Columna: El tecnoproletariado y el lado obscuro del sol
Por Vicente Painel Seguel
En Abril, Artemis II dio la vuelta al lado obscuro de la luna; “el lado obscuro de la luna”, disco de Pink Floyd, estuvo más de dieciocho años encabezado el listado de más vendidos de la historia. La obscuridad es un arcano, y la posibilidad de una luz negra, y/o un “lado oscuro del sol”, abre la distopía… De la materia gris del cerebro ocurre los procesos mentales como emociones y cognición, es el centro de mando y posibilidad la neuroplasticidad… Frente a la IA, se habla de red obscura a todo el ciber espacio que no posee ninguna regulación. Más allá de la frontera, algunas lateralidades de las criptomonedas ocurren ahí, transacciones ilícitas, crímenes inclusive. Pero al concebir esa zona más allá de la frontera, esa tecno-zoe, se oculta las alcantarillas de la IA, hay un movimiento de mago que, al mostrar, oculta.
El Papa León XIV, tal cual su referente León XIII frente la 1era revolución industrial, elucidó la rerum novarum; hoy, frente a la 4ta revolución industrial, elaboró su primera encíclica. Ya se plantea una objetividad: el proletariado perdura, y no solo referido a los humanos que ahora en nuevos trabajos y nuevos trabajos capacitados para que la IA y la cibernética sustituya oficios de humanos inclusive, no solo esos trabajadores; sino también los nuevos trabajadores que permiten a las IA funcionar. Y es que la IA no solo posee una alta huella hídrica, dada la alta cantidad de agua que requiere para los “procesadores”. Además, hay un enorme ejército de pulidores de datos, que trabajan extenuantes jornadas respondiendo preguntas de los algoritmos crecientemente autónomos. Un reportaje de D W, da cuenta de la alta cantidad de tecnoproletarios en Africa, respondiendo para las grandes compañías de IA. No es solo servicios tipo call center, o granjeros de bots y hater, además son tecnoproletarios trabajando directamente para las IA. No hay regulación, no hay sindicatos, no hay negociación colectiva, pura expoliación del trabajo por el capital. Y sí, hay trabajo infantil, adictivo, manipulador, displicente y cruel, para una masa proletaria ingenua, necesitada, migajera y arrastrada, que perfectamente también puede servir desde Sudamérica.
Esta constatación no discute el tecnofeudalismo de Yanis Varoufakis, pero si lo complementa, ¿hasta qué punto la oligarquía de Piketti… no le ha emergido por ciertos forados, una tecnoburguesía, volviendo a recuperar la contradicción capital y trabajo, como primordial? Con esto no alego necesidad de un tecnomarxismo, o un tecnosocialcristianismo; más la inquietud sigue estando en como pasar del intersticio y la conciencia indignada al interregno de un colectivo emancipándose en su reivindicación, ejerciendo la democracia económica. Se puede plantear el apotegma: La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos…
La IA no se sacrifica, no regala, no empatiza, no siente, no sabe amar, no sufre, solo sabe soltar, no se apega, está hecha a imagen y semejanza del sujeto que promociona. Por esto es que se debe tejer una Ética Colectiva de Inteligencia Autovalente, una nueva IA, una colectiva Inteligencia Autopoeitica. La obscuridad del sol no es más que un efímero eclipse, que cada tanto oculta el infinito poder de aquellos los trémulos, en el frenesí de la historia. Sí, el amor es la fuerza de la naturaleza y está condenado a vencer.

