Alejandro Navarro, sin matices: «El problema no es Maduro, el problema es la soberanía de los países»

"Defender la soberanía no es apoyar un régimen: es defender el derecho de los pueblos a decidir sin bombas. Yo amo mi país, amo a Chile y bajo ningún contexto me gustaría o justificaría una invasión extranjera", señala el exsenador del Biobío en esta entrevista realizada por Juan Pablo Orellana.

Alejandro Navarro, sin matices: «El problema no es Maduro, el problema es la soberanía de los países»

Autor: El Ciudadano

Por Juan Pablo Orellana

La conversación ocurre en el café GIOCCO del centro de Concepción. A lo lejos, el ruido habitual de micros y peatones contrasta con el tono grave de la coyuntura internacional que domina la mesa.

Alejandro Navarro Brain llega sin preámbulos. Exsenador más votado, el más trabajólico según un reportaje del diario La Tercera, es de esas figuras que, para bien o para mal, nunca aprendió a moderar su discurso para hacerlo más digerible.

A lo largo de su trayectoria, Navarro ha pagado costos políticos evidentes por no “alinearse”. Rompió con el Partido Socialista, quedó fuera de pactos, fue caricaturizado como excesivo o anacrónico por los jovencitos del Frente Amplio y sin embargo, nadie podría dejar pasar su valentía como característica central.

Reconocido por su consecuencia e incluso más por sus propios adversarios que supuestos aliados, Navarro no corrige las velas según el viento. Hoy mientras gran parte del arco político guarda silencio o matiza frente a la captura de Nicolás Maduro y la ofensiva estadounidense sobre Venezuela, Navarro opta por confrontar el relato dominante. No es nada nuevo.

La entrevista es directa y áspera:

Ex senador Navarro, partamos directo: ¿De qué otra manera se podía planificar la salida de Maduro? ¿No hay un grado de irresponsabilidad política al defender un régimen con tanta gente en contra?

Navarro: Ahí hay de partida una gran irresponsabilidad informativa, porque lo que no se puede hacer es normalizar el secuestro de un Presidente y llamarlo democracia. Yo no justifico violaciones a los derechos humanos e incluso, puedes simpatizar con Maduro o no, lo que no se puede hacer en perspectiva de la defensa incluso de nuestra propia soberanía, justificar que otro país actúe como matón de barrio. Eso sienta un muy mal antecedente respecto a lo que pueda ocurrir próximamente en Chile o cualquier otro lugar.

Así que esta vez, denuncio una agresión militar y política que viola la Carta de Naciones Unidas. Defender la soberanía no es apoyar un régimen: es defender el derecho de los pueblos a decidir sin bombas. Yo amo mi país, amo a Chile y bajo ningún contexto me gustaría o justificaría una invasión extranjera.

Pero Nicolás Maduro está acusado de narcotráfico por la justicia estadounidense. ¿Usted dice que todo eso es falso?

Navarro: Digo algo muy simple: Estados Unidos no es el tribunal del mundo. Ya usaron las mismas acusaciones falsas en Irak, Afganistán y Libia. Hablaron de armas de destrucción masiva y lo único que encontraron fueron grandes reservas de oro, de las cuales criminalmente se adueñaron. Cuando no pueden dominar entonces, criminalizan. No hay una sola condena internacional independiente que respalde ese montaje.

Creo que gran parte de la población, incluso opositores a Nicolás Maduro saben que él no es un narcotraficante. El Presidente Petro ha dicho que el problema de Maduro ha sido falta de garantías democráticas, bueno, debatamos desde ahí, pero evidentemente aquí el interés de EE.UU. no es capturar a un narcotraficante, sino disciplinar a las naciones que no se alinean con los intereses del Norte.

Ahí está la amenaza directa a Petro, a la presidenta Claudia Sheinbaum de México, al presidente Lula en Brasil. Y el cinismo explota con el indulto que ofrece el mismo Trump al expresidente hondureño juzgado por narcotráfico Juan Hernández. Entonces indigna que desde la izquierda no podamos contrarrestar el relato que se impone. La parte fundamental de una democracia es la posibilidad de disentir.

Usted habla de ‘secuestro’, pero muchos dirían que Maduro cayó porque perdió apoyo, incluso dentro de su propio sector.

Navarro: Eso es propaganda. Maduro no cayó: fue secuestrado tras una acción militar extranjera. En ese mismo instante, insistir o no en que ese episodio representa un punto más dentro de la crisis venezolana es no entender mucho del tema. El punto ya no es entonces la figura de Maduro, sino que tipo de política y narrativa se impone.

La actualización de la doctrina Monroe a partir de Trump y su documento de estrategia de seguridad nacional es una forma de disciplinamiento para los países que no se alinean. Ahí el problema, como dije, no es Maduro, ni siquiera Venezuela, el problema es de soberanía con el que tropiezan los falsos patriotas.

¿Qué le dirán a EE.UU. cuando venga por el cobre o el litio? O si mañana secuestran a un presidente europeo, ¿también dirían que ‘perdió apoyo’? El lenguaje importa, porque normaliza el crimen. Fíjese usted lo que pasa con Netanyahu. Declarado criminal de guerra por la corte internacional por la muerte de decenas de miles de niños y niñas en Palestina y ¿qué ocurre? Nada. Lo invitan al Senado de Estados Unidos. Paradójica forma de defender la nación.

Usted defiende a Delcy Rodríguez, pero ¿no es evidente que EE.UU. la ve como una figura más moderada, incluso funcional a una transición?

Navarro: Eso demuestra una ignorancia profunda. Delcy Rodríguez no es una ficha negociable. Es una mujer formada políticamente, con una historia familiar marcada por la tortura y el asesinato político de su padre en la dictadura neoliberal venezolana. Pensar que entregaría el petróleo y la soberanía es no conocer ni su biografía ni Venezuela.

¿Cree que su discurso pudiera parecer más propaganda chavista que análisis político?

Navarro: Eso es un recurso clásico, cuando no pueden refutar los hechos, desacreditan al mensajero. Mi discurso se basa en derecho internacional, historia reciente y hechos comprobables. Lo ideológico es creer que bombardear países trae democracia o que Trump sea un salvador del mundo.

Creo que mucha gente opina, mucha gente que ama a Chile y que no ha estudiado la nueva doctrina de EE.UU. para Latinoamérica y el Caribe, un documento de treinta y tantas páginas donde expresan literalmente que acá, en el cono sur, están los recursos naturales para sustentar su futuro económico. Eso ya ni siquiera es propaganda, es la política que quieren imponernos. Los verdaderos patriotas debemos leer esto con mucha atención y pensar las acciones políticas para defender a un Chile soberano, libre y democrático.

Trump habla abiertamente de ‘recuperar el petróleo venezolano’. ¿No es exagerado decir que esa es la motivación central?

Navarro: No, es literal. Lo dijo él mismo. Estados Unidos nunca ha ocultado que su interés son los recursos estratégicos. El narcotráfico es el relato; el petróleo es el objetivo y como dijimos, están todas las directrices en el documento de seguridad nacional.

Muchos en América Latina celebran la salida de Maduro. ¿Están todos equivocados?

Navarro: Muchos reaccionan desde el cansancio o la desinformación. Pero la alegría ante un secuestro presidencial es peligrosa. Hoy aplauden porque no les gusta el gobierno; mañana llorarán cuando nos toque a nosotros.

He recordado con mucho cariño y énfasis la historia de nuestros próceres: O’Higgins, los Hermanos Carrera, Ramón Freire y tantos otros que dieron la vida por independizarnos de la corona Española. Guardando las proporciones, estamos en el mismo clima convulso de septiembre de 1810 y me imagino que muchos compatriotas se juntarán a jurar lealtad al nuevo Rey, pero habemos otros chilenos que seguiremos vibrando con los aires independentistas y que Chile sea un país realmente soberano, porque hay que recordar que la soberanía debe descansar en la ciudadanía.

¿No teme quedar del lado equivocado de la historia defendiendo a líderes tan cuestionados?

Navarro: La historia no se escribe con titulares, se escribe con principios. Siempre estaré del lado de la autodeterminación de los pueblos, de la soberanía de cada nación y pueblo, aunque eso incomode a las potencias. Prefiero estar equivocado con los pueblos que correcto con los imperios. Volviendo a los próceres, recordemos que el mismo O’Higgins murió en el exilio. El tiempo y la historia sabrá juzgarnos.

En una frase, ¿qué le diría a quienes ven en Trump a un liberador de Venezuela?

Navarro: Les diría que estamos en un mundo bastante convulso. Y hace tiempo lo habíamos dicho: una victoria anticipada de EE.UU. e Israel sobre Palestina, con el holocausto que allí viven las millones de víctimas entre muertos, desplazados y niños asesinados, sin que la comunidad internacional se indigne, podría pavimentar una victoria sobre Venezuela. Y esta excursión gringa, sin reacción mundial es el extravío total. Es la aparición de otro mundo, totalmente distinto, un mundo de guerra a través del matonaje y la ley del más fuerte.

El próximo blanco es Brasil, México o el triángulo del litio, donde estamos nosotros. Que Maduro sea o no sea autoritario, eso, en estos momentos no hace ninguna diferencia. Ningún país que bombardea siete naciones en un año puede liberar a nadie. La libertad no llega en misiles.

Alejandro Navarro ya no intenta convencer a todos, sabe que va contra la corriente en un mundo donde prima solo una visión de las cosas. Su apuesta —como siempre y como buen profesor de filosofía— es otra: dejar constancia.

El Búho de Minerva emprende el vuelo al atardecer, señala parafraseando al viejo Hegel, aunque el precio, una vez más, sea quedar fuera del consenso. Amar a la patria es entender que todos tienen derecho de hacerlo y quien no quiere a su patria no quiere a su madre, me confiesa que eso lo escuchó de una canción de Residente, del de Calle 13. Está actualizado senador, le señalo riendo. Hay viejos jóvenes y jóvenes viejos, remata.

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