Destacó los avances tecnológicos del país asiático, contrastando con la línea pro-Washington de José Kast demostrada hasta la fecha.
Este lunes 2 de marzo, a través de sus redes sociales, la secretaria general del Partido Republicano, Ruth Hurtado, informó sobre su reciente gira por las ciudades de Shenzhen, Wenzhou y Taizhou. Invitada por la Embajada China, la dirigenta buscó conocer de cerca modelos de inversión público-privada y aplicaciones de inteligencia artificial, en un gesto que llama la atención debido al complejo escenario diplomático que enfrenta el país por la influencia de esta potencias global y Estados Unidos.
La representante del partido de Kast calificó la visita como una «experiencia valiosa», destacando especialmente el uso de la tecnología para gestionar la seguridad ciudadana y los servicios públicos. Hurtado subrayó que conocer proyectos como el centro de operaciones «City Brain» ofrece ideas fundamentales para el desarrollo nacional, resaltando la importancia de la innovación para mejorar la calidad de vida en las ciudades chilenas.
Durante su recorrido, la secretaria también visitó centros de salud rurales y plantas de reciclaje de residuos oceánicos, señalando que estos modelos demuestran un compromiso con la sostenibilidad que podría replicarse en nuestro territorio. «Estas experiencias ofrecen valiosas ideas para el desarrollo de Chile, destacando la importancia de la colaboración y la innovación tecnológica», afirmó al cierre de su balance internacional.
Sin embargo, el viaje no está exento de lecturas políticas, considerando que el presidente electo José Kast mantiene una afinidad histórica y estratégica mucho más cercana a Estados Unidos. De hecho, mientras Hurtado exploraba los avances en China, el futuro mandatario confirmaba su participación en una cumbre “Escudo de las Américas” liderada por Donald Trump en Miami, lo que evidencia dos estrategias paralelas dentro del sector.
Esta apertura republicana hacia la potencia asiática ocurre en un momento crítico para la soberanía digital de Chile, marcada por el conflicto del cable submarino Hong Kong–Valparaíso. Washington ya manifestó su molestia argumentando riesgos de seguridad, mientras que China presiona con ofertas de conectividad gratuita para territorios aislados como Rapa Nui y Juan Fernández.
La señal de Hurtado parece suavizar la postura frente a China, sugiriendo que, más allá de las diferencias ideológicas, existe un interés real tecnológico y económico. El problema para la administración entrante será cómo equilibrar estos acercamientos comerciales con la fuerte presión de la Casa Blanca, que ya marcó sus líneas antes del cambio de mando.
Finalmente, la visita de la secretaria general deja abierta la pregunta sobre cuál será el tono de la política exterior con la mirada republicana. Mientras el nuevo mandatario busca consolidar la alianza estadounidense, sus directivos parecen reconocer que la infraestructura y la tecnología china son piezas imposibles de ignorar en el desarrollo chileno.
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