Dinamarca exige respeto ante continuas amenazas desde EE.UU: la guerra fría por Groenlandia y pueblo inuit en la encrucijada
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reavivado con fuerza su interés por la anexión de Groenlandia, un territorio autónomo danés, marcando una polémica postura neocolonial. Según una conferencia de prensa reportada por DW el 23 de diciembre de 2025, Trump insistió en que Estados Unidos necesita la isla por «motivos de seguridad nacional», negándose a descartar el uso de la fuerza para lograrlo. Su nombramiento de un enviado especial para el asunto provocó la inmediata indignación de Dinamarca, como documenta la misma fuente.
Esta ofensiva diplomática se ha visto acompañada de gestos simbólicos que han escalado la tensión. Este 4 de enero de 2026, agencias internacionales reportaron que Katie Miller, esposa de un alto asesor de Trump, publicó en la red social X una imagen de Groenlandia con los colores de la bandera estadounidense y la leyenda «Soon» (Pronto).
El embajador danés en Washington respondió exigiendo «respeto total» a la integridad territorial de su reino, evidenciando la profunda molestia de un aliado de la OTAN y la UE.
Más allá del conflicto político, Groenlandia es un territorio de valor geopolítico creciente. Un análisis de la Agencia LISA Institute destaca que su acelerado deshielo, con eventos extremos como la pérdida de 8.500 millones de toneladas de hielo en un día de julio de 2021, está revelando vastos recursos. La isla alberga cerca del 38% de las reservas no explotadas de tierras raras fuera de China, minerales críticos para la transición energética y la tecnología avanzada.
Además, su posición estratégica en el Ártico es fundamental. El mismo análisis señala que el deshielo está abriendo nuevas rutas marítimas, reduciendo travesías entre continentes y atrayendo la atención de potencias como China y Rusia. Esto, sumado a su inmensa reserva de agua dulce, convierte a Groenlandia en un «epicentro estratégico global», lo que explica en parte la codicia exterior pese a la férrea oposición de Copenhague y Nuuk.
Pueblo Inuit
El destino de Groenlandia, sin embargo, está intrínsecamente ligado al de su pueblo originario. Los inuit constituyen entre el 89% y 90% de la población groenlandesa, un pueblo milenario.
Aunque enfrentan los desafíos contemporáneos y la influencia danesa, los inuit poseen un conocimiento ancestral del entorno ártico y luchan por preservar su herencia.
Su futuro autodeterminado, desde los asentamientos remotos hasta la capital Nuuk, es el eje central del rechazo a cualquier anexión. Como afirmaron conjuntamente la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el premier groenlandés Jens-Frederik Nielsen el 22 de diciembre de 2025, citados por DW: «La isla pertenece a sus pobladores».




