Un informe de inteligencia de EE.UU. Lo anticipaba:
Un análisis clasificado del Consejo Nacional de Inteligencia (NIC) de Estados Unidos, finalizado una semana antes del inicio de la ofensiva militar del 28 de febrero, concluye que es «improbable» que los actuales bombardeos provoquen un cambio de régimen en Irán, según publicó The Washington Post y replicado por The New York Times, citando a tres altos cargos familiarizados con el documento. El informe, que refleja el consenso de las 18 agencias de inteligencia del país, sostiene que incluso un ataque a gran escala no lograría desmantelar la estructura del poder clerical-militar, contradiciendo los objetivos públicos del presidente Donald Trump de lograr la «rendición incondicional» de Teherán.
La evaluación de inteligencia indica que, ante un eventual fallecimiento del líder supremo Ali Jameneí, las élites iraníes activarían protocolos de sucesión preestablecidos para preservar la estructura de poder existente. Fuentes consultadas por el diario estadounidense señalaron que la comunidad de inteligencia también calificó como «improbable» que la fragmentada oposición interna logre capitalizar el contexto bélico para hacerse con el control del país. El proceso de sucesión recae en la Asamblea de Expertos, un cuerpo clerical de 88 miembros que, pese a la complejidad del momento y los ataques israelíes a sus sedes, es el único facultado para designar al nuevo guía supremo .
Las conclusiones del NIC contrastan fuertemente con la postura de la Casa Blanca. El presidente Trump afirmó el viernes que solo aceptará la «rendición incondicional» del régimen y, en una publicación en TruthSocial, amenazó con considerar «zonas y grupos de personas que hasta ahora no habíamos considerado como objetivos» para la «destrucción total» de Irán. Mientras tanto, el Comando Central de EE.UU. (Centcom) reportó haber alcanzado más de 3.000 objetivos en territorio iraní, incluyendo más de 43 embarcaciones destruidas o dañadas.
En respuesta a las declaraciones de Trump, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó la idea de una rendición como un «sueño» de sus adversarios. Paralelamente, el embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, denunció ante la prensa en Nueva York que los ataques han causado la muerte de al menos 1.332 civiles, incluyendo más de 180 niños, y el bombardeo de 13 centros de salud, actos que calificó como «crímenes de guerra». Iravani reiteró que Irán no busca la guerra, pero que «nunca se rendirá» y ejercerá su derecho a la legítima defensa .

