El periodismo independiente debió huir del país tras revelar pactos secretos entre el gobierno y criminales.
La cancelación del vuelo de José Antonio Kast este lunes 26 de enero, debido a las condiciones climáticas, frenó momentáneamente un viaje que despierta interés por el respaldo implícito a un régimen acusado de tortura. La delegación chilena busca aterrizar en El Salvador, aún cuando hay órdenes de arresto desde 2025 contra periodistas de El Faro, quienes revelaron que el éxito de Bukele se fundó en negociaciones ocultas con las maras.
Desde el exilio, el periodista salvadoreño Óscar Martínez lanzó una dura advertencia a los chilenos que ven con buenos ojos este modelo de seguridad: “Al igual que Pinochet, los dictadores siempre son populares al inicio”. Para él, el interés de Kast por la megacárcel CECOT es una «trampa» que ignora el costo humano de un sistema donde miles de inocentes han sido encarcelados sin juicio ni pruebas.
La crisis de derechos humanos en el país centroamericano se agudizó con el uso de software de espionaje y amenazas directas contra la prensa que cuestiona al mandatario. Nelson Rauda, editor del mismo medio, denunció que la realidad salvadoreña hoy es una dictadura familiar donde no existe la ley, y que “la gente puede sentir más seguridad, sí, pero a cambio de la pérdida de sus derechos y su libertad”.
El equipo del próximo gobierno de José Kast busca replicar la receta de «mano dura», ignorando los informes sobre muertes en prisión y el desmantelamiento de la democracia. Ante esto, las agrupaciones feministas y de derechos humanos en Centroamérica califican como un «futuro tenebroso» el avance de estos liderazgos de ultraderecha, los que ven en la represión la única salida a los problemas sociales.
Pese a las pruebas de espionaje estatal y persecución política, la insistencia del republicano en reunirse con Bukele marca sus prioridades en el escenario internacional. Mientras se define una nueva fecha para el viaje, queda en evidencia que el nuevo gobierno chileno está dispuesto a validar a un mandatario que, según Martínez, “les está vendiendo baratijas” publicitarias para esconder un régimen de terror.
