Tras siete años de ruptura, Venezuela y Estados Unidos (EE.UU.) acordaron el restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas y consulares.
«La República Bolivariana de Venezuela anuncia que, luego del diálogo diplomático establecido con las autoridades de los Estados Unidos de América, ambos gobiernos han decidido restablecer sus relaciones diplomáticas y consulares», indicaron desde el gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
En un comunicado difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Caracas reafirmó su disposición de avanzar en una nueva etapa de diálogo constructivo con Washington, «basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana de los Estados y la cooperación entre nuestros pueblos».
La nación caribeña manifestó su confianza en que este proceso será propicio para «fortalecer el entendimiento y abrir oportunidades para una relación positiva y de beneficio compartido».
«Estas relaciones deben redundar en la felicidad social y económica del pueblo venezolano», enfatizó.
Según el gobierno de Rodríguez, este paso diplomático «acompaña el diálogo fecundo que los y las venezolanas sostienen entre sí, orientado a fortalecer la convivencia, la paz y el entendimiento nacional».
«Finalmente, el Gobierno Bolivariano evoca las palabras de nuestro Libertador Simón Bolívar, quien desde Angostura, en el marco del nacimiento de la nueva República, expresó su deseo de establecer con el Gobierno de los Estados Unidos de la América del Norte “relaciones de amistad y buena inteligencia”», cerró el comunicado.
EE.UU. confirma restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela
Por su parte, el Departamento de Estado de EE UU anunció este jueves el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares, justo tras la visita a Caracas del secretario de Interior Doug Burgum.
«Los Estados Unidos y las autoridades provisionales de Venezuela han acordado restablecer las relaciones diplomáticas y consulares», informó en un comunicado oficial publicado en su portal web.
Según la administración del presidente estadounidense Donald Trump, la medida facilitará «nuestros esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política en Venezuela».
Cabe recordar que el inquilino de la Casa Blanca inició en agosto de 2025 una escalada de tensión diplomática, política y militar contra Venezuela desde que decidió duplicar la recompensa por la detención del presidente constitucional de la nación suramericana, Nicolás Maduro, al que acusa sin presentar pruebas de amparar (y después, liderar) una red de narcotráfico, el cártel de los Soles, que según el magnate republicano afecta país norteamericano y que ha sido designada organización terrorista.
En consecuencia, la administración del ultraderechista anunció un despliegue militar en aguas internacionales del Caribe, próximas al país suramericano, que derivó en el bombardeo, entre septiembre y diciembre, de unas 35 embarcaciones y la incautación de varios buques petroleros sancionados como parte de una operación que la Casa Blanca defendió como una acción antidroga y que Caracas denunció como una «amenaza» para apropiarse de las reservas petroleras del país y provocar un «cambio de régimen».
Este escenario se trató de propiciar finalmente con los ataques a la capital y a los estado La Guaira, Aragua y Miranda, que incluyeron infraestructuras militares estratégicas de Venezuela, dejando un saldo de más de 100 muertos entre civiles y miliares, e igual número de heridos y el secuestro del presidente Maduro y la primera dama, como parte de una acción unilateral estadounidense que rompió con el derecho internacional.
A raíz de la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, Caracas y Washington han venido estableciendo un proceso de acercamiento diplomático y económico, enfocado en el sector petrolero.
Según la administración Trump buscan impulsar un proceso de tres fases -estabilización, recuperación y transición democrática- para el futuro de Venezuela, con Rodríguez a la cabeza.
«Nuestro compromiso se centra en ayudar al pueblo venezolano a avanzar mediante un proceso gradual que cree las condiciones para una transición pacífica hacia un gobierno elegido democráticamente», ratificó el Departamento de Estado de EE.UU.

«Estados Unidos mantiene su compromiso de apoyar al pueblo venezolano y de colaborar con sus socios de toda la región para promover la estabilidad y la prosperidad», enfatizó.
A finales de enero, Washington designó a la diplomática estadounidense Laura Dogu como encargada de negocios en Caracas, mientras que el venezolano Félix Plasencia fue nombrado días después como representante diplomático ante Estados Unidos.
Desde entonces, la presidenta interina, Delcy Rodríguez ha recibido a varios altos funcionarios estadounidenses, incluyendo a Burgum, Dogu y al secretario de Energía, Chris Wright.
Los lazos diplomáticos entre Estados Unidos y Venezuela permanecían rotos desde principios de 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, cuando Washington reconoció al opositor y entonces titular del Parlamento, Juan Guaidó, como presidente interino, a lo que el gobierno de Nicolás Maduro respondió rompiendo relaciones.

