Chile tiene una extensa costa y una gran disponibilidad de macroalgas, sin embargo, su presencia en la dieta cotidiana de los chilenos sigue siendo escasa.
Ciertamente, un estudio demostró que en 2019, de los 15 kg de productos del mar consumidos por las y los chilenos al año, apenas 0,19 kg correspondieron a algas.
En paralelo, durante los últimos años ha crecido con fuerza la búsqueda de proteínas alternativas, esto impulsado por la necesidad de producir alimentos suficientes y nutritivos, pero con un menor uso de recursos y menor impacto ambiental.
Para enfrentar esta brecha y como un aporte al desarrollo de los llamados «alimentos del futuro», un grupo de investigadoras de la Universidad de Chile diseñó un proceso biotecnológico basado en la fermentación con hongos, capaz de mejorar de manera significativa la calidad nutricional de las algas y aumentar la absorción de sus proteínas.
El resultado de este estudio es una micoproteína con alta digestibilidad, que abre nuevas posibilidades para incorporar biomasa marina en productos alimentarios más accesibles y atractivos para el consumo humano.
El estudio fue publicado en la revista científica Molecules en la sección «Efectos de los alimentos funcionales y los bioactivos dietéticos en la salud humana», bajo el título ‘In Vitro Bioaccessibility of Edible Seaweed Proteins from the Chilean Coast and Proteins from the Novel Seaweed-Derived Mycoprotein’.
La investigación fue liderada por la científica Dra. Catalina Landeta Salgado, profesora de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la U. de Chile, en colaboración con las científicas Javiera Munizaga, María Paz González, Anamaría Daza, Irene Martínez y la Dra. María Elena Lienqueo, investigadoras del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales y del Centre for Biotechnology and Bioengineering (CeBiB).

El estudio comparó la calidad nutricional y la digestibilidad de las proteínas y aminoácidos, en un total de 4 productos del mar: 2 de ellas algas pardas (Durvillaea y Macrocystis pyrifera), una alga verde (Ulva) y una micoproteína novedosa derivada del cochayuyo (Durvillaea) mediante fermentación fúngica.
Para la comparación entre las algas, se realizó un modelo de digestión gastrointestinal in vitro y se estimó la calidad proteica y su digestibilidad. Los resultados favorecieron a la micoproteína, la cual presentó una digestibilidad cercana al 100 %, muy por encima de las algas no intervenidas, las que se mantuvieron bajo un 60 %.
La hipótesis era que las enzimas que producen los hongos iban a romper la pared celular rígida de las algas, liberando la proteína para que fuera más accesible, explica la líder de la investigación, Catalina Landeta.
A nivel internacional, la micoproteína se ha posicionado como una alternativa a la proteína animal, aunque el concepto todavía es poco conocido en Chile. A diferencia del hongo visible (como el champiñón), la micoproteína se asocia al micelio, una red fina que puede producirse en fermentadores similares a los usados en industrias como la del vino o la cerveza.
Junto a la dimensión nutricional, el equipo también ha considerado un factor clave para la adopción masiva: el sabor. Parte de las barreras culturales al consumo de algas en Occidente se relaciona con sus propiedades sensoriales, por lo que la investigación ha avanzado hacia prototipos con características más neutras y versátiles para formulaciones alimentarias.
Sobre el factor ambiental del producto, la investigadora asegura que «queremos producir un alimento completo, nutritivo, sin usar agua dulce ni tierra de cultivo; este tipo de micoproteínas puede requerir hasta cinco veces menos tierra y quince veces menos agua que la producción de proteínas animales, lo que es clave cuando hablamos de alimentos del futuro».
Amplia trayectoria de trabajo
Desde la U. de Chile explicaron que esta investigación se enmarca en una amplia y larga trayectoria de trabajo en torno a la valorización de macroalgas.
«La línea investigativa liderada por la académica Catalina Landeta avanzó hacia el desarrollo de MycoSeaweed®, actualmente un alimento patentado que ha ganado diferentes fondos concursables para continuar con el desarrollo del producto», señalaron en un comunicado.
El potencial del desarrollo de esta fórmula, añadieron, fue reconocido en 2025 con el primer lugar nacional del Premio Nacional de Innovación Alimentaria, Transforma Alimentos (Corfo).
El Ciudadano
