
Existe una premisa aceptada de manera transversal por seguidores y estudiosos de la obra de
Charly García: 1995 es el año del gran sisma en la biografía y carrera del ídolo argentino y
binomio que componen los álbumes “La hija de la lágrima” y “Hello! MTV Unplugged” una frontera
entre dos tiempos de su vida artística y persona. En términos más actuales, un muro, una zanja, un
campo minado que exige valentía y sentido de riesgo a quienes deciden cruzarlo. ¿Al otro lado?
Una época desordenada, oscura y violenta, menos idílica, “menos genial” y más visceral: La era Say
No More.
Estos años que van desde 1995 hasta la actualidad son el territorio elegido por el periodista Sergio
Cancino para indagar, levantar preguntas y prender algunas luces que iluminen el desarrollo
artístico de García, investigación materializada en su tercer libro, parte de la colección Entrenotas
de la Editorial Tucán, que cuenta con otros perfiles publicados sobre Patrio Manns y Cecilia. Charly
García completa la primera trilogía.
Dos preguntas son obvias al momento de enfrentar las primeras páginas del texto. Primero ¿Por
qué un chileno escribiría sobre un rockero extranjero y qué lectura novedosa podría salir de ahí?
Segundo ¿Por qué el libro decide utilizar el concepto de “Maravillización” en lugar del más
conocido “Say No More”? Para ambas preguntas hay respuestas, que son entregadas al lector de
manera convincente y con la pluma amable, ágil y, a momentos, estéticamente conmovedora de
Cancino.

García no es cualquier rockero extranjero. Es un vecino. Uno ilustre. Su vínculo con Chile ha sido
estrecho y constante, por tanto, entenderlo como una externalidad no tiene asidero. Cancino
escribe desde esa cercanía, pero también asume la ventaja que otorga mirar desde este lado de la
Cordillera los años más turbulentos y difíciles de clasificar de Charly. ¿Para qué escribir sobre la
época de Seru Girán o de sus gloriosos años ochenta? Si un chileno iba a escribir sobre García, el
riesgo tenía que ser completo y, tal cómo el protagonista en su bullado episodio mendocino,
lanzarse a una piscina en la que todavía faltaba navegar: sus últimos treinta años.
En relación con el concepto “Maravillizado”, la decisión no responde solo a cambiar el título para
evitar usar un lugar común como “Say No More”. Cancino escribe sobre la biografía, las polémicas
y los discursos de Charly, porque es inevitable referirse a ello, pero lo hace siempre al servicio de
la obra. Si la polémica no aporta a entender un beat, una línea melódica o una frase perdida en
una canción, sencillamente no es mencionada, porque el centro gravitacional del libro el arte que
el rockero argentino desarrolló en álbumes como “El aguante”, “Influencia”, hasta su última
entrega “La lógica del escorpión”. Para este ejercicio, la filosofía Say No More es importante, pero
es tan determinante como la doctrina de la Maravillización, técnica de creación y grabación que
encausó el desarrollo artístico de Charly en su segundo tiempo.

“Charly García Maravillizado (1995-2025)” ofrece un análisis de García alejado de su canonización,
momificación y de la verborrea de la argentinidad, con la distancia y el filtro que ofrece nuestra
frontera. Asume preguntas sobre la condición de Charly, mirado como un drogadicto cuya
genialidad se esfumó en plena crisis de la mediana edad o como un idealista utópico con fuego en
la mirada y condenado a no dejar de crear. Cancino opta por lo segundo. Un Charly suspendido en el tiempo, intuitivo, vampiro, extrañamente atractivo y, como define el concepto central del libro,
hacedor de una obra que mezcla imaginación, tradición y tecnología. Un Charly Maravillizado. Uno
al que aun debemos descubrir. La entrada es gratis, la salida, vemos.
Por Cristofer Rodríguez de REVISTA LA LENGUA

