Por Xavier Abu Eid, politólogo, magíster en diplomacia y doctor en teología, religión y estudios de paz
El embajador de Israel en Chile, cuyo jefe Benjamin Netanyahu es un fugitivo de la justicia internacional por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, argumenta que la nueva camiseta del Club Deportivo Palestino es un “punto de exclusión”.
Simplemente se encuentra haciendo su trabajo, ya que su propio parlamento ha criminalizado la bandera de Palestina. Sin embargo, la argumentación de que la camiseta de uno de los clubes más tradicionales de Chile “afecta el diálogo” no puede sino subrayar la lógica histórica de victimización que la diplomacia israelí ha impulsado.
Palestino se profesionalizó en 1952 como una forma de mantener vivo el nombre de Palestina luego de la limpieza étnica producida durante la Nakba de 1948.
Como en todos los otros aspectos de la sociedad palestina, el fútbol también fue afectado, con la mayoría de sus equipos desapareciendo y sus jugadores en el exilio. Cuando, en 1955, de la mano de Roberto Coll, Palestino salía campeón de Chile, la Federación de Fútbol Israelí hacía todo lo posible para impedir que la Federación Palestina, en ese momento en Gaza, lograra su membresía.
En 1965, mientras Palestino lucía a Juan Carlos Moreno en el arco y a Orlando Ramírez en ataque, la Federación Israelí argumentaba su “firme objeción a permitir a un distrito llamado Gaza como miembro de la FIFA. No hay país que se llame Palestina”.
Cuando en 1978 Elías Figueroa se alzaba en el arco norte del Estadio Nacional para dar su segundo título a Palestino, Israel bombardeaba las canchas palestinas del sur del Líbano y, en 1982, cuando Rodolfo Dubó salvó del descenso a Palestino frente a Cobresal en la Liguilla de Promoción, Israel bombardeó las federaciones deportivas palestinas que se encontraban en Beirut.
La dinámica se mantuvo por décadas: mientras Israel impedía el desarrollo del fútbol palestino, en Chile y en libertad, Palestino mantenía vivo el nombre de Palestina.
La oposición israelí al deporte palestino, reflejada en la destrucción de todos los estadios de fútbol durante el genocidio en Gaza, tiene que ver con el mensaje de existencia que este conlleva.
Palestina estuvo cerca de llegar al Mundial 2026, con cientos de miles de personas siguiendo los resultados desde las carpas en Gaza. Ese mensaje de resiliencia el pueblo palestino también lo ve a través del Club Deportivo Palestino. Eso, sin contar el cariño que el mundo del fútbol en Chile muestra a Palestino, algo que pude vivir tanto como hincha como jugador de sus divisiones inferiores.
Lo más importante es reflejar los hechos: el embajador de Israel representa a un Estado que por ley se opone al reconocimiento de Palestina y al fin de su ilegal ocupación; un sistema que, denunciado por Amnistía Internacional y Human Rights Watch, entre otros, se sostiene sobre un régimen de discriminación institucionalizado y en el que, cuando jugadores palestinos de ciudadanía israelí han defendido a la selección de Palestina, han recibido incitación al odio desde el propio gabinete de Benjamín Netanyahu.
A su vez, la Federación Israelí acaba de ser sancionada por la FIFA debido al racismo que se ve en sus estadios, donde no es extraño escuchar cánticos como “quemaremos tu aldea” y “muerte a los árabes”. Una sanción bastante mínima comparada con los cargos que implica la inclusión de equipos de colonias israelíes en Palestina y la incitación al genocidio.
Solo esta semana, medios deportivos israelíes valorizaban las imágenes de Menashe Zalka, capitán del Hapoel Hadera de la primera división israelí, lanzando una granada y celebrando su actividad belicista como parte de las tropas de ocupación en Líbano. ¿Acaso esa es la forma en que el fútbol se usa para llamar al diálogo?
La camiseta de Palestino es el reflejo de la resiliencia de una nación que, frente a todo, se ha negado a desaparecer. Cuando el representante de un gobierno que niega el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, que desconoce la solución de dos Estados, transgrede sistemáticamente sus obligaciones como miembro de Naciones Unidas e impulsa legislaciones que llaman a la muerte y no a la vida, se atreve a atacar a un equipo como Palestino, lo que menos se debería pedir es un llamado a la cordura.
El mejor llamado al diálogo parte por terminar la ilegal ocupación israelí de Palestina, como ha sido claramente establecido por la Corte Internacional de Justicia.
Xavier Abu Eid es politólogo, magister en diplomacia y doctor en teología, religión y estudios de paz de Trinity College Dublin, fue asesor del equipo negociador de la OLP y de la Federación Palestina de Fútbol. Fue jugador del futbol joven del Club Deportivo Palestino.
