Trabajadores y trabajadoras del Museo Violeta Parra denuncian vulneración de sus derechos laborales

Solicitan a su vez, la remoción del Presidente del Directorio del Museo Violeta Parra e informaron que han interpuesto una denuncia laboral en la Inspección del Trabajo

Indicaron que ven su fuente de trabajo y sustento familiar en riesgo, como también para una serie de personas vinculadas al mundo cultural que prestan servicios externos y que forman parte de la comunidad.

“Este espacio cultural, que en sus casi ocho años ha demostrado ser un agente reconocido y relevante en el contexto nacional e internacional, sigue en una situación de incertidumbre, sin saber de su real continuidad”.

Los trabajadores y trabajadoras han señalada en una carta dirigida al directorio, que han existido constantes denostaciones a su quehacer, no solo internas, sino que a través de los medios de prensa.

“Por la prensa también, nos enteramos del cierre del museo y el traslado a la universidad privada Pontificia Universidad Católica, sin que ese hecho fuera tratado jamás dentro de la institucionalidad de la Fundación, que es el Directorio y su equipo ejecutivo. Se sigue divulgando esa noticia, en circunstancias de que la totalidad de las obras continúan siendo del dominio del Museo Violeta Parra”.

Compartimos a continuación, reciente carta dirigida al directorio de la Fundación del Museo Violeta Parra.

Señores

Miembro del directorio Fundación Violeta Parra

Presente

Estimados y estimadas miembros del Directorio:

Nos es muy grato saludarlos y ponerlos en antecedentes respecto a la situación laboral que los funcionarios y funcionarias del Museo Violeta Parra están viviendo.

Durante el estallido, al estar ubicados en el epicentro, sufrimos tempranamente el quiebre de casi todos los vidrios que hacían las veces de muro, quedando clausurados por la Asociación Chilena de Seguridad. Solo quedó habilitado el auditorio, que fue el lugar donde nos instalamos.

Seguimos, a pesar de todo, con las actividades en otras instituciones, gracias a los convenios con bibliotecas, museos y municipios, entre otras. Tuvimos que responder ante las vicisitudes ocurridas, reparando matrices de agua, levantando portones, reforzando el depósito, etc. , también los fines de semana.

Al recrudecer la situación, sacamos de madrugada las obras en un operativo de emergencia hacia el depósito del MAC de la Universidad de Chile, donde hoy se encuentran, sin que ninguna haya sufrido daño alguno.

Después de los trágicos incendios, iniciamos los trámites del seguro, que se había tenido la precaución de contratar, y tuvimos que transitar, desde el Centro Cultural La Moneda hacia el CEINA, con todo lo que significa, hasta encontrar el lugar definitivo en el Museo de Arte Contemporáneo. A continuación, vino la pandemia y fuimos el primer museo que salió inmediatamente con una programación y mediaciones en línea, con una gran repercusión. Eso dio un apoyo a los y las artistas, técnicos, artesanos, etc. que vieron en nuestra programación un alivio al delicado momento económico.

Igual, continuamos cumpliendo nuestros objetivos, organizando una muestra en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y consiguiendo que Violeta Parra estuviera en el encuentro más importante del mundo de Arte Contemporáneo: la Bienal de Venecia.

Nuestro principal sello ha sido el despliegue por el territorio y el trabajo con las comunidades, sin descuidar el fortalecimiento del museo. Hogares de menores, hospitales, cárceles, escuelas rurales, hogares de ancianos, zonas alejadas, a lo largo de Chile, han agradecido nuestros programas de la Maleta de Violeta y la exposición El Baúl de Violeta.

Hemos implementado mesas ciudadanas para escuchar la voz de nuestro público en la recuperación del museo.

A pesar de los resultados observables, recibimos, en el período descrito, constantes denostaciones a nuestro quehacer, no solo internas sino que a través de los medios de prensa. Por la prensa también, nos enteramos del cierre del museo y el traslado a la universidad privada Pontificia Universidad Católica, sin que ese hecho fuera tratado jamás dentro de la institucionalidad de la Fundación, que es el Directorio y su equipo ejecutivo. Se sigue divulgando esa noticia, en circunstancias de que la totalidad de las obras continúan siendo del dominio del Museo Violeta Parra.

Todo lo anterior quedó consignado en una amable reunión con la Subsecretaria del Patrimonio, Paulina Soto, el día 19.05.2022. Es por eso que nos sorprende que, a pesar de lo expuesto, se haya nombrado de Presidente del Directorio a una persona que ha continuado con la política de denostación hacia el trabajo que con tanta entrega hacemos. En el poco tiempo, hemos podido constatar un trato autoritario que excede las funciones de un Director.

Teníamos grandes expectativas, pensamos que podíamos vivir mejores y tranquilos tiempos, libres de acosos y hostigamientos. Sin embargo, a dos meses de esta designación, el equipo está viviendo complejos momentos de estrés y ansiedad, donde volvemos a sentirnos menospreciados y nuestro trabajo obstruido para desarrollar con normalidad actividades y cumplir objetivos.

El equipo es la instancia ejecutiva y a nosotros se nos ha encomendado, por contrato, cumplir con las planificaciones y con los requerimientos del convenio con el Ministerio. Recibir órdenes de programación, pagos, proyectos, etc. por parte de un director nos aleja de las funciones que debemos llevar a cabo habitualmente, que se inscriben en convenios, políticas y planificaciones, y nos exige una carga adicional de trabajo. Más complejo aún, es la forma con que se reciben, que, a estas alturas y después de todos los avatares a los que nos hemos debido enfrentar, afecta nuestra salud y nos estresa innecesariamente. No podemos seguir normalizando situaciones que se han prolongado demasiado en el tiempo.

El equipo se ha entregado con un compromiso profesional y humano a la causa del Museo Violeta Parra, pues hemos visto el cariño y aprecio de la gente hacia él. Somos quienes hemos defendido y salvado la colección, la infraestructura, a través de un seguro, quienes hemos encontrado una alianza con la Universidad de Chile para abordar la  reconstrucción, quienes hemos continuado, a cabalidad, con los compromisos asumidos. Como museo socio de ICOM, seguimos su código deontológico y respetamos la definición, del carácter permanente de los museos, que esta organización establece para la comunidad mundial.

Somos un grupo profesional pequeño pero afiatado, con mucha experiencia en el mundo de los museos, por lo que la falta de valoración a nuestro trabajo nos afecta sobre todo por el contraste con que el público sí lo hace ( https://www.museovioletaparra.cl/wp-content/uploads/2021/01/MVP_estudio-de-publico_2020.pdf )

En este momento, vemos que nuestra fuente de trabajo y sustento familiar está en riesgo, como también para una serie de personas vinculadas al mundo cultural que nos prestan servicios externos y que forman parte de nuestra comunidad. Este espacio cultural, que en sus casi ocho años ha demostrado ser un agente reconocido y relevante en el contexto nacional e internacional, sigue en una situación de incertidumbre, sin saber de su real continuidad.

Consideramos fundamental la reconstrucción de su edificio, la reactivación del eje Vicuña Mackenna en conjunto con la principal universidad pública del país, la estabilización institucional y un clima de sana convivencia laboral.

Por consiguiente, solicitamos la remoción del sr. Roberto Guerra como Presidente del Directorio del Museo Violeta Parra y esperamos ser recibidos por ustedes, a la brevedad posible.

Les informamos que todos los trabajadores y trabajadoras de la Fundación Museo Violeta Parra hemos interpuesto una denuncia laboral en la Inspección del Trabajo.

Les saludan muy afectuosamente,

Trabajadores y trabajadoras del Museo Violeta Parra


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