La Antártica, pese a su imagen de vastos campos de hielo, es uno de los ecosistemas más secos del planeta. La mayor parte del agua está congelada y no disponible, lo que define al continente como un desierto frío.
Sin embargo, el retroceso de glaciares y el aumento de agua líquida están generando nuevas zonas libres de hielo, espacios donde especies exóticas podrían comenzar a establecerse. A esto se suma la presión humana: cada verano ingresan entre 100 mil y 150 mil personas, entre operadores turísticos e investigadores, quienes sin saberlo pueden transportar semillas o fragmentos de plantas.
En este contexto nace el proyecto “Riesgo de invasión vegetal en una Antártica cambiante (PRISMA)”, una de las iniciativas que la U. de Talca adjudicó en la convocatoria 2025 del Concurso Anillos de Investigación de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
El estudio, que se realizará durante 3 años, tiene como propósito anticipar la llegada de especies invasoras al continente blanco mediante un enfoque que combina biología, ecología, genética, ciencias sociales, econometría y modelación avanzada.
Para ello, un equipo de investigadores de diversas disciplinas, liderados por el académico de la U. de Talca, Ian Acuña Rodríguez, trabajarán desde el Centro de Ecología Integrativa de esta casa de estudios instalando experimentos en cámaras de crecimiento que reproducen temperaturas, ciclos de luz y humedad similares a los del continente blanco, utilizando suelos antárticos reales obtenidos en terreno de las zonas que están quedando libres de hielo.
Allí estudiarán 10 especies de plantas reconocidas como invasoras en todo el mundo, y, por lo tanto, candidatas a establecerse en la Antártica, evaluando su germinación, rasgos fisiológicos, genética, asociaciones microbianas y capacidad competitiva frente a las plantas nativas de la Antártica.
Con esta información se elaborará un ranking de riesgo biológico lo que permitirá diseñar protocolos de bioseguridad, además de monitoreo para bases científicas y operadores turísticos.

El componente socioecológico considera encuestas a turistas, investigadores y personal logístico para medir la percepción de riesgo y la efectividad de los protocolos de bioseguridad y control hoy vigentes.
Estos antecedentes se incorporarán a mapas de riesgo y a un registro detallado de la presión antrópica asociada a las rutas logísticas y a las áreas más vulnerables a la introducción de especies exóticas.
La iniciativa también contempla el programa educativo “Conexión Maule–Polo Sur”, que permitirá conectar a escuelas rurales con investigadores que se encuentren trabajando en terreno en la Antártica.
“No es solo un problema biológico. También es un desafío social y normativo. Queremos que el conocimiento que generemos sirva para actualizar protocolos y fortalecer la presencia de Chile en el sistema de gobernanza asociado al Tratado Antártico”, afirmó el director del proyecto.
El profesor Acuña es investigador del Programa de Investigación Postdoctoral de la Dirección de Investigación UTalca, patrocinado por la Facultad de Economía y Negocios (FEN), lo que refuerza el carácter interdisciplinario de la iniciativa.
Junto a él participará un equipo que incluye como investigadores principales a los académicos Marco Molina Montenegro y Leidy García Pérez de la U. de Talca, junto a Cristian Torres Díaz de la U. del Bío-Bío.
Completan el grupo nacional, los investigadores adjuntos Gabriel Ballesteros Teuber de la U. de Talca y Stella Moisan de la U. Católica del Maule.

El Ciudadano

