Del teatro y la danza al Tiny Desk de 31 Minutos: la sorprendente trayectoria de Catalina Devia, diseñadora escénica chilena

Con más de dos décadas de trayectoria, la diseñadora escénica chilena ha creado universos visuales para teatro, danza y cine. Su trabajo reciente en el Tiny Desk de 31 Minutos sorprendió al público con un efecto visual donde los músicos parecían mimetizarse con el escenario.

Del teatro y la danza al Tiny Desk de 31 Minutos: la sorprendente trayectoria de Catalina Devia, diseñadora escénica chilena

Autor: El Ciudadano

Catalina Devia, diseñadora escénica chilena: Del teatro y la danza al Tiny Desk de 31 Minutos

Entrevista realizada por Dani Seguel de Reviviendo Mil Prendas

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El diseño escénico es una de las disciplinas fundamentales de las artes escénicas, aunque muchas veces pasa desapercibida para el público. Se trata del trabajo que construye los espacios, atmósferas y vestuarios que permiten que una escena cobre vida en el teatro, la danza o el audiovisual.

Catalina Devia ha dedicado más de veinte años a ese oficio. Diseñadora teatral titulada de la Universidad de Chile, hoy prefiere definirse como diseñadora escénica, una denominación que, según explica, refleja mejor el alcance de su trabajo. “Diseñadora escénica abarca mucho más que solo el teatro”, señala.

A lo largo de su carrera ha desarrollado proyectos en distintos lenguajes artísticos. Desde hace dos décadas integra la compañía Teatro Niño Proletario, ha trabajado en montajes de danza, ha participado en cine como directora de arte y actualmente se desempeña como profesora universitaria. Además, ha colaborado en la edición de libros patrimoniales dedicados al diseño escénico en Chile.

Para Devia, uno de los aspectos más estimulantes de su profesión es el aprendizaje constante que exige cada proyecto. “Cada proyecto significa estudiar algo nuevo”, explica. Ese proceso implica investigar contextos, observar referencias visuales y encontrar soluciones que dialoguen con la propuesta artística de cada obra.

En su trabajo creativo también hay decisiones materiales que forman parte de su mirada. En varios proyectos ha optado por utilizar ropa usada como parte del vestuario. “Tiene más vida”, afirma. Según la diseñadora, las telas reutilizadas conservan huellas del tiempo en sus colores y texturas, lo que aporta profundidad visual a la escena. Al mismo tiempo, trabajar con prendas existentes permite reducir la producción de nuevos materiales.

Uno de los proyectos recientes que generó mayor atención del público fue su participación en el Tiny Desk de 31 Minutos. En esa presentación, los músicos parecían mimetizarse con el fondo del escenario gracias a un preciso trabajo entre vestuario y escenografía.

El desafío consistía en lograr que las imágenes impresas en la ropa coincidieran con exactitud con el fondo visual del escenario. Para desarrollar el proyecto, Devia contó con cerca de un mes de trabajo.

La diseñadora debió calcular escalas y proporciones a partir de fotografías y referencias visuales, sin contar con las medidas exactas del espacio donde se realizaría la grabación. Parte del proceso incluyó el uso de estampa textil para imprimir las imágenes sobre las telas. Sin embargo, el principal desafío era imaginar cómo esa imagen plana se adaptaría al cuerpo y al movimiento de los intérpretes en escena.

El resultado fue un efecto visual que sorprendió al público y generó múltiples preguntas sobre cómo se había logrado. “Fue súper grato. Me gustó mucho que la gente empezara a preguntarse cómo estaba hecho”, comenta Devia. Desde su experiencia, el diseño escénico no solo cumple una función estética dentro de una obra, sino también narrativa.

“El vestuario cuenta historias. Lo vivo en todos mis procesos: en el teatro, en la danza y en el cine”, señala. Incluso en proyectos de gran visibilidad, explica, el proceso creativo incluye ensayo, error y ajustes de último momento. Durante el desarrollo del Tiny Desk, por ejemplo, una de las camisas del vestuario tuvo que rehacerse porque estaba mal cortada.

Observar el entorno cotidiano, explica, es una parte fundamental del oficio. De esa mirada nacen muchas de las imágenes, materiales y atmósferas que luego terminan construyendo una escena. Aunque su trabajo rara vez aparece bajo los reflectores, el diseño escénico es uno de los pilares que sostienen la experiencia visual de cualquier obra.

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