Operativos fallidos y un campesino muerto: rebelión popular contra Rodrigo Paz entra en fase crítica en Bolivia

Durante las últimas cuatro semanas, se han registrado masivas movilizaciones multisectoriales y más de 50 bloqueos de vías en seis regiones de Bolivia para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, cuya gestión en apenas 6 meses, ha desatado una severa crisis social y económica

Operativos fallidos y un campesino muerto: rebelión popular contra Rodrigo Paz entra en fase crítica en Bolivia

La muerte de un campesino de 24 años durante un operativo militar y policial para despejar la ruta La Paz-Oruro que había sido bloqueada, junto con las protestas multisectoriales interrumpidas, han gatillado que la rebelión popular que se vive en Bolivia entre en una fase crítica.

Durante las últimas cuatro semanas, se han registrado masivas movilizaciones y más de 50 bloqueos de vías en seis regiones del país , impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos, transportistas y trabajadores para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, cuya gestión en apenas 6 meses, ha desatado una severa crisis social y económica.

Los trabajadores públicos, mineros y organizaciones populares han presentado un pliego de más de cien demandas que incluyen reclamos salariales, rechazo a las privatizaciones y una denuncia generalizada por “abandono estatal”. Además, reclaman que escudado en el argumento de reactivar la economía y reformar el Estado, Paz impulse un paquetazo de 10 leyes que favorece a empresas transnacionales y afecta las condiciones de vida de la ciudadanía.

Operativos fallidos

El fracaso del denominado “Corredor humanitario con banderas blancas”, con que el mandatario de derecha pretendía restablecer el tránsito en una de las vías troncales del país, terminó por enardecer a las comunidades aimaras del altiplano, que repelieron a las fuerzas combinadas y obligaron a un ministro de Estado y a sus efectivos a retirarse por caminos de tierra, consignó TeleSUR.

El hecho, sumado a la represión de un intento de ingreso a la Plaza Murillo, elevó la presión popular contra Paz.

Durante la jornada del lunes, una marea humana colmó el Paseo del Prado, en el centro de La Paz. Agricultores de la zona sur, vecinos de El Alto, mineros, juntas vecinales y centrales sindicales confluyeron en un rechazo masivo al plan de privatizaciones del Gobierno.

Mientras tanto, la escasez de combustibles ha provocado cortes callejeros en la capital, mientras que un grupo de manifestantes impidió el ingreso y salida de pasajeros y encomiendas en el Aeropuerto Internacional de El Alto.

El episodio más grave ocurrió en el trayecto hacia Oruro, donde la resistencia de los pueblos aimaras desbarató el operativo oficial de represión. Las fuerzas combinadas utilizaron gases lacrimógenos y tractores para intentar abrir la vía, pero los campesinos reinstalaron los obstáculos con tierra, piedras y troncos tras el paso de la caravana gubernamental, reportó TeleSUR.

En medio del enfrentamiento, un joven agricultor perdió la vida, un hecho que la dirigencia campesina califica como el detonante para que la rebelión popular entre en su fase más crítica.

Ante el recrudecimiento del conflicto, la COB abrió una ventana de diálogo con dos condiciones innegociables: la liberación de todos los detenidos durante las movilizaciones de los últimos días y el levantamiento de la orden de aprehensión contra el secretario ejecutivo de la organización, Mario Argollo, y otros líderes sindicales.

Sin embargo, Rodrigo Paz decidió no responder. Días antes se había limitado a señalar que quienes realizan bloqueos deben someterse a la Constitución y la justicia.

El mapa de la crisis es extenso. La Administradora Boliviana de Carreteras registra 59 cortes de ruta en La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz. Solo Beni, Pando y Tarija permanecen sin interrupciones. En un intento por mitigar el impacto humanitario, la COB instruyó a sus bases garantizar el paso inmediato de ambulancias, personal de salud y transporte de medicamentos, en cumplimiento de una resolución de acción popular emitida por la Sala Constitucional Segunda de La Paz.

El fallido operativo gubernamental, lejos de despejar los caminos, ha consolidado la rebeldía de un movimiento que no solo exige frenar las privatizaciones, sino que clama por la renuncia del presidente. Con un campesino muerto, operativos militares en retirada y el silencio oficial como única respuesta, la crisis en Bolivia se hace cada vez más severa.

*Foto destacada: Última Hora.

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