Deplorable: Argentina, EE.UU. e Israel votaron en contra de reconocer la esclavitud como crimen de lesa humanidad

La Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que califica la trata transatlántica de esclavos como el crimen de lesa humanidad más grave, con 123 votos a favor. Argentina, Estados Unidos e Israel votaron en contra, mientras 52 naciones se abstuvieron, evidenciando un aislamiento internacional significativo en materia de derechos humanos.

Deplorable: Argentina, EE.UU. e Israel votaron en contra de reconocer la esclavitud como crimen de lesa humanidad

Resolución de la Asamblea General de la ONU condena la esclavitud como crimen de lesa humanidad mientras Argentina, EE.UU. e Israel lo rechazan

En un hecho histórico calificado como un avance en la justicia reparadora, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este miércoles la resolución A/80/L.48, que declara la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de africanos como «el crimen de lesa humanidad más grave» de la historia.

La votación, que contó con 123 sufragios a favor, refleja un consenso internacional consolidado en torno a la necesidad de reconocer las consecuencias duraderas de un sistema de explotación que se prolongó durante cuatro siglos. Según el texto difundido por el organismo multilateral, este sistema constituye «la injusticia más inhumana y duradera contra la humanidad» debido a su magnitud, carácter sistémico y brutalidad.

El resultado de la votación dejó al descubierto un bloque reducido de oposición. Frente al amplio respaldo mayoritario, solo tres países votaron en contra de la iniciativa impulsada por una coalición de naciones africanas, caribeñas y latinoamericanas: Argentina, Estados Unidos e Israel. Este posicionamiento aislado contrasta con el creciente movimiento global que exige reparaciones y reconocimiento institucional por los crímenes cometidos durante el régimen de esclavitud hereditaria que codificó a los seres humanos como propiedad perpetua, tal como lo reconoce el texto de la resolución consultada.

Además de los tres votos negativos, 52 naciones optaron por la abstención, un grupo que incluye a prácticamente la totalidad del denominado bloque occidental, así como a potencias como Japón. La resolución, que coincide con el 25º aniversario de la Declaración y Programa de Acción de Durban, subraya la imprescriptibilidad de estos delitos, recordando que los instrumentos legales que legitimaron la atrocidad —desde las bulas papales del siglo XV hasta los códigos de esclavos en Barbados y Francia— violaron de manera sistemática el derecho internacional.

La Asamblea General no solo condenó el pasado, sino que estableció un marco concreto para el futuro. El texto exhorta a los Estados miembros a entablar un diálogo sobre justicia reparadora que incluya disculpas formales, restitución de bienes culturales y garantías de no repetición. En un gesto de alcance concreto, la resolución solicita la restitución inmediata y sin costo de objetos de arte, monumentos y archivos nacionales a sus países de origen, reafirmando la obligación de los Estados de reparar íntegramente el perjuicio causado por hechos internacionalmente ilícitos.

Ver votación de la Asamblea ONU

https://news.un.org/es/story/2026/03/1541279

El voto de Argentina: negacionismo y alineamiento geopolítico

La decisión del gobierno de Javier Milei de votar en contra de la resolución generó una inmediata reacción crítica en el ámbito de los derechos humanos y la militancia afrodescendiente. Según un análisis del politólogo Federico Pita, fundador de la Diáspora Africana de la Argentina (DIAFAR), el voto negativo profundiza un «giro negacionista» en la política exterior del país. En su columna publicada en el diario *Página/12* (Negrx) y replicado en Argentina Indymedia, Pita sostiene que la fecha de la votación, cargada de simbolismo ya que fue en el Día Internacional del Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud, evidencia un gesto de subordinación geopolítica que deja a Argentina alineada únicamente con Estados Unidos e Israel.

Pita enfatiza que esta postura entra en tensión directa con los compromisos internacionales asumidos por el Estado argentino. El experto recuerda que la Constitución Nacional otorga jerarquía constitucional a los tratados de derechos humanos y que Argentina adhirió al Plan de Acción de Durban (2001), donde se establece con claridad que la esclavitud y la trata transatlántica «constituyen, y siempre deberían haber constituido, un crimen de lesa humanidad».

En este sentido, el voto negativo no solo implica un aislamiento diplomático —al sumarse a un bloque minoritario de apenas tres naciones— sino un retroceso en la tradición histórica del país en materia de derechos humanos, consolidando una política exterior que, según el analista, «se humilla ante el mundo» al rechazar las agendas que cuestionan las deudas históricas del racismo.

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