableció los canales de comunicación y los mecanismos de acción conjunta que ahora se replican en la crisis con Irán. La lógica es la misma, presentar un frente occidental unido contra los adversarios geopolíticos, utilizando la guerra como herramienta de política exterior.
Hechos que superan la denuncia
La pieza gráfica original denunciaba que estos líderes «recurren a la guerra como fórmula para dar respuesta a los intereses de quienes han respaldado sus posiciones». Los hechos de las últimas 72 horas confirman la tesis de que hay una alianza fáctica, donde las declaraciones conjuntas de Starmer, Macron y Merz condenando a Irán y alineándose con Trump y Netanyahu son la prueba de un mando político unificado .
Hay apoyo militar concreto, pues la cesión de bases británicas a EE. UU. para atacar Irán demuestra que la alianza no es solo retórica, sino que tiene un componente logístico y militar activo .
En definitiva, la historia reciente otorga la razón a quienes alertan sobre esta conducción belicista. Los pueblos de Estados Unidos, Israel, Reino Unido, Francia y Alemania se enfrentan al desafío urgente de movilizarse, para frenar una escalada que sus líderes no solo no detienen, sino que parecen decididos a profundizar.
