Estampida en el PNL: Jefes de campaña abandonan a Kaiser acusando «totalitarismo»

Primero las denuncias del diputado Labbé, ahora cuatro líderes técnicos renunciaron al partido.

Estampida en el PNL: Jefes de campaña abandonan a Kaiser acusando «totalitarismo»

Autor: Ivette Barrios

Primero fueron las denuncias del diputado Labbé y ahora cuatro líderes técnicos renunciaron al partido.

El Partido Nacional Libertario (PNL) enfrenta una profunda crisis tras la renuncia de casi la mitad de sus jefes programáticos. La fractura ocurre luego de semanas de alta tensión, donde el diputado Cristián Labbé ya había calificado públicamente la gestión de Johannes Kaiser como «matonesca», acusando a la directiva de imponer un pensamiento único para controlar a la militancia.

Ahora el quiebre se produjo cuando Kaiser y su círculo cercano decidieron rechazar el Ministerio de Minería y restarse del Gobierno de José Kast sin consultar a los expertos. Cristián Parra, jefe del área minera durante la campaña, encabezó la salida denunciando que esta movida «evidencia una lectura política limitada» que desconoce la importancia estratégica del sector para el desarrollo del país.

A la salida de Parra se sumaron los encargados de Salud, Hacienda y Educación, confirmando la advertencia previa de Labbé sobre el control absoluto del partido. “Lo que no puede haber es un totalitarismo donde si no piensas como yo, no eres parte del club”, había señalado el parlamentario, una crítica que hoy cobra fuerza con la partida de los cuadros profesionales que sostuvieron la candidatura de Kaiser.

Desde la disidencia denuncian que el PNL dejó de ser un proyecto colectivo para convertirse en una «pyme familiar» centrada en la figura de Kaiser y su hermana, la senadora Vanessa. Esta última generó indignación en los equipos técnicos al despreciar los cargos ofrecidos en el Ejecutivo calificándolos de «ratones», lo que fue visto como un insulto al trabajo de más de 480 profesionales.

Kaiser ha respondido a los cuestionamientos instando a los críticos a postular a la directiva si desean cambiar el rumbo del partido, reafirmando su postura de no ceder ante las cuotas de poder. Sin embargo, para los militantes que abandonan el barco, esta actitud solo confirma que la colectividad privilegia la «opinología» desde redes sociales por sobre la posibilidad real de ejecutar cambios desde el Gobierno.

La salida de los lugartenientes técnicos deja al Partido Nacional Libertario en una posición de aislamiento y debilidad frente a sus aliados de derecha. Mientras Kaiser se mantiene firme en su autonomía, el proyecto que prometía ser una alternativa libertaria seria, se desmorona por la pérdida de sus programáticos, quienes hoy acusan que el ego del líder terminó por amputar el futuro político de la colectividad.

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