Milei convierte el Congreso en un ring: insultos, burlas y ninguna autocrítica por la crisis económica

Ante el Congreso, Milei agredió a la oposición, anunció reformas sin precisiones y ratificó su alineamiento con Trump

Milei convierte el Congreso en un ring: insultos, burlas y ninguna autocrítica por la crisis económica

Autor: Leonardo Buitrago

En un discurso que se extendió por casi dos horas y cuarenta minutos, el presidente de Argentina, Javier Milei, transformó el recinto de la Cámara de Diputados en un ring. La ceremonia de inicio de sesiones ordinarias del Congreso, que tradicionalmente convoca a la clase política en un clima de respeto institucional, se transformó este domingo por la noche en un escenario de la reiterada minimización del mandatario hacia la oposición y la crisis económica, y escenificó además las grietas internas de La Libertad Avanza.

Apenas transcurridos cinco minutos de discurso, el ultraderechista cargó directamente a los diputados del peronismo con una frase que marcó el inicio de una batería de agravios que atravesaría todo su mensaje: «Ustedes también podrían gritar, porque soy presidente de ustedes aunque no les guste». La provocación inicial encontró rápidamente eco en la tribuna oficialista y sentó las bases para lo que sería una larga noche de descalificaciones.

El «libertario», azuzado por los aplausos de sus propios legisladores, recorrió un abanico de agresiones verbales que fueron desde la descalificación genérica hasta la caricaturización personal.

«Trogloditas», les dijo a los legisladores de Unión por la Patria y del Frente de Izquierda, en una muestra del estilo confrontativo que caracteriza su gestión. Pero fue quizás la diputada del FIT Myriam Bregman una de las destinatarias de las burlas más punzantes, cuando Milei la rebautizó como «Chilindrina Trosca», en referencia al popular personaje televisivo de la serie mexicana «El Chavo del 8», consignó El Destape.

El intercambio con la diputada Kelly Olmos evidenció la tensión constante entre el mandatario y la oposición. «Dedícate a recitar poemas y a hablar de los datos no, porque de eso no sabes nada», le espetó Milei a la exministra del Trabajo, quien en una sesión por la cuestionada reforma laboral había recordado un cantito de la resistencia peronista.

«Oligarca caballero, prototipo del negrero, que explotaste al obrero sin tenerle compasión».

Fue precisamente Olmos quien había azuzado al inquilino de la Casa Rosada para que admitiera que según su percepción «la justicia social es una mentira».

En un momento de particular tensión, el jefe de la bancada de Unión por la Patria, Germán Martínez, se acercó al titular de la Cámara, Martín Menem, para señalarle la cantidad de insultos y burlas que estaba lanzando del líder de La Libertad Avanza. El gesto, sin embargo, no sirvió de nada. La escalada verbal continuó sin pausa.

«Kukas, yo les voy a avisar algo. Kukas, ¿Saben qué? Me encanta domarlos. Me encanta hacerlos llorar. Y a la gran mayoría les encanta verlos llorar», continuó Milei en uno de los pasajes más álgidos de su exposición. La tribuna oficialista, lejos de amainar los ánimos, respaldó los ataques a la oposición con cantitos como «kuka tirapiedra» y «tobillera». «Es el Javier de siempre», lo minimizó uno de sus legisladores, consignó El Destape, como si la naturalización de la violencia verbal formara parte de la tradición en el Congreso.

El peronismo y la izquierda, por su parte, no permanecieron impasibles y lanzaron sus dardos contra las cuestionadas políticas de Milei y el desmedro de las condiciones de vida de los argentinos que han causado.

Además, le recordaron su vinculación con el exdiputado José Luis Espert y las supuestas coimas de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

Bregman y el dirigente social Juan Grabois mantuvieron cruces con la tribuna mileísta, en un ida y vuelta que transformó el recinto en una suerte de ring político.

Uno de los momentos que quedará en la memoria de la jornada ocurrió cuando Milei pronunció una frase de alto contenido simbólico: «Estamos viviendo un cambio de época que puede resumirse en la moral como política de Estado». En ese instante, la cámara captó al diputado peronista Pablo Yedlin, quien apoyó la frente sobre su pupitre y comenzó a mover la cabeza en un gesto de negación que parecía resumir el sentir de gran parte de la oposición, relató el medio citado.

Anuncios sin precisiones y reformas sin contenido

Más allá del clima de confrontación, el discurso presidencial estuvo marcado por la falta de novedades y precisiones concretas. Milei le informó a la oposición que tiene mayoría en el Congreso y que la utilizará, pero los anuncios de la agenda legislativa para las sesiones ordinarias incluyeron ideas poco concretas o medidas que ya habían sido anunciadas previamente.

El «libertario» vaticinó con tono triunfalista «nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la nueva Argentina». Sin embargo, al momento de precisar el contenido de esas transformaciones, las explicaciones resultaron vagas.

«Les comento que cada uno de los ministerios ha preparado diez paquetes de reformas estructurales, por lo que todos los meses presentaremos un paquete de proyectos a ser tratados por este Congreso, correspondientes a las verticales de cambio que hemos explicado hoy», lanzó sin dar mayores precisiones sobre el contenido de esas iniciativas.

El área de justicia fue la que concentró la mayor cantidad de anuncios, el ultraderechista nformó que buscará la modificación del Código Penal, «introduciendo penas más duras y con mayor cobertura de la prisión efectiva».

También adelantó la reforma del Código Civil y Comercial, del Código Procesal Civil y Comercial, y «un paquete de leyes destinado a proteger los derechos fundamentales de los argentinos de quienes solo saben vivir de lo ajeno; incluyendo la codificación que establece la defensa del consumidor y de la competencia».

En materia de Defensa, Milei adelantó que «los F-16 ya custodian nuestro espacio aéreo, y enviaremos un paquete de leyes para fortalecer la coordinación entre fuerzas de seguridad e inteligencia». También anunció una reforma del sistema electoral y del financiamiento de los partidos políticos, iniciativas que, según pudo reconstruirse, son rezagos de la ley Bases original.

Milei y su alineamiento con Trump como bandera

El fan latinoamericano de Donald Trump volvió a ratificar su alineamiento con el presidente estadounidense en un pasaje de su discurso que no pasó desapercibido.

«Make Americas great again», se animó a decir en inglés, en una suerte de adaptación regional del eslogan trumpista. El embajador de Estados Unidos en el país, Peter Lamelas, presente en el recinto, aplaudió en varios pasajes del discurso, evidenciando la sintonía entre la Casa Rosada y la administración del magnate republicano

Omisión de la crisis económica

Uno de los aspectos más llamativos del discurso presidencial fue la clara omisión de la caída de la economía durante su gestión. En las casi dos horas y cuarenta minutos de su alocución d evitó cualquier referencia a los indicadores económicos negativos registrados desde su llegada a la Casa Rosada, así como tampoco realizó autocrítica alguna sobre las medidas implementadas.

Esta ausencia de autocrítica contrastó con la realidad que viven millones de argentinos, afectados por el ajuste y la recesión.

No obstante, Milei refirió enfocarse en sus ataques a la oposición y en anuncios de reformas sin contenido específico, antes que dar cuenta de la situación económica del país.

La noche del domingo dejó una imagen clara: un Presidente que utiliza la tribuna más importante del país para confrontar antes que para construir, que prefiere el insulto antes que el diálogo, y que omite sistemáticamente la crisis económica que atraviesan millones de argentinos. El Congreso se convirtió, por casi tres horas, en un ring. Y Milei, en el boxeador que busca golpear a sus opositores, mientras los problemas estructurales del país esperan, una vez más, su turno para ser atendidos.

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