El arquitecto chileno Smiljan Radić Clarke ganó el Premio Pritzker de Arquitectura 2026, galardón considerado internacionalmente como la máxima distinción en el ámbito de la arquitectura.
El profesional de 60 años, recibe este honor después de que Alejandro Aravena lo obtuviera en 2016, consolidando a Chile como un foco de atención en el panorama arquitectónico global.
El premio, que incluye 100 mil dólares y una medalla de bronce, reconoce a Radić por un cuerpo de trabajo que explora la arquitectura a través de la experimentación material, la percepción espacial y un cuidado compromiso con el paisaje y el contexto, características que se ven reflejadas en sus trabajos más reconocidos en nuestro país, entre los que figuran: el Teatro Regional del Biobío, la renovación del Museo Chileno de Arte Precolombino de Santiago de Chile, el Centro Cívico de Concepción y el centro NAVE en Santiago de Chile.

«Radić rechaza un lenguaje arquitectónico repetitivo; en su lugar, aborda cada proyecto como una indagación singular, basada en principios fundamentales y alimentada por una historia discontinua. El contexto, el uso y la conciencia antropológica tienen prioridad. El emplazamiento se entiende no solo en términos físicos, sino también como una convergencia de historia, práctica social y circunstancias políticas», señalaron desde el Pritzer.
También indicaron que lo largo de su obra, «las estrategias específicas para cada emplazamiento se repiten en diversas formas, permitiendo que cada edificio surja de sus condiciones particulares en lugar de seguir una fórmula característica».
«Los edificios pueden estar parcialmente enterrados en el suelo en lugar de colocados sobre él, como en el Restaurante Mestizo (Santiago, Chile, 2006), orientados para protegerse de los vientos dominantes o de la luz intensa, como en la Casa Pite (Papudo, Chile, 2005), o configurados mediante la reutilización adaptativa en lugar de la sustitución, como en Chile Antes de Chile, la ampliación del Museo de Arte Precolombino de Chile (Santiago, Chile, 2013)», destacaron.
Desde el premio hicieron referencia a disciplina de construcción que se evidencia en la arquitectura del galardonado. «Su obra suele parecer austera o elemental, pero esta impresión oculta una ingeniería y una construcción precisas. Materiales como el hormigón, la piedra, la madera y el vidrio se despliegan en una relación deliberada entre sí para dar forma al peso, la luz, el sonido y el cerramiento», subrayaron.
En opinión del chileno Alejandro Aravena, presidente del jurado y ganador del Premio Pritzker 2016, en cada obra, Smiljan Radić es capaz de responder con una originalidad radical, «haciendo evidente lo que no lo es».
«Vuelve a los fundamentos básicos más irreducibles de la arquitectura, explorando al mismo tiempo límites que aún no se han abordado. Desarrollada en un contexto de circunstancias implacables, desde los confines del mundo, con un estudio formado por tan solo unos pocos colaboradores, es capaz de llevarnos al núcleo más íntimo del entorno construido y de la condición humana», comentó.

Incertidumbre, experimentación con los materiales y memoria cultural
La mención del jurado de 2026, ofrece las claves para entender las razones de esta elección: «A través de una obra situada en la encrucijada entre la incertidumbre, la experimentación con los materiales y la memoria cultural, Smiljan Radić antepone la fragilidad a cualquier pretensión injustificada de certeza. Sus edificios parecen provisionales, inestables o deliberadamente inacabados —casi a punto de desaparecer—; sin embargo, ofrecen un refugio estructurado, optimista y discretamente alegre, que abraza la vulnerabilidad como una condición intrínseca de la experiencia vivida».
«Describir las cualidades de su obra arquitectónica con palabras resulta intrínsecamente difícil, ya que en sus diseños trabaja con dimensiones de la experiencia que son inmediatamente palpables pero que escapan a la verbalización, como la percepción del tiempo mismo: inmediatamente reconocible, pero conceptualmente esquiva. Sus edificios no se conciben simplemente como artefactos visuales; más bien, exigen una presencia tangible», complementaron.

Radić: «La arquitectura se sitúa entre formas grandes, masivas y perdurables»
Tras recibir el reconocimiento, Radić expresó que «la arquitectura se sitúa entre formas grandes, masivas y perdurables —estructuras que permanecen bajo el sol durante siglos, esperando nuestra visita— y construcciones más pequeñas y frágiles —efímeras como la vida de una mosca, a menudo sin un destino claro bajo la luz convencional—. En esta tensión de tiempos dispares, nos esforzamos por crear experiencias que transmitan una presencia emocional, animando a las personas a detenerse y reconsiderar un mundo que tan a menudo pasa ante ellas con indiferencia».
Con estas palabras, el arquitecto sintetizó décadas de una carrera que ha desafiado sistemáticamente las categorías convencionales.

Un lenguaje propio alejado de las modas
Desde el Pritzker indicaron que Radić rechaza un lenguaje arquitectónico repetitivo y en su lugar, aborda cada proyecto como una indagación singular, basada en principios fundamentales y alimentada por una historia discontinua.
«El contexto, el uso y la conciencia antropológica tienen prioridad. El emplazamiento se entiende no solo en términos físicos, sino también como una convergencia de historia, práctica social y circunstancias políticas», señalaron.
También destacaron que sus obras se caracterizan por una tranquila inteligencia emocional, inspirada en la empatía hacia la experiencia humana y calibrada para dar forma a cómo se percibe la arquitectura a lo largo del tiempo.
«Sus edificios transmiten una sensación de protección, están centrados en el interior y son atentos a la fragilidad humana», afirmaron.

Trayectoria de Smiljan Radić
Smiljan Radić nació en Santiago el 21 de junio de 1965, es hijo de Smiljan Radic Piraíno y Cora Clarke Ramírez.
Estudió en el colegio Colegio San Ignacio El Bosque, egresando el año 1982. En 1989, obtuvo el título de arquitecto por la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Posteriormente cursó estudios de Estética en la Universidad IUAV de Venecia en Italia entre 1990 y 1992. En 1994, ganó el concurso internacional Platía Eleftería, en Iraklio, Creta, y se asoció con Nicolas Skutelis y Flavio Zanon para su desarrollo y construcción.
En 2000, ganó el concurso para el Barrio Cívico de Concepción en Chile, un proyecto que le valió el premio al mejor arquitecto joven por el Colegio de Arquitectos de Chile al año siguiente.
En 2007, fue profesor invitado en la University of Texas y actualmente trabaja en su estudio en Santiago de Chile.
En 2011, asociado a Gabriela Medrano y Eduardo Castillo, ganó el concurso de diseño del Teatro Regional del Biobío en Concepción, el cual fue inaugurado en 2018
En 2017, fundó la Fundación de Arquitectura Frágil, ubicada en su estudio en Santiago, para apoyar la arquitectura experimental.
La obra de Radić ha sido galardonada con numerosos premios internacionales, entre los que destacan el premio al Mejor Arquitecto Menor de 35 Años otorgado por el Colegio de Arquitectos de Chile (Chile, 2001), el premio Architectural Record Design Vanguard Award (Estados Unidos, 2008), el Premio Oris (Croacia, 2015), el Premio Arnold W. Brunner Memorial de la Academia Americana de las Artes y las Letras (Estados Unidos, 2018) y el Gran Premio de la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (Ecuador, 2022). Es miembro honorario del Instituto Americano de Arquitectos y miembro honorario de la Academia Croata de Ciencias y Artes, desde 2009 y 2020, respectivamente.
Asimismo, sus trabajos han sido destacados en exposiciones a nivel internacional, entre las que se incluyen Global Ends en la Galería Ma (Tokio, Japón, 2010); Un Ruido Naranjo en el Museo de Arte Contemporáneo (Hiroshima, Japón, 2012); The Wardrobe and the Mattress, en la Galería Hermès de Tokio, junto a Marcela Correa (Tokio, Japón, 2013); Bus Stop for Krumbach en el Kunsthaus Bregenz (Bregenz, Austria, 2013); Smiljan Radić: BESTIARY en la Galería TOTO Ma (Tokio, Japón, 2016); La casa para el poema del ángulo recto en Endless House: Intersections of Art and Architecture en el Museo de Arte Moderno (Nueva York, Estados Unidos, 2015-2016); y Guatero Bubble en la XXII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile (Santiago, Chile, 2023).
En la actualidad, Radić sigue viviendo y trabajando en Santiago de Chile, manteniendo una práctica intencionadamente íntima en la que la arquitectura sigue siendo personal, atenta y profundamente sentida.

