«Mi partido defiende pedófilos»: el republicano que desafía a Trump y al MAGA desde Kentucky
Imagen: El Imparcial
El congresista republicano por Kentucky, Thomas Massie, se ha convertido en el principal objetivo de la artillería política de Donald Trump después de encabezar la lucha interna por la liberación de los documentos clasificados del caso Epstein. Según publica este viernes Público.es, el presidente estadounidense ya ha invertido millones de dólares en apoyar al exmarine Ed Gallerin, rival de Massie en las primarias del noroeste de Kentucky que se celebrarán en mayo, con el claro objetivo de «quitarlo de en medio». La publicación española detalla que Massie no solo impulsó la ley de transparencia que forzó la salida a la luz de más de tres millones de archivos, sino que esta semana confrontó personalmente a la fiscal general, Pam Bondi, por las partes censuradas en los documentos, denunciando que se ocultan identidades de «hombres probablemente implicados».
El origen del conflicto se remonta a las promesas de campaña de Trump durante 2024, cuando aseguró que publicaría la «lista Epstein», un compromiso del que se desentendió una vez en la Casa Blanca. Público.es subraya que el departamento de Justicia, capitaneado por Bondi, intentó dar carpetazo al asunto negando la existencia de dicha lista, lo que encendió las alarmas tanto entre demócratas como dentro del propio movimiento MAGA. Fue entonces cuando Massie emergió como uno de los primeros republicanos en defender la tramitación legislativa para liberar los documentos, una osadía que ahora le pasa factura. «Lo que vi y me preocupó fueron los nombres de al menos seis hombres que han sido censurados y que probablemente están implicados por su inclusión en estos archivos», denunció el martes el congresista, según recoge el medio, añadiendo que entre ellos habría un alto cargo de un gobierno extranjero.
La ruptura de Massie con la línea oficial del partido alcanzó su punto álgido esta semana en una entrevista con CNN, recogida por El Imparcial el pasado 10 de febrero. En ella, el legislador sentenció: «El 9% de las veces que mi partido defiende a los pedófilos, está llevando al país a la bancarrota o iniciando otra guerra, no voto con ellos». La contundente declaración, que titula el medio mexicano, ilustra la profunda división interna en el Partido Republicano. Massie, que asegura votar con la línea partidista el 91% de las ocasiones, sostiene que el liderazgo actual exige un 100% de obediencia y que la ofensiva en su contra está financiada por la «clase Epstein», aquellos donantes cuyos nombres aparecen en los archivos del caso.
El enfrentamiento ha escalado más allá de los documentos. Massie ha exigido públicamente la renuncia del secretario de Comercio, Howard Lutnick, debido a sus vínculos comerciales con Jeffrey Epstein. El Imparcial reproduce con dureza las palabras del congresista: «Lutnick claramente fue a la isla… Estaba en negocios con Jeffrey Epstein y esto fue muchos años después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales». Esta acusación directa sitúa bajo un foco incómodo al entorno más cercano del presidente y plantea serias dudas sobre la transparencia con la que se está manejando el legado del fallecido traficante sexual.
Paralelamente, Massie ha abierto otro frente de batalla contra Trump al calificar de «inaceptable» un video de marcado contenido racista contra Barack y Michelle Obama que el presidente difundió en su red Truth Social. El Imparcial detalla que el legislador pidió una disculpa pública, sugiriendo que en la Casa Blanca se han cruzado «barreras de seguridad» fundamentales. Este gesto refuerza su perfil de díscolo, pero también lo aísla aún más en un partido donde la lealtad al líder se premia por encima de cualquier otra consideración.
El próximo mayo, las primarias en el noroeste de Kentucky se han convertido en un inesperado campo de batalla por el alma del Partido Republicano. Según detalla Público.es, la ajustadísima mayoría republicana en la Cámara de los Representantes otorga un poder desmesurado a cada escaño, lo que explica la feroz inversión de Trump para desbancar a Massie. De la victoria o derrota del congresista dependerá no solo su futuro político, sino el destino de la última resistencia interna al trumpismo. Una eventual derrota de Massie enviaría un mensaje aterrador a cualquier republicano que ose alzar la voz; su victoria, en cambio, podría abrir la puerta a que otros críticos silenciosos empiecen a hablar.

