«El proyecto de cable submarino transpacífico Hong Kong-Valparaíso, debe ser evaluado en su propio mérito, y no vamos a dejar de acoger la tramitación de una iniciativa de inversión por la implementación de amenazas o sanciones unilaterales», afirmó el canciller Alberto van Klaveren.
El Gobierno de Chile dejó en claro que no cede ante las presiones de la administración del presidente de Estados Unidos (EE.UU.) Donald Trump y mantiene la evaluación Chile-China Express, un proyecto de cable submarino de fibra óptica que busca conectar directamente Valparaíso con Hong Kong, estableciendo una ruta directa de datos a través del Pacífico
“Rechazamos cualquier tipo de intervención a las decisiones soberanas que podamos tomar en nuestro país”, afirmó a la prensa el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren.
Cabe recordar que el 26 de noviembre de 2035, un consorcio conformado por los gigantes tecnológicos chinos —China Telecommunications Corporation, China Mobile Communications Group y China United Network Communications Group— ingresó a la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) una solicitud formal para obtener una concesión que les permita construir el cable submarino, para mejorar la conectividad internacional y reducir la dependencia de rutas que pasan por la nación norteamericana.
Dicho proyecto que contempla una inversión cercana a los US$500 y aunque se encuentra en etapa de evaluación y desató la ira de Washington. El pasado viernes el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó que podría “minar la seguridad regional” y anunció la revocación de las visas a tres altos funcionarios de nuestro país: el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y su jefe de gabinete, Guillermo Petersen.
La administración del magnate republicano indicó que los funcionarios “con conocimiento, dirigieron, autorizaron, financiaron, y brindaron apoyo sustancial y/o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio”.
Durante la tarde del lunes,, el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, ofreció una conferencia de prensa en la que justificó la decisión del Departamento de Estado.
“Quiero ser claro sobre las acciones que nuestro gobierno tomó al final de la semana pasada: es nuestra decisión soberana quién entra a nuestro país. Nadie tiene el derecho a una visa. Como hemos demostrado en otras partes y ahora aquí, vamos a proteger nuestros intereses de seguridad nacional, lo que no debería ser sorpresa para nadie”, afirmó.
Asimismo, señaló que se entregó información sobre presuntos ataques informáticos a sistemas de telecomunicaciones, los que habrían estado dirigidos a empresas privadas del sector, “poniendo la privacidad y la información personal de casi todos los chilenos que usan un teléfono celular en riesgo de que sus datos fueran robados, sus comunicaciones espiadas y sus vidas afectadas”.
Judd planteó que «desde hace años», Washington ha «estado pidiendo encarecidamente al gobierno chileno que adopte mecanismos de evaluación de inversiones».
«Las economías avanzadas alrededor del mundo tienen un proceso para evaluar las inversiones extranjeras para asegurase de que su infraestructura crítica – sus puertos, sus líneas de transmisión de electricidad, y sus redes de telecomunicaciones – estén protegidas. Es una buena práctica de la OCDE. Los Estados Unidos tiene uno. España tiene uno. Canadá, El Reino Unido, Australia también. Pero en Chile no es así», cuestionó.
Posteriormente, indicó que «un país no protege su infraestructura crítica, arriesga perder su soberanía», y luego pasó referirse al argumento de amenaza a la «seguridad regional» que empleó Marco Rubio para justificar la sanción contra los funcionarios del Gobierno del presidente Gabriel Boric.
Sin nombrar directamente al cable Hong Kong- Valparaíso el embajador estadounidense planteó que Washington respeta «el derecho de Chile a ejercer intercambios comerciales que traigan prosperidad y oportunidades a su pueblo». Sin embargo, señaló que las «amenazas a la infraestructura crítica que arriesgan o que impiden la soberanía – especialmente la infraestructura de las telecomunicaciones – nos afectan a todos».
«Todos tenemos un interés propio en esta región, nuestra región compartida, y los Estados Unidos siempre tomará las medidas necesarias para protegerla», afirmó Judd.
«En diciembre, el pueblo chileno votó masivamente por un cambio. Ellos votaron por seguridad y prosperidad. Esperamos con ansias trabajar con el nuevo gobierno para proveer lo que exigió el pueblo chileno. Trabajando juntos podemos asegurarnos de que esta región – nuestro vecindario compartido – sea segura y próspera para todos», dijo a los periodistas.
«Chile no va a dejar de acoger la tramitación de una iniciativa de inversión por amenazas»
Posteriormente se llevó a cabo una reunión en La Moneda donde participaron distintas autoridades de Gobierno, con el fin de analizar y contestar a las declaraciones que entregó el embajador de EE.UU. en nuestro país.
Tras el encuentro, el canciller Alberto van Klaveren respondió a Brandon Judd y señaló que las acciones de la administración Trump en este caso han sido “inexplicables” y “arbitrarias” y calificó los dichos del diplomático estadounidense como “inaceptables”.
“Como gobierno rechazamos absolutamente las imputaciones y declaraciones del Embajador de Estados Unidos en Chile, señor Brandon Judd”, señaló.
En esa línea, enfatizó que “lamentamos profundamente que se esté alimentando una discrepancia que se funda en una premisa que es falsa. Ningún funcionario del Gobierno de Chile, ningún agente del Estado ha colaborado en acciones o medidas que pongan en riesgo la seguridad de nuestro país o de la región o del hemisferio o de algún país del mundo”.
“No está en riesgo la seguridad y la soberanía de Chile, mucho menos la de EE.UU. desde alguna acción realizada por nuestro país”, enfatizó.
El canciller tildó de «absolutamente inaceptables» las referencias que realizó el embajador Judd a altas autoridades del Gobierno de Chile. «Creemos que son descalificaciones inaceptables y reñidas por la práctica diplomática», aseveró.
“Hay algunos puntos específicos que ha señalado el embajador Judd a los que quisiéramos replicar. En primer lugar, es cierto que, de acuerdo al derecho internacional, cada país decide el otorgamiento de visas o las rendiciones en materia de visas. Lo que no es aceptable es que esto se utilice para amenazar, sancionar unilateralmente y siquiera para plantear un posible riesgo que, además, en este caso no es real“, planteó.
El ministro van Klaveren recordó que «Chile sólo ha aprobado un proyecto de cable submarino transpacífico, que es el cable Humbolt, que es financiado por la prestigiosa estadounidense Google, en asociación con el Estado de Chile a través de la empresa Desarrollo País».
Con respecto al proyecto de cable submarino transpacífico Hong Kong-Valparaíso, indicó que «debe ser evaluado en su propio mérito», y dejó en claro que desde el Gobierno no van «a dejar de acoger la tramitación de una iniciativa de inversión por la implementación de amenazas o sanciones unilaterales“,
“Este proyecto está todavía en evaluación, y sujeto a la portación de antecedentes de distintas agencias del Estado”, subrayó.
Asimismo, ratificó el rechazo de La Moneda a la decisión de la administración Trump de revocar visas a altos funcionarios chilenos.
“No es la forma en que dos países amigos, aliados estratégicos que comparten una historia de 200 años de cooperación y diálogo aborden una diferencia. Por eso reiteramos nuestro rechazo a la medida que adoptó el Departamento de Estado de EEUU”, sostuvo.
“Nos sigue pareciendo arbitraria e inexplicable, porque se refiere además a una decisión que no ha sido adoptada, y de ahí la sorpresa nuestra. Chile ha demostrado ser un país con reglas claras, y que respeta las reglas internacionales en todos los ámbitos”, enfatizó.
Para el titular de Relaciones Exteriores , “Chile no puede ni debe ser utilizado como territorio en disputa por potencias que están en conflicto, o por tensiones de carácter geopolítico a nivel global”.
“Queremos mantenernos fuera de esas disputas, fuera de esos conflictos conservando las muy buenas relaciones que aspiramos tener con EE.UU. y también con otros socios muy relevantes de nuestro país” como es el caso de China, cerró en sus declaraciones a la prensa.

